El domingo, cuando después de hablar con Héctor volvía  conectarme al Skype, solo estaba Olga:

  • ¿Y Nekane?
  • Ha tenido que irse porque había quedado para comer con sus padres. La verdad es que no esperábamos que fuerais a estar hablando casi una hora
  • Ya. Yo tampoco me lo esperaba porque este chico no suele ser muy hablador.
  • Bueno, ¿y? ¿¿Lo habéis arreglado??
  • Supongo que sí.
  • ¿Supones? ¿Cómo que supones?
  • Pues porque hemos arreglado lo del malentendido, pero no me ha gustado nada lo que me ha dicho.
  • ¿¿Por?? ¿Qué te ha dicho?
  • Pues a ver… cuando lo he llamado me ha cogido el teléfono bastante sorprendido:
    • ¡Hola! ¿Qué pasa?
    • Pues en realidad te llamo para que me lo digas tú…
    • ¿Cómo?
    • Que me gustaría que me dijeras que es lo que te ha pasado antes en mi casa para que estuviéramos tan tranquilos y de repente te hayas marchado encabronado.
    • ¿Yo? Pero si yo no me he cabreado…
    • O_O ¿Cómo?
    • Que yo no me he enfadado. Me he marchado a casa porque ya era tarde y punto.
    • O_O A ver… Vamos por partes. La pregunta no es si te has enfadado o no. Tengo clarísimo que te has enfadado… La pregunta es por qué.
    • Que ya te dicho que no me he enfadado. ¿Por qué piensas eso?
    • No sé… ¿porque estabas tan normal y de repente te has puesto súper seco y te has marchado sin dirigirme siquiera la palabra?
    • Bueno, ¿y qué más te da? Tú ya habías conseguido lo que querías, ¿no?
    • ¿¿¿Perdona??? ¿Cómo dices?
    • Bueno. Da igual… ¿Qué tal te has levantado? ¿mucha resaca?
    • No no no. De eso nada. No cambies de tema. ¿Cómo que yo ya había conseguido lo que quería? ¿Qué quieres decir con eso?
    • Pues eso. Que después de tanto tiempo ya habías conseguido echar un polvo conmigo, así que ya tenías lo que querías, ¿no?
    • ¿¿Me estás vacilando?? Por favor dime que sí… porque si no no lo entiendo.
    • No. Pero bueno. Da igual…
    • No. NO DA IGUAL. Para empezar: ¿tú que cojones sabes lo que quiero yo de ti? ¿Acaso me lo has preguntado alguna vez? ¿Acaso he tenido la oportunidad de hablar contigo de algo así alguna vez?
    • No, pero que da lo mismo de verdad… Que no estoy cabreado.
    • ¡¡Pero es que ahora estoy empezando a cabrearme yo!! O sea… ¿¿¿que tú llegas a la conclusión de que te he utilizado o algo parecido y en vez de hablarlo conmigo, me pegas una contestación con una mala hostia que me dejas helada y te piras sin decirme ni mú??? ¿Tú sabes cómo me sentí en ese momento? ¡¡¡Como una auténtica mierda!!!
    • Hummm. Ya me di cuenta de que había sonado un poco brusco al contestarte…
    • ¿¿Un poco??
    • Pero como no se me ocurrió ninguna manera de suavizarlo, me fui sin decir nada para no cagarla más.
    • O_O
    • Pero no me fui porque estuviera cabreado, de verdad. Lo que pasa es que quería dejarte descansar y como estabas tan mona tan dormidita no quería que me acompañaras a la puerta y te espabilaras.
    • O_O Pero a ver… ¿Estás de coña?
    • ¿Por?
    • ¡Porque hace un momento me has reconocido que sí que te sentó mal entender que solo te quería para echar un polvo! ¿¿Ahora por qué me dices que te fuiste sin hablarme para no espabilarme??
    • Hummmm… Porque es verdad que no quería que te despertaras…
    • Para empezar, no me creo que te fueras por eso, ni me lo voy a creer por muchas veces que lo repitas, porque no es verdad. Haz el favor de no tomarme por imbécil. Y segundo, por muy dormida que hubiera estado hubiera preferido veinte millones de veces despedirme de ti en condiciones.
    • ¿Ah, sí?
    • ¿¿Cómo que “ah, sí”?? ¡¡PUES CLARO!! Joder, llevo dieciocho putos años detrás de ti, acosándote como una psicópata, llamándote “futuro marido”… ¡Pero si me pasé toda la noche diciéndote que me encantas! ¿En qué momento has podido pensar que quería que te fueras? ¡¡¡Es que te juro que no me cabe en la cabeza!!!
    • Jajajajajaja. No sé, jaja. Entonces… ¿querías que me quedara?
    • ¡¡¡PUES CLARO!!! o_O
    • Vaya… Yo también tenía ganas de quedarme.
    • O sea, ¿que nos hemos quedado los dos jodidos como dos idiotas por un malentendido?
    • Jajajaja. Pues mira… eso parece.
    • Ains, qué cruz tengo contigo. De verdad que a veces eres desesperante…
    • Ya lo sé… Lo siento… pero es lo que hay.
    • ¡¡Que mañana me has hecho pasar más a lo tonto!!
    • Jajaja. Bueno, ¿entonces ya está todo aclarado? ¿Ya no estás cabreada?
    • Pero si yo no estaba cabreada… Estaba confundida, frustrada… pero no cabreada.
    • Bueno, pero ahora estamos otra vez bien, ¿no?
    • ¡¡Sí!! ^_^
    • Me alegra que volvamos a seguir siendo amigos.
    • O_O ¿Amigos?
    • Sí. Amigos. Somos dos amigos que se han acostado y punto, ¿no? No ha cambiado nada de ayer a hoy. Vamos, por mi parte por lo menos como que no hubiera pasado nada. Y espero que por la tuya tampoco.
    • O_O
  • Hostia tía. ¿Te dijo eso?
  • Sí. Tal cual. Si me hubieran pegado un puñetazo en toda la cara creo que no me hubiera sentado ni la mitad de mal.
  • Ufffff. Y después de eso, ¿qué le dijiste?
  • Me quedé tan en shock que no estoy ni segura de lo que le contesté. Pero da igual, porque lo estaban llamando para comer y tampoco hablamos ya mucho más. Me colgó en seguida.
  • Prfffff.
  • ¿Y bien? ¿Qué opinas de la conversación?
  • Pues lo siento pero no me gusta nada, Sandra. A parte de decirte lo de ser amigos… que ya me parece el colmo de los colmos, porque que yo sepa este tío y tú no habéis sido amigos en la puta vida… El resto de la conversación tampoco me gusta nada. No me gusta nada que te haya empezado negando que se hubiera cabreado. No me gusta nada que luego te dijera que sí pero que enseguida intentara cambiar de tema. No me gusta nada eso de que “me dí cuenta de que la cagué y te dejé jodida pero me marché sin decir nada para no cagarla más”. No me gusta nada que te diga que él también quería quedarse para a continuación decirte que solo habéis echado un polvo y nada más, cuando es precisamente por lo que él se cabreó ayer. No me gusta nada. Nada de nada.
  • Ya… No sé… Jo.
    skype
  • Ains. ¿Pero por qué te gusta tanto este tío?
  • No sé. Pero me encanta. No lo puedo evitar. Me parece muy majo, y muy mono…
  • Y es jodidamente inseguro y raro y enrevesado. Como Diego. Y como todos los que te gustan. ¿Te das cuenta de que te los buscas a todos cortados por el mismo patrón?
  • Sí. Pero eso es muy típico, ¿no? Acabar con gente parecida. Es como las tías que están con un tío que las insulta y las trata fatal y cuando ya no están con ese se buscan otro tío igual. O las que están con un tío súper fiestero que las deja plantadas por irse con los amigos y luego se buscan otro más fiestero todavía… No sé. Yo creo que al final siempre acabamos con el mismo perfil de persona.
  • ¿Y qué me quieres decir? ¿Que estás dispuesta a volver a pasarlo como con Diego? ¿A tirarte meses y meses comiéndote la cabeza porque te escriba y luego pase de ti… intentando descifrar cada palabra que te diga fuera de tono, o cada jodido comportamiento raro que tenga?
  • No :-(
  • Sandra, es que ya llevas mucho tiempo comiéndote la cabeza con este tío. No puedes seguir estancada.
  • Ya tía, es verdad. Últimamente me siento muy estancada en todo. En el curro estoy siempre hasta arriba, saliendo tarde de currar sin tiempo para hacer nada. Quiero sacar el segundo libro pero no tengo tiempo ni de preparar un borrador para mandárselo a las editoriales. A este paso no lo voy a tener listo ni el año que viene y lo voy a sacar cuando tenga cuarenta años… y a costa de quitarme horas de sueño por la noche. Y a pesar de eso, tengo que seguir compartiendo piso a mis 36 años porque siempre estoy sin un duro… ¿¿Pero qué cojones estoy haciendo con mi vida?? ¿¿QUÉ??
  • Se lo estás diciendo a una tía que se ha tenido que ir a vivir al culo del mundo, que vive continuamente estudiando para intentar volver, y que lo más divertido que ha hecho en toda la semana es tener una conversación a tres por Skype para conjeturar sobre un tío al que se ha tirado una amiga.
  • Jajajajajaja. Lo siento, pero tu desgracia no me consuela…
  • Oye… ¿Y por qué no hacemos una escapada de fin de semana y así desconectamos un poco? Yo me había pedido el lunes que viene para hacer unas gestiones… Pero podías venirte a pasar el fin de semana y hacíamos algo más molón. ¿Tú tienes días libres?
  • Si quiero sí. Si esta semana trabajo tres horas más cada día, me puedo pedir el lunes y el martes sin problema.
  • ¿¿¿En serio??? 
  • Claro.
  • Pues estoy pensando que podíamos irnos a Lanzarote, para que conozcas otra isla. ¡¡Seguro que te encantaría!!
  • Si el problema es que para variar ando jodida de pelas. Este mes he tenido más gastos porque me han pasado las facturas de…
  • ¿¿Me estás diciendo que tu libro ha sido el más vendido de Amazon y no te da para pagar un puto billete de avión y alojamiento para tres días? ¿Entonces para qué cojones quieres sacar otro??
  • ¡¡¡Es verdad!!! ¡¡¡Lo de Amazon!!! Espera que voy a mirar lo que me tienen que pagar, ¡¡¡pero creo que con eso sí que me llega para unas micro vacaciones de tres días a Lanzarote!!!
  • Yuhuuuuu. ¡¡Voy a mirar billetes!! Tú vete buscando alojamiento… ¡¡Este fin de semana vamos a salir por ahí y a beber cerveza hasta que nos olvidemos de todas nuestras comeduras de cabeza!!
  • No tengo claro que haya suficiente alcohol en la isla como para que se me olviden ni la mitad :-(