Como ya os dije ayer, el viernes la juerga con Esteve se me fue de las manos, y me tuve que pasar todo el sábado en el sofá hecha un bicho-bola y levantándome solo para ir al baño a vomitar.

Por la tarde me escribió Olga para preguntarme a qué hora quedábamos para ir a dar una vuelta… y cuando le respondí que yo no pensaba salir y le conté el panorama que tenía, insistió en pasarse un rato por mi casa a verme y tomarse algo conmigo. Evidentemente, yo lo máximo que podía beber era agua, pero aún así agradecí la visita.

  • Pero tía… ¿cómo puedes estar tan mal? Si te dejamos bien… O sea, un poco chispa, pero bien.
  • Yo que sé… Si es que se nos fue de las manos. ¡¡Cuando nos dimos cuenta eran ya las cinco de la mañana y no podíamos ni vocalizar!!
  • Jajajaja. Joder, vaya dos. Aunque tampoco puedo decir que me extrañe mucho, porque cuando os quedásteis solos ya se veía que la noche prometía…
  • Sí, jajaja. Es que Esteve está súper loco. ¿A qué es un tío guay?
  • Sí. La verdad es que a mí también me encantó. Me pareció un tipo genial.
  • Ya sabía yo que te iba a gustar… Pero aún así recuérdame que no vuelva a salir con él de fiesta, porque luego mira lo que me pasa.
  • Lo mismo lo que tienes que hacer es salir más a menudo y coger práctica…
  • Jajajaja, es otra manera de verlo.

En estas estábamos: Olga bebiéndose un calimocho y yo un vaso de agua tras otro… cuando me llegó un whatsapp que me ponía:

  • ¡Hola Sandra! Me encantó conocerte ayer. ¡Qué ganas de volver a verte, preciosa!

Me debí quedar con los ojos como platos, porque Olga me preguntó:

  • ¿Quién te ha escrito? ¿Por qué pones esa cara?
  • Pues… que me acaba de escribir un tío que no tengo ni puta idea de quien es…
  • ¿Y no tienes el número guardado?
  • Pues lo más raro es que sí. Lo tengo guardado como como “Ara Malikian Camarero”, pero yo no recuerdo ningún camarero que… ¡Ay madre! Espera, que están empezando a venirme flashes… y creo que ya me acuerdo de quien es. Prfffffff.
  • Jajajaja. ¡Cuenta cuenta!
  • Pues creo recordar que en uno de los bares en los que entramos, cuando ya llevábamos un pedo importante, le dije a Esteve:
    • Ufff, ¿has visto que pibón de camarero?
    • ¿El que se parece a Ara Malikian?
    • Sí, jaja. Yo te iba a decir que parecía árabe, pero es verdad que se parece a Ara Malikian.
    • Pues con ese no tienes nada que hacer, nena, porque es gay.
    • ¿Ah sí? Pues no tiene ninguna pinta de ser gay. Vamos, yo me apostaría algo a que no.
    • Pues ya te digo yo que es gay seguro.
    • Pero ¿seguro porque lo sabes de buena tinta porque ya te lo has tirado… o solo porque te lo parece? (pregunté yo, que ya me lo venía conociendo).
    • Porque me lo parece… Pero vamos, que es gay seguro. Ya lo verás…
    • ¿¿Dónde vas??
    • A preguntárselo…
    • O_o
    • ¡Hola guapo! ¿Nos pones dos cervezas de tercio, y ya de paso nos dices si haces a pelo o a pluma?
    • O_o
    • O_o ¿¿Cómo?? ¿¿Qué has dicho?? (Dijo con un montón de acento extranjero y con los ojos como platos)
    • Que si haces a pelo o a pluma…
    • Pues… no lo sé (Dijo mirándonos alternativamente). Es que nunca he tenido clara esa expresión… ¿Cual es el pelo y cual el la pluma? ¿La pluma es ser gay, no?

    • Sí, dije yo, toda convencida. Tener pluma es ser gay, así que supongo que el pelo son las mujeres…
    • Noooooooo. ¡¡El pelo son los hombres y la pluma las mujeres!! Por eso a los hombres afeminados se les dice que tienen pluma… ¡porque la pluma son las mujeres!
    • Ahhhh, pues eso es un poco líoso…
    • ¿Ves? Por eso digo yo que es una expresión que no entiendo…
    • Ya…  Pero ¿”entiendes” o no “entiendes”?
    • Hummmm. Para que quede claro… me gustan las mujeres. Solo las mujeres (dijo mirándonos alternativamente).
    • Vaya… Pues tenías razón. Entonces para ti (Dijo empujándome contra la barra)
  • Jajajaja. Ahí… todo sutileza, jajaja. Está claro que ligando es todavía menos sutil que tú, ¿eh?
  • Sí sí.
  • ¿Y qué pasó luego?
  • Pues creo que nos presentamos y nos dimos dos besos, pero yo no me enteré de como se llamaba, porque entre que era un nombre muy raro y que en el bar la música estaba alta y se oía fatal… Y luego Esteve le dijo que nos diera su teléfono… y él nos lo dio pero literalmente: nos pasó su móvil a través de la barra para que le anotara mi número en contactos, y luego me dio un toque para que yo apuntara el suyo.
  • Ahhhh, ¡por eso lo guardaste como “Ara Malikian Camarero”! ¡¡Porque no sabías su nombre!!
  • Pues supongo… Me acuerdo de que cuando nos marchamos le dijo a Esteve: “Cuídamela bien, ¿eh? Que no se vaya por ahí con cualquiera… que me ha gustado mucho”
  • Jajajajaja, ¡qué majo!
  • Sí, la verdad es que creo que me pareció muy majete.
  • ¿Y qué le vas a contestar?
  • Pues no sé… Ya lo pensaré. Luego le contesto…
  • No no, de eso nada, jajaja. ¡Contéstale ahora y dile que quedas con él mañana…. que yo quiero saber qué te dice!
  • O_o ¿Pero cómo voy a quedar con él mañana?
  • ¿No dices que estaba muy bueno? ¡Pues queda con él! ¿O es que piensas encontrar aventuras quedándote sola en casa?
  • No, pero…
  • ¿¿¿Cuanto haces que no te lías con un tío???
  • Pues tampoco tanto… En diciembre. Y mira, precisamente estaba tan tranquila en casa cuando me volvió a escribir Fer, y al final una cosa llevo a la otra y…
  • ¡¡Bueno, me da lo mismo!! Pero con ese ya tenías claro que no querías nada hace un año… y supongo que lo seguirás teniendo claro ahora. Sin embargo, a este chico no lo conoces. ¡Queda con él, que nunca se sabe! Lo mismo es el hombre de tu vida…
  • ¿¿Un camarero de un bar de copas al que le he entrado en estado de semi-inconsciencia??
  • Jajaja. Cosas más raras se han visto… ¡Tú queda con él! Te das una ducha y salimos a buscarlo…
  • No no. Yo hoy no salgo ni de coña. Además supongo que hoy también trabajará.
  • Bueno, pues escríbele y proponle quedar mañana.
  • Hummmm, mejor el lunes.
  • ¿Por qué el lunes?
  • Porque así mañana pinto la otra mitad del mueble… y ya termino y lo puedo volver a colocar todo en su sitio, que mira como lo tengo todo… ¡¡Que me ha costado hacer hueco hasta para poner los vasos encima de la mesa!!
  • No no. Queda con él mañana, que yo tengo comida familiar y me voy a pasar todo el día fuera. Y así, el lunes, que estoy otra vez aquí, quedamos a tomar un café  por la mañana y me lo cuentas todo…
  • ¿Por la mañana?
  • ¡Claro! Por la tarde ya habíamos quedado con mi madre y sus amigas, que querían conocerte y que les llevaras unos libros y unas agendas, ¿no te acuerdas?
  • ¡Es verdad! Se me había olvidado que habíamos quedado el lunes. Pero entonces… ¿¿¿cuando voy a terminar de pintar mi mueble??? 😖😖😖
  • Pues el martes, hija. El martes… ¡Que organizándose bien hay tiempo para todo!
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