Anoche me llamó mi hermana:

  • ¡Hola Sandra!
  • ¡Hola Adri! ¿Qué te cuentas?
  • Pues te llamaba para decirte una cosa que seguro que te va a interesar para contarla en el blog.
  • Sorpréndeme.
  • Resulta que el otro día leí tu post sobre lo de los tamaños de las chorras y lo exigentes que somos las tías diciendo que si unas no nos ajustan, que si otras nos quedan pequeñas… y me hizo mucha gracia, porque es verdad que es muy difícil dar con una que te cuadre bien. Y si ya tiene que ir pegada a un chico que también te encaje bien por personalidad, gustos y por el resto de cosas… pues ya ni te cuento.
  • Ya ya. Que me vas a contar a mí… Es verdad que es una putada porque hay veces que encuentras a un chico que te gusta mucho, pero luego no te funciona bien en la cama y es una faena, porque tienes que resignarte. Porque cuando vas a comprar un vibrador puedes elegir si lo quieres grande, pequeño, gordo, fino, anatómico… ¡yo que sé! Pero un chico viene con lo que viene… y si el pobre no está bien dotado pues te toca rezar porque al menos tenga una gran maestría utilizando lo que tenga.
  • Sí. Porque es verdad que el problema puede ser que la tengan demasiado grande, o demasiado pequeña, y cualquiera de las dos cosas es una putada… Pero ya sabemos que es mucho más probable encontrarse con que la tenga demasiado pequeña, que no lo contrario.
  • Sí sí. Está claro que uno de cada tres se queda corto según todas nuestras estadísticas (y bastante corto además). Pero grande… a lo mejor es uno de cada veinte.
  • Sí, jajajajaja. Yo también creo que por ahí anda la cosa, jajajaja. El caso es que te quería contar que hoy en el vestuario de mi gimnasio (ya sabéis que los gimnasios de mi hermana son fuente inagotable de material para el blog, como aquella vez que me contaba lo de los dos tíos que tenían la teoría de los culos grandes y pollas pequeñas), había dos chicas hablando precisamente de este tema. Una decía que estaba muy a gusto con un chico que había conocido, pero que a la hora de follar, ni si quiera se enteraba de cuando la tenía dentro. Que al final tenían que tirar de un vibrador porque si no no se enteraba. Y le ha dicho la otra, que para eso porqué no le compra una funda para el pene. ¡¡¡Una funda para el pene!!! ¿Tú lo habías oído alguna vez?

 

Yo sí que lo había oído y por lo que sé, hay diferentes tipos. Unos son como condones que se colocan sobre el pene y le añaden unos centímetros, y otros son más bien como accesorios que sirven para añadir texturas además de tamaño.

Para que os hagáis una idea os voy a poner un collage de diferentes tipos de fundas para el pene que he sacado de una web que se llama “diversual.com” (es donde más variedad he visto).

fundas-para-penes

 

Dependiendo del tamaño y del modelo pueden añadir más o menos centímetros de grosor o de longitud (yo los he visto desde 2 hasta 6 cm más). Y evidentemente, dependiendo del tamaño del pene, hay que elegir una u otra talla. Porque solo faltaba que te vayas a comprar una funda porque tengas el pene pequeño y no la puedas usar porque te quede bailando.

Os dejo otra imagen que he sacado de la misma web que la anterior, en la que lo explican un poco mejor:

fundas-para-penes-3

Lo que no tengo claro es cuanta sensibilidad tendrán ellos al utilizar estos aparatos, pero por lo que he estado cotilleando en las opiniones de algunos de los más vendidos, dicen que al principio la sensación es un poco rara, pero que luego es muy placentero.

Si alguien tiene información de primera mano, agradezco el comentario aunque sea anónimo, porque yo en este caso no os puedo dar mi opinión personal porque no los he utilizado nunca… aunque alguna vez me hubieran venido más que bien, la verdad. 😩

Y si no lo habéis utilizado, ¿lo usaríais?