Al volver del baño, todavía con la voz un poco afectada por los esfuerzos, vi que Enma y Simón todavía seguían en la barra, aunque Javi ya se había ido.

  • Ains… ¡Qué mal rato he pasado!
  • Ya, maja. Te has puesto hasta morada. Pensé que te ahogabas…
  • Es que no podía respirar…
  • Pues coge aire… porque si esto ha pasado solo en el primer minuto que has coincidido con Diego y con Javi, no me quiero imaginar lo que te espera durante toda la noche.
  • Ufffff.

En ese momento se nos acercó un chico que no conocíamos y me dijo:

  • ¿Qué tal estás? ¿Ya se te ha pasado el ataque de tos?

Me cayó mal desde el primer momento. Tenía un aire de prepotencia que no me gustó nada. Nos empezó a contar unas batallitas que no había quien se las creyera, y se acercaba demasiado a mí al hablar como para ser un completo desconocido.

Según iba según iba pasando el rato, me iba pareciendo cada vez más baboso. Se notaba que a Enma tampoco le estaba gustando nada (porque sabe disimular igual de mal que yo)… Y el chico, al ver que cada vez le hacíamos menos caso, empezó a ponerse cada vez más cargante y más faltón.

Como era amigo de Diego, no queríamos mandarlo a la mierda directamente… pero llegó un punto en el que ya nos tenía hartas y empezamos a responderle cada vez peor… Sobretodo yo, que le buscaba las vueltas a cada fantasmada que nos decía, para ver si en algún momento se cansaba de hacer el ridículo y se largaba y nos dejaba en paz.

En esas estábamos, cuando se volvió a acercar Javi a nosotros…

Otra vez que a Enma le dio un ataque de risa y otra vez que Diego pegó un resoplido y salió pitando, sin haber llegado ni siquiera a pedir nada.

Menos mal que esta vez yo no tenía nada metido en la boca, porque si no estoy segura de que me hubiera vuelto a atragantar (o a escupirlo, una de dos), porque tampoco me lo esperaba. Javi añadió:

  • A lo mejor depende del momento… jejeje —Lo dijo guiñándome un ojo… y yo di gracias de que Diego ya se hubiera ido y no lo viera—.
  • Más bien depende de…

  • Pero ¿tú qué sabrás cómo soy?, ¡payaso! A ver si ahora va a resultar que me conoces de toda la vida como para poder juzgarme…

Javi se quedó con los ojos como platos porque nunca me había visto enfadada. Y Enma, tan políticamente como es ella, para evitar más problemas me dijo:

  • Sandra… Acompáñame fuera a fumar, anda… —Dijo Enma agarrándome por el brazo—. Que veo que todavía la tenemos antes de tiempo…

 

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