No vuelvo a beber. Y esta vez lo digo en serio, ¿eh? Porque llevo un fin de semana en el que he pensado que me moría. No he podido salir de casa… o mejor dicho: no he podido ni levantarme del sofá, excepto para ir a vomitar al baño. Bueno… y alguna vez ni eso… porque el sábado por la mañana, nada más despertarme estaba taaaan mal que cuando me entraron ganas de vomitar no tuve ni fuerzas para salir de la cama, y lo máximo que pude hacer fue asomar la cabeza por un lado y vomitar en el suelo. Tan dantesca era la resaca, que hasta mediodía no fui capaz de levantarme para ir al baño (a volver a vomitar), y hasta media tarde no fui capaz de levantarme del todo, coger la fregona para limpiar el suelo de la habitación, y  trasladarme al sofá en vez de quedarme en la cama. 😣😣😣

 

Yo que quería haber utilizado el fin de semana para terminar de pintar el mueble del salón… y en vez de eso, me he tenido que pasar todo el fin de semana hecha un bicho-bola en una esquinita del sofá, porque no tenía fuerzas para hacer nada más, y el resto del salón estaba impracticable y lleno de trastos.

Y todo por culpa del amigo gay de Espeso, que me mal-influencia y me lía.

 

Resulta que el viernes a mediodía, nos escribió Espeso y nos dijo que en cuanto saliera de trabajar, se venía directo a Valladolid, para salir con Olga y conmigo a tomar algo.

El caso es que llegó aquí a eso de las seis y estuvimos de cañas toooooda la tarde. A la hora de cenar nos fuimos de pinchos y su amigo Esteve (el gay que me cayó tan bien el otro día) se reenganchó con nosotros… y ya nos quedamos los cuatro juntos lo que quedaba de noche.

Me meo de risa con él porque tenemos el mismo gusto para los tíos. Cada vez que entrábamos en un bar nos llamaban la atención los mismos y teníamos una conversación del estilo:

  • Ufffff, ¿has visto a ese morenazo del fondo?
  • ¿Al de la camisa de cuadros, dices?
  • Sí. Ufff, está para empotrárselo contra la pared sin más miramientos.
  • Sí, pero su amigo está todavía mejor.
  • ¿Qué amigo? Yo no lo he visto con nadie…
  • Es que ha ido al baño.
  • ¿¿El rubio de barba que ha pasado por delante hace dos minutos?? Joder, ¡claro que lo he visto! Menudo pibón. Además ese tiene pinta de empotrador brutote que a mí me pone a mil.
  • Sí sí, jajaja. Aunque creo que el que más me gusta de todo el bar es el camarero…
  • No me digas más, ¿El que tiene una rasta, verdad?
  • Síííí.
  • Sí, sí. Ya lo había fichado en cuanto entramos. Parece tan mono… Ese tiene pinta de ser de los tiernos.

Olga y Espeso flipaban porque siempre dicen que tengo unos gustos muy dispersos (y es verdad) y les parecía alucinante que Esteve coincidiera conmigo todo el rato en los tíos que le llamaban la atención. Espeso decía que por lo menos no parece que podamos tener mucho problema ligando porque, aunque nos gusten los mismos tíos, está bastante claro que o es para él o es para mí… y tiene razón, jajajaja. Porque ya sería el colmo que nos fuera a gustar un tío que fuera bisexual y quisiera algo con los dos.

Lo que me resulta más gracioso de Esteve es que debe ser el único gay del mundo que tiene el “radar” escacharrado, porque cada vez que ve a un tío que le parece mono, está convencido de que tiene que ser homosexual. El día que lo conocí ya me dí cuenta de que en cuanto veía a un chico mono, decía: “Ese es gay seguro… te lo digo yo, que para eso tenemos un radar”. Y al momento se daba cuenta de que le miraba el culo a todas las tías que pasaban o aparecía la novía de turno… y decía “Ah, pues no. No era gay. Falsa alarma”. Jajajaja. Las dos primeras veces me quedé dudando si podían ser gays “no-reconocidos” o bisexuales, o algo así… pero después de la décima “falsa alarma”, decidí que efectivamente Esteve tiene el radar completamente jodido, porque le ciega el optimismo.

Me partía con él, porque a pesar de saber que tiene el radar jodido, no tiene ningún reparo en tontear con todos los que se le ponen a tiro. Y en cuanto veía que no tenía nada que hacer con ellos, me azuzaba a mí para que les entrara yo: “Anda, no seas tonta y aprovechalo tú… que si no es gay seguro que tú le encantas. No te lo pienses tanto, que es un chico monísimo. ¿Qué tienes que perder?”.

Espeso, que como ya sabéis es un romántico y lleva fatal los rollos en plan “aquí te pillo, aquí te mato”… y además está empeñado en convencerme de dejar la soltería y en que me eche novio formal… se ponía negro. Le llegó a decir a Esteve que como me siguiera azuzando para ligar con todos, no volvía a avisarlo para que saliera de fiesta con nosotros, jajaja… pero entonces Olga intercedió por mí diciendo: “No seas tan moñas, Espe. Ya sabemos que tú no eres de rollos de una noche, pero Sandra sí… así que déjala que haga lo que le de la gana. Yo también tengo ganas de que se eche un novio formal… sobretodo porque si está con Sandra seguro que es un tío genial… pero hasta que lo encuentre, me parece bien que zorree con quien le apetezca. Además,  ahora que quiere volver a escribir el blog, tendrá que volver a vivir más aventuras. ¿O qué quieres? ¿Que cuente solo cosas de orden y bricolaje… o de las mierdas que cocina?”

Estooooo, ¿gracias? Jajajaja. Menuda manera de defenderme. Está claro que eso es una amiga y lo demás son tonterías, ¿eh? Jajajaja.

 

Como Espeso había estado trabajando, estaba cansado. Olga también se quería marchar pronto a casa… Así que, a eso de las dos de la mañana, se fueron para casa y nos quedamos Esteve y yo solos. Y una vez que no teníamos todo el rato a Espeso mirándonos con ojos de reprobación, nos desatamos un poco más de la cuenta. O sea… que por un lado bien… porque así esta semana tengo nuevas aventuras amoroso-sexuales para contaros… pero por otro mal porque creo que por el camino he perdido medio hígado. 😖😖😖

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