Ayer fue nochevieja y, aunque Patri y Pili me insistieron mucho en que saliera con ellas un rato (Enma estaba en el pueblo), al final me quedé en casa. Es un día en el que está todo demasiado abarrotado de gente y además hay demasiado patán suelo que solo sale esa noche y acaba descontrolado… y a mí me da pánico salir en esas circunstancias estando todavía tan coja. Así que después de cenar con mis padres y mis hermanos, nos hemos quedado un rato de sobremesa, y luego mi Adri me ha llevado a casa en coche.

No he podido evitar estar toda la noche pensando en Diego, ni he podido evitar mirar el móvil deseando que fuera él cada vez que me llegaba un Whatsapp felicitándome el año. Pero esta vez no ha habido ningún mensaje por su parte.

Le hubiera mandado un mensaje de “feliz año” yo a él, pero Pili nos había escrito por la tarde para decirnos que había quedado a tomar una copa de champán con él y con Paula para despedir el año, así que a esas alturas de la noche ya me había montado aproximadamente veinte películas diferentes en la cabeza de lo que podría haber pasado entre ellos y ninguna tenía un final feliz para mí… así que no me apetecía nada ser yo la que abriera una vía de conversación con él… mientras él podía estar abriéndole las piernas o “vete tú a saber qué” a la zorra de su ex.

Enma me ha escrito para decirme que Paco-Will le había mandado a ella un mensaje felicitándole el año por Facebook y que desde entonces llevaban una hora hablando, porque él estaba intentando convencerla de que volviera del pueblo para salir de fiesta… y ella había estado a punto de coger el coche y venirse solo por verlo un rato. Me ha encantado saber que por lo menos una de nosotras dos ha empezado el año tan contenta.

Como no tenía sueño, me he puesto a ver la tele y he escogido el único canal en el que no había ninguna gala de música. Como no podía ser de otra manera, lo que estaban echando era una película de amor navideño. Una hora de escenas moñas más tarde… me he sorprendido a mí misma con el móvil en la mano fantaseando sobre qué tipo de mensaje podría mandarle a Diego para conseguir que lo dejara todo y se presentara en mi casa corriendo, como había estado a punto de hacer Enma y como estaba haciendo en ese mismo momento el protagonista de la peli que estaba viendo. Luego he pensado que puede que Diego estuviera pensando exactamente lo mismo que yo, pero con su ex de protagonista en vez de conmigo… y me he cabreado tanto conmigo misma que he decidido apagar la tele antes de que se me fuera más la pinza con tanto amor navideño.

Como sabía que si me metía en la cama no me iba a dormir, he decidido escribirle al boxeador para ver si me podía desatascar “los oídos de agua”, porque notaba como los tenía más taponados por segundos. Le he mandado un mensaje felicitándole el año e insinuándole que podía pasarse por mi casa para empezar celebrando el año intentando dar doce “campanadas”, con un guiño al final para que quedaran claras las intenciones (por si no lo estuvieran ya bastante, teniendo en cuenta que ese chico y yo solo nos escribimos para follar)… Pero me ha contestado con un “Feliz año para ti también, guapa”. Sin más. No es que diera por sentado que me fuese a decir que sí (porque podría tener otros planes), pero sí que pensé que me iba a dar un poco más de coba, al menos. Yo que sé.

En fin. Sea como sea, al final me ha tocado meterme en la cama y seguir comiéndome la cabeza yo sola a falta de que nadie me estuviera comiendo otra cosa mejor.

 

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