Esta noche, a la hora de la cena, me ha escrito mi hermana:

  • Sandritaaaaa, ¡¡ya estoy preparando la maleta para ir a pasar el fin de semana!! Mañana, en cuanto salga de trabajar, voy volando para Valladolid… y cuando llegue vamos a tomar unas cañas, ¿vale?
  • Valeeee, síííí. ¡Qué ganas tengo de verte!
  • Y yo a ti. ¡¡Y qué ganas tengo de disfrazarnos el sábado, jajajaja!! ¡¡Va a ser genial!!
  • Síííííí. Jajajajaja.
  • ¿Qué tal avanza tu disfraz de Estela Reynolds? ¿Ya lo has terminado todo?
  • Casi casi. Esta tarde he estado haciendo el traje y la capa, que es lo que me faltaba. A lo que no me ha dado tiempo es a preparar el mecanismo para llevar los marineritos colgados y que bailen conmigo. Pero bueno, tampoco me pienso agobiar por eso, porque total… los íbamos a dejar aparcados igualmente nada más entrar en los bares.

  • Eso es verdad. ¿Pero los llevaras aunque solo sea agarrados del brazo, no? ¡¡Que te han quedado geniales!!
  • Sí sí. LLevarlos los llevaré.
  • Te juro que cuando me mandaste la foto, solté una carcajada. ¡¡¡Es que te han quedado iguales!!!
  • Ya lo sé, jajajaja. Etiqueté al actor que hace de Javi en la foto y me dio me gusta a la publicación, jajajajajaja.

  • No me extraña… ¡es que no se puede parecer más!
  • La verdad es que sí.
  • Luego te va a dar pena tener que deshincharlos y guardarlos.
  • Lo mismo cuando pasen carnavales, desmonto uno y lo tuneo para hacerme un pibón y dormir todos los días con él, jajajaja. Un Jason Momoa, o un Andrés Velencoso. ¡Ay, omá!, ¡qué ricos!
  • Jajajaja. Oye pues no es mala idea… Por cierto, hablando de “Velencosos“, ¿has vuelto a saber algo más de Héctor desde que te escribió el otro día?
  • No. Y a saber cuando vuelve a reaparecer, prfffff… lo mismo tarda otro año.
  • Hummmm. Yo estaba convencida de que te escribiría para quedar el fin de semana
  • ¿¿¿El fin de semana??? Jajajajaja. ¿Como me va a decir que quedemos el fin de semana si se va todos al pueblo?
  • ¿¿Todos?? Yo sabía que iba muchos, pero no todos.
  • Todos. No perdona ni uno. Perdona dos al año: uno en fiestas de Valladolid y otro en navidades… que son los dos fines de semana que hacemos cena entre todos, y es cuando lo veo.
  • Joder. Pues vaya coñazo de chico… ¿y que hace en el pueblo todos los fines de semana?
  • Y yo que sé…
  • ¿No estará con alguna tía de allí?
  • Puede ser. Vamos, él dice que no… pero a saber.
  • Es que es muy raro que se vaya al pueblo absolutamente todos los fines de semana. ¿Qué hace allí que no pueda hacer aquí?
  • En teoría salir de fiesta con sus amigos y dar paseos por el monte para que el perro se desfogue por ahí corriendo, porque es un perro muy activo y aquí, aunque lo saque todos los días un buen rato, no es suficiente…
  • ¿Pero la excusa que pone siempre para quedar no es que se pasa la tarde entera por ahí con el perro? Por los mensajes que te ha mandado otras veces, cualquiera diría que se tira con él tres horas al día de paseo.
  • Sí. Es que es lo que hace.
  • Joder, hija mía… pues vaya esclavitud más rara que se tiene montada con el perro de las narices. Que yo también tengo perro y lo saco a pasear como mínimo tres veces al día, y eso no me impide quedar con mis amigos de vez en cuando y hacer vida normal, ¿eh? Que este se ahoga en un vaso de agua: a diario no puede quedar porque tiene que sacar al perro, el fin de semana se va al pueblo para que el perro se desfogue… ¡Joder! Que tiene más cargas familiares solo con un perro que otros tíos con 3 hijos.
  • Jajajajaja. Tal cual.

  • Pues ¿sabes que te digo? Que visto lo visto, haces bien en hacerte un muñeco hinchable de Velencoso o de Héctor o de quien sea… Que ese por lo menos te va a dar menos problemas.
  • Sí. Lo malo es que un muñeco no te da problemas, pero tampoco te da alegrías… porque ni habla contigo, ni hace nada.
  • Pues mira, lo mismo que te hace a ti Héctor 364 días al año…
  • Jajajajajajajaja. Visto así…
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