Está claro que mis contactos de facebook y yo debemos vivir en mundos opuestos… porque mientras a la vuelta del verano todo el mundo se dedica a poner lo bien que se lo ha pasado en la playa y a subir fotos super sonrientes bebiendo mojitos… mis veranos se podrían resumir así:

– “Por fin en el hotel!!! Venga tía, vamos a deshacer las maletas y vamos a la playa… que tenemos que aprovechar!!! Que una semana pasa volando!!!!”
+ “Espera, que antes me tengo que dar la crema… que si no me quemo… que estoy muy blanca”
– “Cuando lleguemos a la playa, buscamos a algún grupito de tíos buenos y nos sentamos al lado, ¿eh?. Nada de sentarnos al lado madres con niños incontrolados que chillen y nos llenen de arena, o de grupitos de señoras hablando de marujeos de la tele…”
+ “Por supuesto!!! Cuando lleguemos, buscamos a un grupito de chicos de estos que nada más verlos te entren deseos de arrancarles el bañador a mordiscos… y allí nos sentamos”

Pero nada más llegar a la playa y dar el primer vistazo, te das cuenta de que llevas desde semana santa apuntada al gimnasio, dándote la crema anticelulítica religiosamente dos veces al día, cuidando de no comer carbohidratos a la hora de cenar… para que los cuerpos que más deseo te despierten al llegar allí sean los de las veinteañeras, que sin hacer ningún esfuerzo y con unos bikinis minúsculos… están veinte veces más buenas que tú. Porque así, al primer vistazo, la mayoría de los cuerpos de los hombres que ves por allí espanzurrados, podrían perfectamente confundirse con el cadáver varado de una morsa albina.

Siendo sinceras, algún tío bueno también ves.  Normalmente no cuesta demasiado encontrarlos porque se juntan en grupitos de tíos-buenos fibrosos y tostadospor el sol… para jugar a cosas entre ellos y separarse así del resto de la fauna masculina de panzudos peludos, que conforman el otro 90% de la población masculina presente en la playa.

Pero igual de rápido que a ellos, ves al grupito de “veinteañeras monísimas con el culo en su sitio que mantienen así sin ningún esfuerzo” revoloteandoles alrededor y que te dejan prácticamente sin ninguna posibilidad de llamar su atención… A no ser que estés dispuesta a ponerte a jugar con ellos y sufrir un esguince. Lo cual seguramente sería la única situación en la que alguno de ellos reparase en tu existencia.
– “Bah, tienen una pinta de creídos…”
+ “Sí… seguro que son gilipollas”

Así que al final… después de pasaros un cuarto de hora mirando a todas partes para ver dónde tumbaros… os ponéis en el primer sitio que pilláis.
Y a los cinco minutos llega una madre con tres niños que se pasan la tarde chillando y llenándoos de arena.

– “En fin… Habrá que salir esta noche ¿no? Seguro que en la discoteca conocemos a algún tío interesante”

Conocer tíos… los conocéis. Pero interesantes no consigues saber si lo son o no, porque allí dentro ni los oyes… ni están en condiciones de darte mucho palique de la castaña que llevan.

En un extraño golpe de suerte, ves que uno de los tíos buenos de la playa se acerca a ligar contigo… y te propone tomar una copa en la playa.

Tu amiga se muere de envidia mientras tú quedas en contarle todo mañana por la mañana en el desayuno.

amores de verano
Al día siguiente le cuentas todo con pelos y señales… y aún así te lleva menos de dos minutos, porque la historia no da para más:
– “Llegamos a la arena y nos pusimos a meternos mano. No llevábamos condones pero me hubiera dado igual porque estaba tan borracho que ni se le levantaba. En un momento que se fue a vomitar me subí las bragas, que estaban llenas de arena y me volví al hotel.”
– “¿Y ya está? Eso es todo???”
– “No. Tengo una resaca horrible y creo que me he pillado una cistitis

Como el optimismo es lo último que se pierde, al día siguiente volvéis a la playa dispuestas a intentarlo de nuevo.
Esta vez os sentáis al lado de un grupo de chicos que parecen majos (o sea, feos) que tienen una nevera llena de cervezas al lado.

– “Me gusta el de los ojos verdes”
– “Tía por favor… pero si está gordo… y es horrible!! Tú puedes optar a algo mucho mejor”
– “Ah sí??? Y de donde lo saco??? Acaso tú ves por aquí algún tío que esté mejor que estos????”
– “Pues… no… pero aún así deberías mantener un poquito el nivel”

Pero tú te niegas a dejar pasar las vacaciones sin conseguir ningún ligue… porque en un rápido repaso mental acabas de calcular que si desde semana santa has pagado 4 meses de gimnasio y 6 botes de crema anticelulítica… hacen un total aproximado de 300 euros… y tienes que amortizarlo!!!

Las vacaciones se van pasando… entre diversas quedadas con el gordito de ojos verdes, las pocas veces que se digna a hacerte caso porque no está borracho, ni de resaca, ni de farra con sus amigos…
El día que os vais de la playa llegas a la conclusión de que los amores de verano con la edad no son lo mismo.
Con diez años son amores puros, bonitos, de dos niños que se encuentran y quieren pasar el máximo posible de tiempo juntos.
Con veinte años son amores salvajes, de dos adolescentes llenos de hormonas descontroladas, que quieren tener el máximo de sexo juntos.
Y con treinta años… Bueno, con treinta años son una mierda porque cada uno va a su bola.

– “Prfffff, para aguantar este panorama el año que viene nos quedamos en casa!!! O nos vamos a Benidorm, a una playa de viejos… Que ligar vamos a ligar lo mismo y por o menos seremos las que más buenas estamos… porque esto es deprimente!!!”
– “Creo que eso ya lo dijimos el año pasado”
– “Pues si no vamos a hacer eso… por lo menos tenemos que ponernos a dieta estricta desde enero… y empezar a hacer spinning”
– “Sí… Definitivamente eso también lo dijimos el año pasado

:-S

 sandra broa en flordselva