• Bueno… entonces cuando Héctor te dijo que fuérais a pedir juntos a la barra, ¿qué pasó?
  • Pues que nada más separarnos del resto y llegar a la barra, Héctor me metió morro.
  • O_O
  • O_O ¿Así de rápido?
  • Así, tal cual. Yo creo que pensó “Como me lo piense un poco más, no me atrevo”
  • Jajajajajaja. Joder. Eso sí que no me lo esperaba.
  • Yo tampoco. Casi le hago una cobra de la impresión… no os digo más.
  • Jajaja. ¡No me extraña!
  • ¡¡Que fuerte!! Nunca pensé que sería Héctor el que se lanzara…
  • Bueno. A ver… Es que yo ya le deje claro el día de nuestra primera cita que después de estar toda la vida detrás de el, si ahora quería algo tenía que ser el el que se lanzara.
  • ¿Ah sí?
  • Sí, claro.
  • ¿Y que dijo?
  • Nada. Se rió.
  • ¡Hombre! Es que si llegas a ser tú la que le mete morro después de todo, te doy un bofetón. ¡Hasta ahí podíamos llegar!
  • Pues todos dábamos por hecho que habías sido tú.
  • ¿Quienes sois todos?
  • Todos los que estábamos allí: Oli, Pedrito, Raquel, Alberto y yo. Bueno… no. Raquel no lo tenía nada claro. Ahora que lo pienso era la única que decía que no creía que hubieras sido tú, porque habías dicho hace mucho tiempo que tú no pensabas meterle morro a Héctor jamás, y que eres muy cabezota para esas cosas. Pero nadie le hizo caso, la verdad. Nos parecía imposible que hubiera sido Héctor el que diera el primer paso.
  • Pues ya ves. Parece que es la que mejor me conoce. No en vano somos amigas desde el colegio, jajaja.
  • ¿Y después qué hicisteis? ¿Con qué cara volvísteis donde estaban los demás? Porque eso tuvo que ser un momento muy raro, ¿no?
  • Es que no volvimos. Héctor me dijo “Bueno… tendremos que ir a tu casa para que me puedas vender un libro de esos, ¿no? Jajaja”. Y yo le dije “Vale, pero ¿cómo les decimos a estos que nos vamos?”, y me dijo “¡¡¿Qué hostias vamos a decirles nada, si ya nos están viendo de sobra?!! Vámonos por la otra puerta y ya se darán cuenta de que nos hemos ido”. Y en lo que nos decidíamos y no, se fueron ellos sin decirnos nada a nosotros, jajajaja.
  • ¡Claro! Es que nosotros estábamos en las mismas. Y al final dijo Pedrito “Mejor vámonos para casa y dejamos a estos chicos en paz para que se queden a su aire”. Y nos marchamos.
  • ¿Pero no era muy pronto para iros para casa?
  • No no. De pronto nada. Eran casi las cuatro de la mañana.
  • ¡Ah! Es que según lo estabais contando pensaba que eso había sido al principio de la noche.
  • No no. Fué al final. De hecho llevábamos todos una castaña…
  • Calla calla, que yo creo que ahora todavía estoy pedo… pero es que anoche cuando llegamos a mi casa estaba malísima de la muerte. Media vida intentando liarme con Héctor y cuando lo consigo casi le vomito encima. Jajajaja. ¡Qué triste!
  • O_O ¿En serio?
  • Hombre ya ves. Totalmente en serio.
  • ¿Entonces no hicisteis nada?
  • Sí sí. Claro que hicimos de todo. Que estaba borracha, no en coma. Lo que pasa es que llegó un momento en el que ya le dije: “Mira, haz el favor de elegir una postura y vamos a ceñirnos a ella. Porque como me sigas mareando y moviéndome para todos los lados, veo que voy a terminar vomitándote encima”.
  • Jajajajaja. ¿Y qué te dijo?
  • “Hombre, si vas a vomitar, te agradecería que me avisaras antes, para quitarme, o que vomitaras en el suelo. Que no es que sea yo muy escrupuloso, pero tampoco lo veo un plan muy agradable. Llámame loco”
  • Jajajjajajaja. Joder tía. Esas cosas solo te pasan a ti.
  • No te creas. Yo creo que eso de liarte con un tío y echar un polvo estando a punto de vomitar cada cinco minutos es un clásico.
  • Jajajaja. Sí que es un clásico. A mi por lo menos no es la primera vez que me pasa, ni la segunda… ni la tercera…
  • Lo mismo es porque somos un poco alcohólicas, pero es que a mi también me ha pasado muchas veces.
  • Jolín, pues que pena, ¿no? Tanto tiempo esperando para que al final haya sido un desastre…
  • No no. Si no ha sido ningún desastre. ¡¡Al contrario!! ¡¡Ha sido súper guay!!
  • O_O ¿Ah sí?
  • Sí sí. O sea, quitando lo de que a veces se me revolviera el estómago y tuviéramos que parar un rato de vez en cuanto… por el resto fue todo genial.
  • Pero… no entiendo. ¿Héctor no te decía nada porque estuvieras tan mal?
  • ¿Qué me iba a decir? Si él estaba igual o peor…
  • Jajajajajaja.
  • Ahhh, coño. Ahora entiendo entonces lo de que se atreviera a lanzarse, jajaja.
  • De hecho estaba tan jodido que él sí se fue al baño a vomitar. Me hizo mucha gracia porque al volver me dijo “Bueno… yo creo que esto tenemos que repetirlo otro día en mejores condiciones, ¿no?”
  • Jajajajaja.
  • Ohhhhhhhh, ¿te dijo eso?
  • Sí.
  • Qué mono, ¿no?
  • Sí.
  • ¿Entonces vais a volver a quedar?
  • No sé.
  • O_O Pero si te dijo eso es que tiene intención de seguir quedando contigo, ¿no?
  • Puede que sí o puede que no. No lo sé.
  • Joder hija… que poco entusiasmo le pones. ¡Me estás poniendo negra!
  • ¡¡¡Es verdad!!!. Toda la puta vida oyéndote decir que las únicas cosas que te haría ilusión hacer en la vida son viajar a Japón y tirarte a Héctor… y cuando contra todo pronóstico consigues antes la de tirarte a Héctor, que parecía mucho más difícil de conseguir que lo de viajar a Japón… estás como si te diera lo mismo.
  • No. No es que me dé lo mismo. Si me llegáis a ver a las diez de la mañana estaba en una nube. Parecía Candy Candy, jajaja… Con una cara de idiota y una sonrisa de felicidad infinita de oreja a oreja, que parecía imposible que se me fuera a quitar en una semana, porque la verdad es que fue una noche genial. Nos lo pasamos súper bien y estuvimos muy a gusto. Yo creo que ponía cara de idiota hasta dormida…
    hector-manosgrandes-dormidos
  • ¿Entonces que pasó después para que ahora estés así?
  • Pues que de repente se torció la cosa. Pero mucho mucho.
  • ¿Hasta el punto de que pienses que no vais a volver a quedar?
  • Sí.
  • O_O ¿¿¿Por???
  • ¿¿Pero qué pasó??