Hoy, a la hora de comer, me dice una compañera de trabajo:

  • ¡Sandra! ¡Qué guapa estabas el sábado con la falda de plumas! ¡Te quedaba muy bien!
  • Jajajaja. ¡Gracias!
  • ¿Qué falda de plumas?
  • Una que subió a instagram.
  • A ver… ¡Enséñamela! Que yo no tengo instagram…
  • Mira, es esta:
    como-combinar-falda-de-plumas
  • ¡Halaaa! ¡Qué chula! Jajaja. Pero nunca te hubiera imaginado con una cosa así. No es nada de tu estilo.
  • Ya. Me la compré el otro día en un alarde de locura. Y luego pensé: a ver cuando me pongo yo ahora semejante cosa… Y para que no se quede muerta de asco en el armario, decidí ponérmela para salir este sábado, que además pensaba ir a una firma de libros muy molona y me pareció muy apropiada.
  • Jajajaja. A mi me parece que está muy chula pero yo la veo más para salir en nochevieja que un sábado normal.
  • Ah, pues es verdad. ¡Para nochevieja me la puedo poner otra vez! ¡Además tengo un tocado azul del mismo color de las plumas, que quedaría guay!
  • ¿Un tocado con la falda de plumas? ¿No te parece un poco excesivo?
  • ¡Pues claro que es excesivo! Es nochevieja, joder! ¡Es la noche de lo excesivo!
  • Jajajaja.
  • ¿Qué vas a hacer este año? ¿Vas a ir con tus amigas a algún cotillón?
  • No, saldré con Raquel, Alberto y los amigos de Alberto, que ya les he dicho que ese fin de semana no está mi compañera de piso y se pueden quedar a dormir todos en mi casa si quieren.
  • ¿Son con los que estuviste de fiesta en Burgos el fin de semana pasado?
  • Sííííí, jajajaja. Es que son geniales.
  • Anda, ¿estuviste en Burgos?
  • Sí… También subí una foto a instagram, jajaja.
  • Joder. No me entero de nada. Voy a tener que abrirme una cuenta en instagram para enterarme de las cosas.
  • Con que bajes a tomar el café con nosotras, vale… que es cuando hacemos el resumen del fin de semana.
  • ¿Y cómo os dio por ir hasta allá?
  • Pues porque uno de los amigos de Alberto se ha ido a vivir allí en septiembre y lleva dándonos la turra desde entonces con que vayamos a pasar con él un fin de semana. Fuimos por que se callara de una vez… y por juntarnos todos allí, que si no solo nos vemos de puente en puente.cena-de-amigos
  • Ahhh. Me sorprende porque nunca te había oído hablar de los amigos de Alberto.
  • Porque no los veo muchas veces… pero son geniales, jajajajajaja. Yo me muero de la risa con ellos. Tienen unas caídas… Son todos súper majos.
  • ¿Caídas como cuales?
  • Pues no sé. Por ejemplo, nos metimos en un bar tan estrecho que solo podíamos entrar en fila y medio de lado y uno dice: “Joder, aquí hay que entrar andando como si fueras un personaje de South Park”.
  • Jajajaja.
  • Jajajajaja.
  • Es una chorradita de ejemplo. Me he acordado porque me hizo particularmente gracia. Pero está soltando cosas así cada cinco minutos.
  • Sí que es una caída buena.
  • Es que ese tío tiene un sentido del humor brutal. Siempre le decimos que debería ser guionista, porque en el trabajo que tiene está desaprovechadísimo.
  • ¿Y no te acuerdas de más cosas graciosas que dijera?
  • Ufff, pues ahora mismo no. Bueno… sí, me acuerdo de una, jajajajjajajajajaja. Pero es un poco más larga de contar.
  • Da igual, ¡cuéntala!
  • Sí, que seguro que es muy divertida.
  • Pues resulta que estábamos tomando una caña y no sé de qué andábamos hablando… Creo que de mi “Kit para reemplazar a un novio” y del vibrador que lleva incluído, o algo así… cuando uno de ellos dijo que era una putada que las tías tuviéramos ventaja con los consoladores, y que deberían inventar algo así para que los tíos también pudieran reemplazar a una mujer sin algo tan aparatoso como una muñeca hinchable.
    captura-de-pantalla-2016-12-21-a-las-1-10-29Y yo le dije “Ya lo hay. Vaginas en lata. ¿No sabes lo que son?”. Y se quedaron todos con los ojos como platos.
  • ¿¿CÓMOOO?? ¿Vaginas en lata, has dicho?
  • ¿Y eso cómo es?
  • Pues eso mismo preguntaban los demás, hasta que el chico que os dijo que es muy gracioso, dijo:
    • Sí, joder, vaginas en lata, ¿en serio no sabéis lo que son? Molan muchísimo.
    • Yo no lo había oído en la vida – dijo el que vive en Burgos –
    • Yo tampoco – dijo Alberto –
    • Ni yo – el cuarto de la pandilla –
    • Yo como comprenderéis menos todavía, que no tengo ningún interés en el tema, jajaja – dijo Raquel –
    • Yo tampoco tengo ningún interés, pero si que sé que existen, y hasta las he tocado.
    • ¿Y cómo son?
    • Pues por fuera son como una lata y tienen un orificio con forma de coño, o de culo o de boca, por donde se mete la chorra…
    • ¿Y cual es la gracia que tiene eso?
    • La gracia es que la lata por dentro tiene una textura como una vagina real.
    • Síííí, jajajaaja, mola mucho. Yo metí los dedos en una y es verdad que es igual igual, jajajajajaja.
    • ¿En serio? ¿Y tú por qué metiste los dedos en una?
    • Pues porque estaba en una tienda y la dependienta se la estaba enseñando a un chico y yo también quise probar, jajajaja. Y es verdad que está súper lograda.
    • Sí. Y eso que tú la tocarías sin calentarla. Lo suyo es meterla antes en agua caliente para que coja temperatura.
    • ¿Para qué la quieres calentar?
    • ¡Pues para que la sensación sea más real todavía! ¿Para qué va a ser?
    • Jajajaja.
    • Y luego  también las hay con diferentes texturas para tener diferentes sensaciones.
    • ¿A qué te refieres con diferentes texturas? ¿Que unas son suaves y otras rascan?
    • No, joder. Pues que las que tienen el orificio con forma de coño, por dentro son como una vagina, pero las que tienen forma de culo, por dentro también son como un culo. No tienes la misma sensación con unas que con otras.
    • Jajajajajajajaja. Me parto con esta conversación…
    • Yo lo que no entiendo es por qué no la hemos tenido antes alguna vez…
    • ¡Yo quiero una de esas para mi cumpleaños! ¡Apuntadlo no sea que luego me regaléis las mismas mierdas de siempre, ¿eh?! Mientras no me eche novia me vais regalando una cada año para irlas acumulando.
    • Bueno… tanto no las vas a poder acumular porque solo sirven para unos pocos usos. ¿No ves que se van manchando y por dentro no se pueden limpiar bien?
    • Ah claro.
    • ¿Y por qué se manchan?
    • ¡Pues porque te corres dentro! ¿Por qué va a ser?
    • Joder el otro… jajajajaja. ¡Que empanada llevas hoy!
    • Pero vamos a ver… ¿este invento cuanto cuesta más o menos?
    • Uy. Depende mucho de la marca. Las hay desde 6 euros más o menos, que son las más básicas como las de la marca “Topco sales”,  y luego hay otras un poco mejores como las de “Zolo”, “Pipedream”,”Shots”, “Tenga”, etc.  Las de “Fleshlight” valen casi sesenta euros pero es que tienen hasta réplicas de actrices porno famosas para escoger cual prefieres y todo.
    • Jajajajajajajajajjaajaja. Joder el otro… Parece que tiene un máster en el tema. Me meooo.
    • ¿Réplicas de actrices porno? ¿Con su cara en la lata quieres decir?
    • No, joder. ¡¡La réplica del coño!! No te enteras de nada hoy, ¿eh? ¿Se puedes saber que te pasa? Que entre lo espeso que estás tú y el master en pajas que parece que tengo yo nos podrían llamar “Pajares” y “Espeso”
  • Jajajajajajajajaja, ¡qué bueno!
  • Yo casi me atraganto de la risa cuando dijo eso. Jajajaja. Y ya se quedaron con “Pajares” y “Espeso” lo que quedaba de fin de semana, claro. De hecho yo ya les he cambiado el nombre hasta en el móvil, jajajajajaja. ¡Vaya dos!
    pajares-y-espeso
  • Jajajajaja. La verdad es que ese chico sí que debería mirar para ser guionista, jaja. ¡Qué caídas más buenas!
  • Y la historia de las vaginas en lata también es buenísima. Vaya mundos nos descubres.
  • Pues sí. Esto lo contarás en el blog, ¿no?
  • Pues no pensaba… Pero ahora que lo decís, creo que lo voy a escribir esta noche, por meter algún contenido más para chicos y no solo sobre ellos 😉