Hoy, después de una semana frenética de reencuentros y compromisos navideños varios (por parte de todas), por fin hemos conseguido volver a juntarnos las cuatro para salir. Esta vez ni siquiera ha hecho falta que Pili nos propusiera juntarnos con la pandilla de Elena… porque ha sido la propia Enma la que, en cuanto hemos empezado a hablar por el grupo, ha dicho “Pero saldremos también con los demás, ¿no? Que a mí Paco-Will me lleva escribiendo dos días por Facebook preguntándome a ver cuándo quedamos…”. Así que allá que hemos ido.

Prácticamente, nada más ver a Pili, me ha preguntado:

  • ¿Qué tal has empezado el año? ¿¿Te ha escrito Diego para felicitarte, como en nochebuena?? —Joder, cada vez se corta menos, la tía—.
  • No. Aquel día debió ser algo puntual, porque llevaba meses sin escribirme… y desde ese día tampoco he vuelto a saber nada más de él —Me aseguré de poner cara de pena mientras lo decía porque estoy convencida de que esta circunstancia no va a ser verdad durante mucho más tiempo y, antes de que eso pase, estaría bien intentar convencer a Pili de que no hay peligro, para que no se entrometa—.
  • Pues vaya… —dijo, mientras ponía una sonrisa de satisfacción que no le cabía en la cara—.
  • ¿Y tú? ¿Qué tal con él y con Paula en nochevieja? ¿No habías quedado con ellos a tomar champán antes de la cena?
  • Sí. Estuve con ellos. Se pusieron a hablar de los viejos tiempos y terminaron agarrados de la manita… ¡Más monos los dos! A mí es que me encanta verlos juntos… Hacen taaaaaaaan buena pareja.

Eso lo dijo mirándome fijamente a ver que cara ponía yo. Me costó tragarme la bilis para no decir nada al respecto… pero decidí tirar balones fuera como hace ella… y dije:

  • El que estaba monísimo en las fotos que subieron después en el cotillón era Javi. ¡Ains! ¡Cómo echo de menos a Javi!
  • Ayyyyy, sí. Yo también las vi. Y es verdad que estaba guapísimo. Menuda castaña debía llevar para quitarse la camisa, jajaja.
  • Me dijo Patri que lo vio y que…

Prffffff. Ese era el dato que me faltaba para acabar de rematarme.

Después de ese dato decidí irme a buscar alguien más con quien hablar porque con Pili estaba claro que no paraban de caerme hostias y malas noticias por todas partes.

 

Compartir: