manzanas

Hoy, en el trabajo, al sacar para almorzar una de las manzanas del pueblo que me ha traído mi padre, una de las becarias, al verla tan marrón y arrugada, me ha preguntado “¿Qué es eso? ¿Es una patata?”.

Al decirle que era una manzana se ha sorprendido (pese a que nada más sacarla del bolso toda la oficina ha empezado a oler a manzana) y me ha preguntado incrédula “¿Pero está buena? ¿No está mala? Yo es que nunca he visto una manzana con tan mal aspecto”.

Le he respondido: “Está más sana y tiene más sabor que cualquiera de las que compras en una frutería y que parecen hechas de cera. Lo que pasa es que la fruta natural, al envejecer se le arruga la piel y tiene peor aspecto, pero por dentro sigue igual de buena y se vuelve incluso más dulce. No como las que compras solo por ser bonitas por fuera, que no saben a nada y con el paso del tiempo, aunque por fuera sigan estando bonitas, por dentro se les pudre el corazón.

Al decir esto último me he dado cuenta de lo mucho que nos parecemos las personas a las frutas a veces 😕

Compartir:

    6 comentarios

  1. sandra 5 noviembre, 2016 at 18:21 Responder

    Mi padre también tiene huerta y árboles frutales y nada que ver con lo que se vende tan bonito y tan insípido. Una pena que siempre nos dejamos llevar por el exterior. Genial tu reflexión!!

  2. Patricia 10 noviembre, 2016 at 17:23 Responder
    • Sandra Broa
      Sandra Broa 10 noviembre, 2016 at 23:30 Responder

      Esta rodando por muchos sitios desde que hace unos días salió en vistoenlasredes :-(
      Muchas gracias por avisarme guapa!! Más monaaaa!!:-)

Dejar un comentario