Esta mañana, me ha dicho una compañera de curro:

  • ¡Que buena cara tienes hoy, Sandra! Se nota que has descansado bien.
  • Pues no te creas… Esta noche no he dormido demasiado, la verdad.
  • ¿Y eso?
  • Anoche quedé con el chico que conocí en Shakn.
  • ¡Anda! ¿Y qué tal?
  • ¡Eso! ¡Cuenta, cuenta!
  • Pues muy bien. La verdad es que es súper majo. Me pareció todo como muy normal con él… y mira que eso es raro.
  • Jajaja. Pues sí. Porque según están las cosas, a mí últimamente me parece que decir de alguien que te parece “normal” es lo mejor que puedes decir.
  • ¡Ya lo creo! Y además tenemos muchas cosas en común. No sé, me cayó genial. Estuve muy a gusto con él…
  • ¿Peeeeero…?
  • ¿Qué te hace pensar que hay un “pero”?
  • La cara que pones. A ti se te nota todo en la cara… y no pareces demasiado emocionada.
  • Hummmm. Es que es muy majo, y estuvimos muy a gusto y tal… pero creo que nos falta chispa.
  • ¡Vaya!
  • Pero, ¿te liaste con él o no?
  • Sí. Aunque por los pelos, porque estuvimos cenando por ahí, y tomando unos calimochos… y cuando me di cuenta era la una. Me dijo que si quería me acompañaba a casa y me dió una pereza de la muerte, porque empecé a pensar: “Bufff, la una y pico… En lo que llegamos a mi casa y pitos y flautas… nos dan las tres de la madrugada. Y mañana a las siete y media arriba”. Así que le dije que estaba cansada, y me dijo “Bueno, no pasa nada. Lo dejamos para otro día”. Y pensé “¿Cómo? ¿Que tengo que volver a quedar otro día… volver a depilarme, a arreglarme, y a estar por ahí hasta la una… para llegar a otra vez al punto en el que estamos ahora? Quita quita, ¡¡eso me da el triple de pereza!! Mejor lo dejo rematado hoy y listo.
  • Jajajajaja. ¿En serio pensaste eso?
  • Hombre, ya ves…
  • ¡Pero mujer! ¿Qué planteamiento es ese?
  • Hummmm. Yo la entiendo perfectamente porque a mí me ha pasado lo mismo más de una vez. Si fuera por ganas, te ibas a casa, te ponías el pijama y te echabas a dormir tan ricamente. Pero ya que estás… pues rematas.
  • Jajajaja. Eso es.
  • Pero no lo entiendo… ¿por qué lo hacéis si os supone un esfuerzo?
  • Hombre… Un esfuerzo, esfuerzo tampoco… Es más bien superar un poco la pereza.
  • También nos da pereza venir a trabajar y venimos, o ir al gimnasio y vamos.
  • Jajajaja. Es que si al final te dejas llevar por la pereza: ni sales nunca, ni conoces a tíos nuevos nunca, ni te lías nunca con ninguno… Y cuando te das cuenta llevas tres años a verlas venir y se te ha cerrado el agujero, o te han salido telarañas.
  • Y encima te vas volviendo cada vez más perezosa, y entras en un círculo viciosos, que va cada vez a peor.
  • Eso es verdad.
  • ¡Claro!
  • Hay que hacer agenda… que luego es muy triste querer quedar un día para echar un polvo… o salir simplemente a tomar unas cañas y no tener ni con quien.
  • Hummm. Ya, pero no sé… Como mínimo tendrán que gustarte para liarte con ellos, ¿no?
  • Sí, claro. Si a mí este me gusta: es majo, es simpático, es mono, tiene un punto que me pone… Me gusta. Solo que no me encanta.
  • Entiendo…
  • No todos los tíos que conozcas te van a encantar, así que con que te gusten lo suficiente para un rato de vez en cuando, valen. Si luego encuentras otro que te guste más, pues mejor. Pero mientras tanto…
  • Bueno, pero es que que te gusten para un rato, valdrán muchos, digo yo.
  • ¿¿Qué dices?? Según está el patio a mí últimamente ya me resulta cada vez más difícil encontrar alguno que directamente no me de repelús.
  • Hay cada gañán…
  • Y cada baboso…
  • Y cada creído…
  • Vale, vale. Ya lo pillo. Hijas mías, que difícil es estar soltera…
  • Jajaja.
  • Bueno, entonces al final, ¿qué tal con el chico este que nos estabas contando? ¿Fue bien la cosa?
  • Sí sí, ¡es que es muy majo! Cuando entramos a mi casa le hizo muchísima gracia mi maceta de “actor secundario bob” y me dijo:
    • ¡¡¡Cómo mola!!! ¿Le puedo hacer una foto?
    • Sí, claro.
    • Es que mola muchísimo. Creo que te voy a copiar la idea para hacer un tiesto con la cara de “Bob Marley” y meter dentro mi planta de marihuana.
    • Jajajajajajaja.
    • En serio, ¡es que una idea genial! Como las falsas ventanas que tienes en el pasillo. ¿De dónde sacas esas ideas?
    • No sé, se me ocurren… Luego les hago fotos y las publico en mi blog… porque a otra gente también le parecen buenas ideas y también me las quieren copiar, jaja.
    • ¿Tienes un blog? ¿Y de qué hablas?
    • Pues un poco de todo: de manualidades, de las cosas que hago a diario, de los chicos con los que me lío..
    • ¿De los chicos con los que te lías? ¿Y a quién le importa eso?
    • Pues… a bastante gente, parece ser, jajaja.
    • Qué cosas… ¡Anda! Si tienes una pelota de pilates. ¿Haces pilates?
      pelota-de-pilates
    • No. La uso para sentarme a escribir al ordenador, porque me gusta más que estar sentada en una silla. Me da la sensación de que se me cansan menos las piernas.
    • ¿En serio? Entonces también tendrás muy bien la espalda, porque sentarte en una pelota de pilates te obliga a tener muy buena postura. A mí me lo decía siempre mi ex, que era una loca del pilates y siempre me estaba hablando de los beneficios que tenía.
    • Pues la verdad es que la espalda no me duele nunca. Y eso que los informáticos siempre solemos tener problemas de espalda… Pero vamos, antes de tener la pelota, tampoco me dolía nunca.
    • Y seguro que el suelo pélvico también lo tienes muy bien, porque el pilates también es muy bueno para eso, ¿no?
    • Pues… no sé.
    • ¡Pues ven para acá que vamos a comprobarlo ahora mismo!
  • Y me cogió en volandas y me llevó a la habitación sin darme tiempo ni a pensármelo. Casi me meo de la risa.
  • Jajajajaja. Por lo que cuentas sí que parece majo.
  • Entonces, ¿vas a volver a quedar con él?
  • Sí sí. Que me lo paso muy bien con él. Es muy payaso y me hace reír mucho. La verdad es que echaba mucho de menos esto 😊