Últimamente tengo la rodilla mucho mejor. Para empezar ya casi nunca la tengo hinchada. Solo tengo un pequeño bulto debajo de la rótula que parece líquido y que por la mañana es casi inexistente y según va a avanzando el día (y según la fuerce más o menos) se va haciendo de nuevo más grande, hasta que vuelvo a dormir y se vuelve a reabsorber. Por otro lado, no sé si la teoría de Patri de que salir mucho de fiesta es como lo de ir el gimnasio tenía más fundamento de lo que parecía o no… pero es verdad que cada vez aguanto más tiempo de pie (o sea, saliendo de fiesta) sin que la rodilla me moleste ni se me resienta demasiado al día siguiente. Y por último y más importarte: ¡cada vez soy capaz de recorrer distancias más largas sin muletas! Empecé recorriendo con dificultad el pasillo de mi casa apoyándome en las paredes… pero ahora ya soy capaz de pasarme el día entero pululando por casa sin necesidad de cogerlas.

Lo único malo es que de momento solo me atrevo a andar sin muletas en interiores (en casa o en el trabajo), porque en la calle, en cuanto me las quitan, cojeo mogollón. Puede que en parte sea psicológico (porque tengo pánico a que me empujen y se me vuelva a salir, o porque me da la impresión de que el suelo de la calle es más inestable que el de casa y me siento más insegura) pero sea por lo que sea, y aunque en interiores sea capaz de andar bien sin ellas… en la calle soy incapaz. Me he propuesto varias veces salir con ellas de la mano y recorrer una distancia cortita e ir incrementándola cada día un poco más. Por ejemplo: el primer día intentar llegar hasta la esquina de mi calle (que en realidad es como recorrer menos de dos veces el pasillo de mi casa), al día siguiente recorrer un pelín más, al tercero llegar hasta la siguiente esquina, etc. Pero es imposible… Nada más atravesar la puerta de mi portal y poner un pie en la calle empiezo a cojear tanto que antes de haber recorrido diez metros, ya me he hecho tanto daño en la rodilla que acabo con ella hinchada y dolorida el resto del día, por haber intentado forzarla más de la cuenta. Así que, para que no sea peor el remedio que la enfermedad, hasta que no vaya cogiendo la suficiente confianza como para poder andar bien también por la calle, sigo usando las muletas.

Aunque cada vez tengo más movilidad, hay veces que de repente se me queda como encasquillada… y cuando me pasa eso tengo que pararme, conseguir que cruja (igual que cuando la gente hace crujir los dedos de los nudillos) y una vez que se me desencasquilla, ya puedo seguir andando.

Lo gracioso es que como con las muletas voy bastante rápido, hay veces que voy adelantando al resto de la gente que va por la acera. Hoy, por ejemplo, he salido con Adri a comprar los regalos navideños y se meaba de la risa porque ha habido una vez que hemos adelantado a unas señoras que iban despacio porque iban hablando entre ellas… un poco más adelante se me ha encasquillado la pierna, así que hemos parado y me he puesto a hacer posturas raras para que me crujiera… mientras tanto, las señoras nos han alcanzado y nos han adelantado ellas a nosotras… y cuando he conseguido que la rodilla me crujiera, hemos reanudado la marcha y las hemos vuelto a adelantar a toda leche mientras se me han quedado mirando con los ojos como platos, jajaja.

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