¿Sabéis eso de que cuando buscas algo nunca lo encuentras y cuando lo dejas de buscar aparece?

Pues yo ayer encontré un fichaje más que interesante.

Había salido con mis ex-compañeras de curro y estuvimos por ahí de cañas. Cuando nos entró hambre nos fuimos a cenar a un kebab y luego seguimos de fiesta.

kebab

 

Ya serían casi las dos, cuando al salir del baño te topé de bruces con un chico que era amigo de Toni cuando íbamos al instituto:

  • ¡Hey! ¡Hola, guapa!
  • Hola… hmmmm… ¿Rodri?
  • Sí. ¿Tú te llamabas Sandra, verdad?
  • Sí.
  • ¿Qué haces por aquí tan sola?
  • No estoy sola, estoy con unas amigas tomando algo. Unas ex-compañeras de trabajo…
  • Anda, ¿y a que te dedicas ahora?
  • Pues soy… jajajaja, soy escritora.
  • 😳 ¿En serio?
  • Supongo que sí.
  • ¿Y por qué te ríes?
  • Porque es desde hace poco y todavía me cuesta hacerme a la idea. Lo voy diciendo en voz alta para ver si me voy mentalizando yo sola.
  • Ah, ¿y qué escribes?
  • Pues tengo un ensayo literario sobre lo difícil que es asentar las bases de una relación de pareja debido a los lastres emocionales que acumulamos de experiencias pasadas, lo frustrante que resulta encontrar personas cuyas carencias emocionales son incompatibles con las nuestras, y la complejidad de las relaciones hoy en día.
  • Ahmmm. ¿Y cómo se titula?
  • “No sé si tirarme al tren… o al maquinista”.
  • JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. ¡Qué gracia me ha hecho el título! ¡No me lo esperaba!
  • Es un libro de humor. Cuento cosas que me pasan a mí y a mis amigos. De hecho, Toni sale en el libro.
  • ¿En serio? ¿Sigues quedando con él?
  • ¡Qué va! Desde que se echó novia está desaparecido completamente. ¿Y tú?
  • Tampoco. Los dos últimos años ya no ha venido ni a las cenas de navidad que hacemos todos los de la pandilla.
  • Prfffff. ¡Qué gilipollas!
  • Pues sí. ¿Y tú sigues viviendo por el barrio?

 

Me pareció un chico súper simpático y majísimo (de hecho de los amigos de Toni del instituto siempre fue el que mejor me caía), y la verdad es que según fue pasando la noche, cada vez me parecía más mono. Estuvimos hablando tanto rato, que cuando nos dimos cuenta estaban cerrando ya el bar y mis amigas me dijeron que se iban a casa.

  • Yo me lo estoy pasando bien. ¿Quieres ir a tomarnos la última?
  • ¡Vale!

 

Al salir del bar, no sé si fue por el frío que hacía o que, que yo creo que se me cortó la digestión (porque estoy segura de que las cuatro cervezas que me había bebido después de cenar no tenían nada que ver, claro 😜) . De repente me quedé blanca, me empecé a marear y me puse malísima. Y me dijo:

  • ¿Estás bien? ¿Quieres que te acompañe a casa?
  • Sí, mejor. Porque creo que no estoy para ir a ningún sitio.
  • Lo mismo si vomitas te quedas más a gusto. ¿Quieres que te meta los dedos?
  • Hombre, en la boca no…
  • 😳 JAJAJAJAJAJAJAJAJAAJA. ¿En serio acabas de decir eso en voz alta? JAJAJAJAJAJAJA. Vamos a mi casa, anda, que está aquí al lado. Y te hago una manzanilla… y luego lo que quieras.

 

Este no tenía un arsenal de juguetes eróticos en las mesitas ni nada parecido.
Ni falta que le hacia.
¡Me ha encantado!

Y es que… ¿soy la única que tiene la impresión de que siempre es mucho más fácil conectar con amigos de los amigos, o con gente con la que tengas raíces en común? ☺️