Ayer, cuando me conecté al Skype, Olga y Nekane ya estaban esperando ansiosas:

  • ¡Venga! ¡Que llevamos media hora esperándote!
  • Joder, ¡que estaba desayunando!
  • Pero cuenta… ¿qué tal con Héctor?
  • Pues no sé muy bien que deciros, la verdad.
  • ¿Cómo que no sabes qué decirnos? ¿Qué quiere decir eso? ¿¿Que no estáis saliendo y la cosa se va a quedar en un rollo de una noche??
  • Pues…
  • Porque enrollaros os enrollastéis, ¿no? Que yo os vi en el bar…
  • ¿¿Cómo?? ¿Que os liasteis en el bar delante de todos?
  • Sí, pero…
  • ¡No me digas que se rajó antes de llegar a tu casa! Ay madre… ¿¿¿te hizo un “Hassan”???
  • No, no me hizo un “Hassan”, pero…
  • Entonces bien, ¿no? O ¿qué pasa? ¿Es impotente? O es que… ¡¡¡Ay dios!!! No me digas que es uno de esos de las estadística de “uno de cada tres”.
  • Prffffff. ¿¿¿Me vais a dejar contároslo o os vais a pasar la mañana preguntándome memeces sin darme tiempo a responderos???
  • Jajajajajaja. Hija, es que nos puede el ansia…
  • Jajajaja. Venga, cuenta… ¡¡pero desde el principio!! Que Nekane estaba pero yo no sé nada de nada!!
  • Vaaale. Pues a ver… Al final vino del pueblo (evidentemente). Cuando llegó se sentó a mi lado y…
  • Espera, espera… ¡¡Cuéntalo bien!! No es que se sentara a tu lado… Es que hizo cambiarse de sitio a Alberto para sentarse a tu lado, ¡¡¡que no es igual!!!
  • Bueno, pues eso…
  • ¡Es que no es lo mismo! Es que lo cuentas como sin darle importancia… pero a mí sí que me pareció que le gustabas y que tonteaba mucho contigo. Y según lo cuentas parece que no.
  • Pero es que que que tontee conmigo o que se siente a mi lado no es ninguna novedad.
  • Ni que le gustes, tampoco. Creo que eso es evidente. Lo que pasa es que ya estamos un poco aburridas de ese juego de que “parece que sí… pero luego al final nada”. La novedad es que por fin se decida a mover el culo y dar un paso más…
  • Ya, bueno, no sé… Es que ahora que lo conozco en persona lo veo de otra manera. Me lo imaginaba mucho más seco… muy insípido. No sé, como Sandra siempre dice que es tan tímido… Pero a mi me pareció un tío muy majo. Es muy gracioso, y se ríe mucho.
  • A ver… es que es verdad que es tímido y muy indeciso… y muchas veces dan ganas de matarlo… Pero claro que es muy majo, joder. Si no, ¿por qué lo iba a querer yo de futuro marido? Siempre he dicho que tiene unas caídas muy buenas, y que me reía mucho con él y sus ocurrencias para salirse por la tangente cada vez que yo le metía fichas
  • Es verdad que siempre has dicho eso, sí.
  • ¿Ves? Pero es que a mí me cuesta imaginarte metiéndole fichas…
  • ¿¿Por??
  • Porque el otro día era al contrario. Era él el que te hacía más caso y tú pasabas. De hecho al principio estabas un poco arisca.
  • ¿Yo arisca?
  • Bueno… no arisca-arisca. Pero para cómo sueles ser tú, un poco sí.
  • Normal. Demasiado me parece a mí que a estas alturas de la historia no le escupa a la cara directamente, al cansino este. Que ya aburre de tanta indecisión y tanta tontuna…
  • Jajajajaja.
  • Pero es que la otra noche no estaba indeciso. ¡¡Tonteaba mucho con ella!!
  • Pero es que eso es lo hace siempre. Y además, ¿qué pasa? ¿Que porque el otro tenga un día tonto, Sandra tiene que hacerle caso sí o sí, solo porque tú has descubierto ahora que te parece muy majo?
  • No… pero no sé. Es que ahora que lo conozco en persona lo veo de otra manera…
  • Joder… que déjà vu. Otra vez tengo un demonio bueno y otro malo dándome consejos, jajajaja.
  • Menos mal que no está Maira… que si no eran dos contra mí :-(
  • Bueno, a ver, que os sigo contando. Después de que Héctor se sentara a mi lado, llegaron Oli y Pedrito, que venían un poco tarde. Y nada más llegar Oli me dió la enhorabuena por lo de que mi libro hubiera sido el libro más vendido de Amazon el otro día.
  • ¡Ah!, es verdad, ¡¡¡eso fue muy gracioso!!! Porque todos sabíamos lo del libro menos Héctor, y dijo: “Joder, ¿qué pasa? ¿Que tu libro es el más vendido de Amazon y se lo has dicho a todo el mundo menos a mí?”.
  • Sí, jajaja. Y Oli dijo “Oye, que a nosotros tampoco nos lo había contado… Que lo vimos en twitter”. Y Raquel dijo “A nosotros tampoco. Yo lo vi en instagram y se lo conté a Alberto”. Y yo le dije “Es que de las cosas del blog, informo por el blog, no por whatsapp. Hay que saber separar un poco la vida mediática de la personal”. Y entonces Nekane le dice:
    • ¿Y tú por qué no lees el blog?
    • Hummmm. No me interesa…
    • ¿Pero sabes que habla de ti?
    • Sí, claro. Antes me pedía permiso siempre para publicar las conversaciones y las fotos. Y hasta me mandaba los dibujos de psicópata que me hacía… Hasta que le dije que mientras que me pixele la cara en las fotos, que publique lo que quiera.
    • Pero… ¿no tienes curiosidad por saber lo que dice de ti?
    • Pues no. Leí un par de posts y ponía lo mismo que me había dicho a mí en persona el día antes… así que tampoco veo la necesidad de leer lo que ya he vivido antes en persona. Con la pereza que me da a mi leer y lo que se enrolla esta contando cualquier cosa…
    • Jajajajaja.
    • ¡¡¡OYE!!! ¿¿De qué vas??
    • A ver… enrollarte te enrollas. Que no te digo yo que no sea una cualidad adorable… y que si así eres, habrá que quererte así. Pero a mi tanta letra junta se me hace bola… jajajaja.
    • Mira… te voy a perdonar que me acabes de llamar pesada porque también has dicho que soy adorable y que tendrás que quererme así… que si no te cruzaba la cara.
    • Jajajaja. Sí, claro. Porque seguro que es la primera vez que te lo dicen…
    • Pues ahora que lo pienso yo estoy un poco ofendido, porque a Oli y a mi no nos has pedido nunca permiso para hablar de vosotros en el blog…
    • ¿Cómo que no, Pedrito? Al principio también os preguntaba siempre…
    • Hummmm. Bueno, pues estoy ofendido porque a nosotros no nos haces dibujitos de psicópata…
      dibujos-hector-manosgrandes
    • Eso sí es verdad, jajajaja. Y tampoco os voy haciendo fotos de las manos para irlas metiendo en un álbum en el que luego pinto corazones… (cara de Candy Candy)
    • Jajajajajajajajaja
    • Jajajajajajaja
    • Me vas a tener que llevar luego a tu casa a que supervise ese álbum…
    • O_O ¿¿Cómo??
    • Oye, de lo que me estoy dando cuenta es que deberíais repetir la foto de Héctor por detrás de ti haciendo como que te agarra las tetas. 
    • ¡Es verdad, Oli! ¡La versión del 2016!
    • Creo que paso. Si todavía me dejaras agarrártelas de verdad ;-)
    • No recuerdo haberte prohibido nunca hacer semejante cosa. Eres tú solo el que te das la negativa.
    • Jajajajajajajaja. También es verdad…
    • ¡Venga, poneros para la foto!
    • Mejor luego…
    • Luego no, que te escaqueas. ¡Ponte para la foto, hombre, que es un momento!
    • Oye, yo quiero parte de las ganancias de esto, ¿eh?
    • ¡Ah no no! Yo no ando con miserias de darte unos céntimos ni mierdas así… Si eso ya cuando nos casemos tendrás bienes gananciales.
    • Jajajajaja. Venga anda, tira esa foto…
      hector-manosgrandes
    • Yuhuuuuuu. ¡Como mola!
    • Prfffff, de verdad, lo que tiene que hacer uno…
    • ¡Ya tengo nuevo fondo de pantalla! ¡¡¡Voy a quitar la foto de cuando mi libro llegó al número uno de los best sellers y poner esta!!!
    • Jajajajaja. Por cierto, ahora que tu libro es un superventas, te tendré que comprar uno, ¿no?
    • ¿Pero cómo? ¿Que todavía no lo has leído?
    • No. Y no he dicho que vaya a leerlo tampoco ahora. No quiero saber tantos detalles de la vida de Sandra.
    • ¿¿Por??
    • Hummm Creo que prefiero seguir sin saber ciertas cosas… Pero sí me compraré uno, aunque sea para dejarlo en una estantería cogiendo polvo.
    • Pues mira tú por donde, justo hoy he traído un libro porque me lo ha pedido Raquel para regalárselo a su vecina. Así que si quieres llevátelo tú y para otro día le traigo otro a ella, que la veo más a menudo.
    • No, no. Este era para Raquel, así que dáselo a ella. Y ya quedamos tú y yo otro día y me das otro. Pero yo lo quiero dedicado, ¿eh?, para tener constancia de que nos conocemos. Porque seguro que si algún día te haces famosa, pasas de mí…
    • Bueno, mira quien habla… Tú ya pasas de mí sin ser famoso ni nada… así que no creo que puedas protestar mucho.
  • Jajajajaja. ¿Le dijiste eso?
  • Sí, claro.
  • ¿Y qué dijo?
  • Nada. Se rió. ¿Qué va a decir? Si es que es verdad…
  • Sí sí. Desde luego, jajaja.
  • Bueno… mejor dí que ERA verdad antes. Porque ayer no se puede decir que pasara nada de ti. Ni siquiera se cortaba para meterte fichas delante de los demás. Cuando te agarró de la cintura y te dijo que fueras con él a pedir a la barra, nos quedamos todos como O_O
  • Jajaja. No me extraña. Yo también me quedé bastante flipada.
  • ¡¡Eso sí que es una novedad!!
  • Pues sí porque hasta ahora solo me tiraba puyas cuando no había nadie delante. Como en la boda de Carlos cuando…
  • ¡A ver! ¡Que eso ya nos lo sabemos! ¡Lo que queremos que nos cuentes son cosas nuevas!
  • ¡Eso! ¡Cuéntanos lo que te dijo al llegar a pedir a la barra! Que yo me muero de curiosidad por saber si te metió morro él o fuiste tú
  • Seguro que fuiste tú, ¿a qué sí? No me imagino yo a Héctor lanzándose…
  • Pues hija… no veo yo por qué no. Más claro no creo que se lo dejen en la vida…
  • ¿¿Ya estáis otra vez?? ¿Me vais a dejarlo contarlo a mí o qué?
  • Hija… es que no avanzas nada en la historia.
  • Es verdad. ¡Tiene razón Héctor en lo de que te enrollas más que una persiana para contar las cosas!