• Entonces, ¿quién es la sexta persona que se va con vosotros de vacaciones? ¿¿¿Héctor Manosgrandes???
  • ¿Héctor? ¿¿¿Cómo va a ser Héctor??? Ese se quedará en su pueblo, para variar.
  • Prffff. Hija, ¡qué coñazo de tío, que no sale del pueblo ni para ir de vacaciones!
  • Bueno… yo no sé si saldrá del pueblo para ir de vacaciones o no… Pero con nosotros desde luego que no ha ido nunca, jajajaja.
  • ¿Pero lo habéis invitado?
  • No. Vamos… yo no. Ni se me ha ocurrido. Llevo sin saber de él mil años… desde que me propuso quedar y yo estaba pintando el mueble del salón y le dije que no podía…
  • Joder, pero de eso hace un montón ya.
  • Tres meses… por eso te digo. Así que, como no da señales de vida, la verdad es que cuando sale algún plan ni siquiera se me ocurre escribirle. Y supongo que a los demás les pasa lo mismo.
  • Bueno, pues mejor… porque total para que ande como siempre, tocando los huevos para que al final quede en nada… casi mejor que no vaya, porque si no ibas a volver con un calentón de chirri que lo ibas a tener como un pomelo dado la vuelta, y deshidratada de estar todo el día soltando por la entrepierna más babas que un caracol.
  • Jajajajaja. Sí sí. Eso está claro.
  • Entonces, al final, ¿quién más va con vosotros?
  • Enrique.
  • ¿Y ese quién es?
  • Otro amigo nuestro que vive en Madrid. Creo que tú no lo conoces, pero te caería genial porque es un tío súper majete. Es mi pareja de hecho en las casas rurales y las vacaciones porque somos los dos que vamos siempre desemparejados.
  • Bueno, pues entonces ni tan mal. Así por lo menos os podéis ir juntos a la playa a tomar el sol, de rutas, de turismo…
  • Bueno… la verdad es que Enrique es más carne de tumbona a la sombra, jajaja… No creo que me sirva mucho para eso. Pero para emborracharnos sí, que es lo importante.

  • Jajajaja.
  • Total… para ir a tomar el sol, de compras o de paseo… si quiero puedo ir yo sola. Que estoy acostumbrada a hacer las cosas solas… y de hecho necesito ratos de soledad.
  • Ya, pero hija, no sé… A mí me sigue pareciendo un plan de vacaciones muy triste.
  • A mí no… Es lo que hacemos cuando vamos de casas rurales y nos lo pasamos bien. Date cuenta de que al final vamos a estar por el día todos juntos en plan tranqui, con la playa a 100 metros… Por el día estaremos tomando cañas al sol en el patio de la casa, y por la noche saldremos a tomar algo… que los padres luego son los que más ganas tienen de desfasar cuando pueden.
  • Eso es verdad.
  • Y lo mejor es que a la vuelta de vacaciones veré mi vida como un renovado oasis de paz y tranquilidad, libre de obligaciones y de responsabilidades. Solo por eso me encanta pasar de vez en cuando unos días con padres… porque cuando vuelvo a mi casa, veo mi vida como algo mucho más privilegiado que antes de ir, jajajaja. Para mí es un cambio de chip mejor que cualquier retiro de coaching espiritual.
  • Visto así… Pero también te digo que para eso te vale con ir a sufrir dos días, no diez.
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