Uy uy uy… ¡que la gestación de mi segundo libro va viento en popa y ya no me queda nada para que llegue la hora del parto y poder tener al pequeñín entre mis brazos! 😍😍😍

 

La semana pasada le mandé a mi editor la primera parte del libro y el lunes me dijo que está deseando recibirlo entero y ponerse ya a producirlo… ¡porque le parece mucho mejor que el primero! ¡Yuhuuuuuuu!

Me ha dado una alegría tremenda que una tercera persona me confirme lo que yo misma llevo pensando desde que empecé el primer capítulo… y es que yo también estoy convencida de que este libro va a ser mucho mejor que “No sé si tirarme al tren… o al maquinista”. Es más divertido, tiene más sexo ( y además de tener más sexo, las anécdotas so mucho más divertidas), las historias están mucho más entrelazadas que en el anterior y la trama es más continua…

El tiempo que le dedicas a hacer algo, se nota… y esta vez he tenido mucho más tiempo para dedicarle al libro que la vez anterior. Por eso he podido entretenerme mucho más en dar detalles, de podido dedicarme a escribir solo los días que más inspirada estaba… y sobretodo he tenido tiempo de hilar mejor las historias y de añadir cosas que en el blog no contaba.

 

¿A qué tipo de cosas me refiero?

Muchas veces me preguntáis si no me da reparo contar cosas sobre mis amigos y que las puedan leer y se enfaden conmigo. No, no me da reparo porque cuando pongo algo en el blog es porque en la vida real lo tengo MUY CLARO. Eso quiere decir que a lo mejor llevo meses viviendo una situación que en el blog nunca he mencionado, y cuando lo hago ya es de una forma inminente.

¿Qué quiero decir? Os voy a poner un ejemplo:

Imagináos que e la vida real empiezo a salir con un chico que me gusta un montón, estoy muy a gusto con él y me parece supermajo.
El fin de semana me llama y me dice que no va a salir de casa porque tiene fiebre pero al día siguiente una de mis amigas me dice: “Ayer me pareció ver a tu chico en tal sitio, cenando con una rubia muy mona. No lo pude ver bien pero me pareció él”.
Se lo digo a él y me dice que no, que es imposible, que estuvo en casa toda la noche viendo un documental de la 2 sobre la guerra civil… y me lo dice tan convencido que me lo creo. Total, mi amiga solo lo ha visto por fotos de facebook y seguro que se equivocó. Me creo totalmente su versión.
Al día siguiente se me presenta en casa por sorpresa para llevarme a ver una obra de teatro que sabe que me hace mucha ilusión… y me parece súper detallista. Es un tío encantador y estoy súper contenta con él… Y esto último es lo que voy a poner en el blog.

Pero la vida sigue… yo sigo diciendo que el tío es muy mono, seguimos bien… pero al mes siguiente, otra amiga diferente me dice que lo ha visto comprando en un centro comercial con una rubia que encaja con la descripción de la de la otra vez.
Puede ser casualidad y porque esté de compras con una chica no pasa nada. Aunque si la otra vez me mintió, eso ya si que es señal de que algo huele mal… Pero esa noche me llama y me dice que ha estado toda la tarde en el trabajo y que no ha salido en toda la tarde. Me lo vuelvo a creer porque tiene dos compañeros de trabajo que son testigos de que lleva allí toda la tarde, pero ya me empiezo a mosquear. Una de dos: o hay un tío muy parecido a él por ahí y el pobre no tiene culpa de nada y yo soy una loca paranoica… o es un cabrón que miente muy bien y me la está dando con queso.
De nuevo, mientras tengo estas sospechas no cuento nada en el blog… porque en realidad no tengo nada que contar. Daos cuenta de que de estas cosas nos pasan a diario veinte mil y no sabemos las que de verdad van a tener relevancia o trascendencia en la vida y las que no.

Por terminar con el ejemplo: un día de repente, salgo de fiesta sola porque él se supone que está de viaje de negocios y me lo encuentro en la discoteca enrollándose con la rubia. Lo mando a la mierda en el momento y al día siguiente pongo en el blog que lo he visto liándose con otra chica, que tengo un disgusto muy grande y que menudo cabrón ha resultado ser.

Para mí tanta sorpresa no ha sido, porque desde hace meses llevaba viendo cositas raras… pero como no lo he podido ir contando, vuestra visión al leer el blog ha sido que de tener una relación normal idílica… de repente se ha desmoronado sin que os lo esperáseis y os quedáis con cara de “¿pero qué ha pasado aquí?”

 

Esto pasa continuamente con personajes con los que decís “¿Por qué este personaje ha desaparecido de repente?” o “¿Por qué un día habló de un tío que no ha vuelto a salir”, o “¿Qué pasa? ¿Que esta tía era su mejor amiga y se ha vuelto una zorra de un día para otro?” Evidentemente en la vida real no es así… pero en el blog no lo puedo ir contando poco a poco porque no sé los sucesos que van a tener relevancia en la vida futura y los que no.

Al escribir el libro, como ya sé lo que va a pasar después, puedo cribar las cosas que fueron relevantes hasta llegar a esa situación y puedo ir entremetiendo todos esos acontecimientos que nunca conté en el blog pero que fueron teniendo lugar durante ese tiempo. El resultado es que la historia está mucho más completa, es más continua, tiene más sentido y se entiende mucho mejor.

 

En el libro anterior no pude hacer eso porque por desgracia me faltó tiempo. Lo tuve que escribir a matacaballo en tres semanas que tenía de vacaciones porque no tenía más plazo… y quedó como quedó.
Y no me quejo del resultado, ¿eh? Pero, para mí, que soy tan perfeccionista, era mejorable, y en este estoy intentando reparar todos los fallos que he visto en el otro al releerlo.

 

“Maquini” se ha puesto triste ante la posibilidad de verse desbancado por su nuevo hermanito, más alto más guapo y más mejorado. Ya le he dicho que no se preocupe porque él siempre será el primero, el más especial… y con el que empieza todo. 😊😊😊