Ayer por la tarde, Olga se marchó de vuelta para Canarias. Así que, aprovechando que ya no está aquí, he retomado mis quehaceres diarios. Entre ellos la tarea de seguir pintando el mueble de mi salón, porque como sabéis, para no desmontar el salón entero, primero había vaciado el mueble que está al lado derecho del salón, lo había pintado y lo había vuelto a colocar todo dentro… pero me quedaba todavía pintar los muebles y la estantería que están al lado de la tele. Bueno, poner los tiradores… y alguna cosa más, pero lo primero es pintarlo.

 

Me he pasado media mañana preparándolo (vaciando todo lo que había dentro, quitando los tiradores y las baldas, poniendo cinta de carrocero en los cristales, etc.) y luego he empezado a darle la pintura.

A mediodía solamente había pintado una parte pequeñita, porque ese mueble tiene muchos más compartimentos que el otro y se tarda mucho más en pintar… así que cuando me senté a comer, calculé que tardaría toda la tarde en terminar.

 

A eso de las cinco, me ha escrito mi hermana para preguntarme si estaba libre para hablar un momento y le he dicho que sí… así que me ha llamado:

  • Sandritaaaaaa, te llamo porque acabo de decidir que voy en carnavales.
  • Hala, ¿sí? ¡¡¡Qué guayyyyy!!! (Me hizo muchísima ilusión porque ni recuerdo la última vez que coincidí en carnavales con ella… ¡¡¡pero puede que haga siete años!!!) ¿Y eso?
  • Pues porque estaba pensando si ir ese fin de semana o el siguiente… y he dicho “Pues voy ese, que seguro que a Sandra le hace ilusión disfrazarnos”.
  • Sí sííííí. Pues hay que pensar un disfraz guay para ir las dos a juego.
  • No no. Tú piensa uno para ti porque yo ya sé de que voy a ir yo. Pero no te lo digo… jaja. ¡Es sorpresa!
  • Hummmm. Pues yo no he pensado nada todavía. Tengo varias ideas… pero las que más me gustan son disfraces grupales. De hecho hay una idea que me encanta y llevo queriendo hacerla varios años pero necesito dos chicos de acompañantes…
  • Hija, que exigente… ¡Dos chicos, nada menos! ¿Y no puedes apañarlo de alguna manera? Hacer dos tíos de mentira con un mono de trabajo y una cabeza encima… como si fueran espantapájaros… o algo así.
  • JAJAJAJAJAJAAJA. Hostias… sería un poco complicado pero… hummmm… puede que sí, jajajaja. Le voy a dar una vuelta a ver si lo puedo hacer… porque la verdad es que sería el disfraz más molón que me he hecho en la vida.
  • Jajajaja. ¿En serio?
  • Sí sí. Y el más aparatoso también… porque tendría que pensar alguna manera de llevar a los dos tíos pegados, pero con una estructura con la que tuviera libertad para bailar y con la que me pudiera poner y quitar el abrigo sin problema… porque en los bares hace calor, pero en la calle…
  • Pues piensa piensa… que ya no queda nada. Aunque hija, con lo liada que andas últimamente, si es tan complicado de hacer lo mismo tardas menos en buscarte dos tíos de carne y hueso, jajaja.
  • Hummmmm, hablando de tíos… ¿sabes quién me ha escrito hace un rato para preguntarme si quería salir esta tarde con él a tomar una caña?
  • Sorpréndeme…
  • Héctor Manosgrandes.
  • O_o ¡Joder! Pues sí que me has sorprendido, sí.
  • Jajajaja. Así me he quedado yo también.
  • Sí, porque hace un montón que no lo ves, ¿no?
  • Uffff, pues desde semana santa yo creo.
  • ¡Halaaaa! ¿Tanto?
  • Pues creo que sí, porque date cuenta de que, en realidad, quitando una época en la que estuvimos tonteando y escribiéndonos más a menudo, a Héctor normalmente solo lo veía dos veces al año: en las fiestas de septiembre y en navidad, que son las dos veces que vienen los que viven fuera y quedamos toda la pandilla al completo. Pero este año en ferias no pude quedar con ellos, porque el día que podían los demás yo tenía la presentación del libro en Zamora… y en navidad tampoco hemos quedado porque había dos que acababan de ser padres hacía menos de dos semanas. Entre ellos, el que lo organiza. O sea que sí… desde un día de semana santa que quedamos con Oli y los demás.
  • Ah sí. Me suena… ¿Un día que tenías miedo de verlo yporque como no habíais vuelto a coincidir desde que os liasteis y fue todo tan raro no sabíais como comportaros?

  • Sí sí. Ese día…
  • Pero luego dijiste que habíais estado normales, ¿no?
  • Sí. la verdad es que estuvimos como siempre.
  • Y entonces, ¿porqué ya no habláis? Quiero decir… ¿tampoco os escribís por Whatsapp ni nada?
  • No, no hablamos. Vamos, lo justo. Me escribió para felicitarme el día de mi cumpleaños, luego creo que me escribió el día que salí en First Dates para decirme que me había visto haciendo zapping. Y yo le escribí para felicitarle también por su cumpleaños y por navidad… Y creo que hasta hoy. Por eso me ha sorprendido que me haya escrito para decirme que quedemos tan de sopetón.
  • ¿Y que le has dicho?
  • Que no.
  • O_o ¿Y eso?
  • Pues porque quiero terminar de pintar el mueble.
  • ¡¡¡Pero eso lo puedes hacer cualquier otro día!!!
  • Y quedar con Héctor también, no te jode. ¡¡Que tiene mi teléfono y vive a quince minutos de mi casa!! Que si no me escribe para quedar más a menudo es porque no le sale de la punta del pijo.  Solo faltaba que no me haga ni puto caso en todo el año, y que cuando un día me escriba, tenga que dejar de lado mis planes por perder el culo para quedar con él. Vamos… es que ni de coña.

  • Jajaja. En eso tienes toda la razón.
  • Como leí una vez en alguna parte: “Nunca corras detrás de alguien que ya sabe donde estás”.
  • ¡¡¡Qué gran frase!!!
  • Y que gran verdad.
  • Entonces, ¿qué le contestaste?
  • Pues la verdad: que no quedaba porque ya tenía planes.
  • ¿Y qué te respondió él?
  • “Vaya… aunque avisándote el mismo día, ya me imaginaba que estarías ocupada. A ver si otro día te puedo avisar con más antelación, porque últimamente estoy a tope con el trabajo no tengo libre casi ningún día. Por eso no te he podido escribir para quedar antes. Con decirte que llevo un mes sin poder sacar a pasear ni al perro, que lo está sacando mi hermano”.
  • Joder… que raro… ¿porqué se excusa tanto y te da tantas explicaciones de repente? Ni que fueras su novia.
  • No sé, pero me da lo mismo. Yo ya no me pienso comer más la cabeza por este tío. Ahora me la prefiero comer por mis dos bailarines…
  • ¿¿Bailarines?? ¿Que dos bailarines?
  • Joder, los que te he dicho que necesito para el disfraz.
  • ¿¿¿Van a ser bailarines???
  • Sí, jajaja. Y eso es lo complicado… porque tienen que bailar a la vez que yo…
  • Sandra, me sorprendes cada día. Fíjate que te conozco desde que nací… pero me sigues sorprendiendo cada día.
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