Madre mía, que nochecita la de ayer… Enma y Patri se cabrearon (cosas de la borrachera) y Pili y yo estuvimos más de una hora a la intemperie (con la helada que estaba cayendo) esperando a ver si se arreglaban o no.
La historia terminó con Pili marchándose a casa por aburrimiento, Enma yéndose a casa por el disgusto/cabreo, y yo haciendo de psicoterapeuta con Patri.

Como al final dos tetas tiran más que dos carretas (bueno, en este caso sería más bien dos cojones tiran más que dos portaaviones, jajajjaja), a Patri se le pasaron todos los males cuando vió a un chaval con el que se lió hace un par de meses y le dijo que a última hora estaría en un garito, por si quería pasarse a verlo.

Putas las ganas que tenía yo de quedarme hasta las 6 de la mañana para ver al tipo ese, con la nochecita que llevábamos… pero bueno, como parecía que Patri se había venido arriba… pues acabamos yendo a garito en cuestión.
Total, que allí estaba Patri “jiji jaja” con el otro, y yo de sujetavelas (eso me pasa por imbécil).
Hasta que se nos presentó un chaval, Roberto se llamaba, y me puse a hablar con él. Era un tío alto, bastante guapo y muy majete (¿a que al final se nos arregla la noche?).

Me dijo que tenía 24 años, a lo que siguió una mirada de burla de Patri, que siempre me está llamando “asaltacunas” (en mi defensa diré que esta vez yo no hice nada, vino él solito, eh??).
Total que al final, una cosa llevó a la otra y terminamos enroscándonos… con la consiguiente mirada de recochineo de Patri, claro.
Me dijo que si quería ir a su casa, que sus padres no estaban (jajajajja, es lo que tiene liarse con yogurines…) y aunque normalmente no me gusta ir a casas ajenas, como estaba justo al lado, acepté.l

Y me alegro un montón de haber aceptado porque me lo pasé genial. Era un chaval más gracioso que la hostia… nos estuvimos riendo todo el rato… y era un cañonazo de tío: ojos azules, labios carnosos, espalda ancha, musculoso (sin pasarse), tableta de chocolate, culo perfecto… parecía un modelo de calzoncillos de Calvin Klein!!

Si hasta se ofreció llevarme a casa en coche y todo, ¡¡que mono!! (aunque rechacé la oferta porque no estaba segura de que estuviera en condiciones de coger el coche).
Cuando me iba a marchar le tiré una indirecta sobre darle el teléfono, y como no ví ninguna reacción por su parte, lo dejé correr, y me marché sin dárselo ni pedirle el suyo.

Cuando me desperté a las 3 de la tarde, lo primero que hice fue
buscarlo en el FaceBook (sin intención de agregarlo, solo por cotillear), y lo encontré.
Casi me caigo de culo cuando ví que ponía que su año de nacimiento es 1990. ¡¡¡Tiene veinte años!!!. Ay que me da un soponcio, que me da!!!!!
No me quiero ni imaginar el pitorreo que van a tener mis amigas. Si ya me llamaban asaltacunas por liarme con los de 25, ya verás cuando les cuente lo de este…
Ay madre!! Que casi cometo un delito!!! No me vuelvo a liar con un tío sin pedirle el D.N.I.

El caso es que ahora que sé que solo tiene veinte años… me gusta más.
¿Estaré enferma? ¿Tendré el síndrome de Papuchi?
¿Por qué coño no le he pedido el teléfono????!!!!