1. Ya se terminaron mis vacaciones y estoy de vuelta en casita.

¡Qué rápido se me han pasado!

Voy a echar muchísimo de menos a Olga, a Espeso, a lo bien que nos lo pasamos juntos, los paisajes llenos de palmeras, la cerveza Tropical (que es la cerveza típica canaria y, además de estar súper buena, tiene una cosa que deberían incorporar todas las cervezas del mundo que es que la pegatina cambia de color cuando la cerveza se calienta, jajaja). Creo que, si no he bebido 5 litros de Tropical en todo el fin de semana, no he bebido ninguno.

También voy a echar mucho de menos el buen rollo de la gente, y la amabilidad y la sonrisa con la que te atienden en casi todas partes (que es algo que contrasta bastante con Valladolid, porque para los que no lo sepáis la gente de Valladolid tiene fama de ser muuuuuuuy borde… y ya os digo desde aquí que es una fama merecida y ganada a pulso día a día, jajajaja).

Por otro lado, lo que por supuesto no voy a echar nada de nada de menos es a vivir bajo la perenne panza de burro, que no me ha dejado ver el sol en todas las vacaciones. 😒

 

 

El ultimo día en Canarias fue genial, porque estuvimos de turismo por la isla. Olga no tiene coche propio, así que las otras veces que he ido no habíamos salido de la ciudad (en realidad a mí me da un poco igual porque voy por estar con ella) pero esta vez un amigo le dejo su coche y aprovechamos para ver más cosas de la isla. Ya os dije que el viernes estuvimos en el sur y me encantó porque allí sí que hacía sol y calor. Olga se reía porque decía que al ver el sol hasta me cambiaba el carácter y la sonrisa. Y es verdad que los días grises me ponen gris a mí también y solo la posibilidad de ver el sol ya me alegra.

Por mí el sábado hubiéramos repetido plan, pero Espeso no es muy de playa y calor y Olga prefirió llevarnos por el norte de la isla para que viéramos cosas diferentes (nota mental: no volver a ir de vacaciones con Espeso, jajaja).

El plan era comer en Las Palmas y después ir a unas piscinas que se llaman “Las Salinas” y que Olga nos dijo que eran muy chulas (porque se llenan con agua del mar), darnos un baño allí y luego ir a ver Arucas (donde se hace el ron Arehucas) que también es famoso por tener una catedral muy chula de estilo gótico.

 

Por la mañana, vi en una tienda un bikini que me encantó porque la tela era muy original y, emocionadísima con la idea de repetir una jornada de playa y baños como la del día anterior (no lo puedo evitar, soy una optimista), me lo compré para estrenarlo por la tarde.

Me pudo el optimismo. Es verdad que las piscinas eran chulísimas, pero el tiempo era muy malo. Todo tiene su lado positivo y en este caso fue que pudimos aparcar sin problema porque casi no había gente (Olga dice que otras veces está tan abarrotado que hay que dejar el coche muy lejos). El lado malo es que evidentemente se nos fastidió el plan de bañarnos, porque no hacía ni para estar sin cazadora. Indignada de nuevo con el clima y con no poder estrenar mi flamante bikini nuevo, me encabezoné en hacerme como mínimo una foto con él.

La foto ni tan mal… La otra cara de la moneda, es que con el frío que hacía tuve los pelos como escarpias media hora después de haberme vuelto a poner la chaqueta, jajajaja.

 

Como se nos había jodido el plan de la playa, fuimos a otra (ya no con esperanza de bañarnos, pero por lo menos por ver otra diferente) y estuvimos en el Puerto de las Nieves, que es una playa de piedras que a mí e encantó porque tenía unos colores entre grises y rosados que me parecieron preciosos.

En esta playa no hacía tanto frío como en la otra y podíamos estar sin chaqueta, supongo que por la dirección en la que soplaba el viento… si lo llego a saber pospongo la foto en bikini, pero ya no tuve ganas de desnudarme más, jajaja. Así que nos quedamos más de media tarde allí sentados, hablando con unos señores mayores súper divertidos que estaban a nuestro lado y bebiendo Tropicales, porque la verdad es que se estaba muy a gusto.

Estuvimos sacándonos bastantes fotos porque quedaban muy bonitas. Y es que, aunque yo eche de menos el sol, las fotos lo agradecen porque hay que reconocer que quedan mucho mejor cuando no salen brillos, ni contrastes, ni una sola sombra…

 

Luego estuvimos en Arucas y la catedral me encantó. ¡¡Es la catedral más gótica del mundo!! porque a parte de ser de estilo gótico está hecha de la típica piedra volcánica canaria, así que es negra. O sea, gótica al cuadrado, jajajajaja. Me pareció una cosa súper bonita y original.

 

Y para rematar el día de turismo y actividades, por la noche salimos de fiesta.  Para mi desdicha volvimos a casa tarde, borrachos, después de habérnolos pasado muy bien… pero sin haber podido probar de primera mano el género canario. 😔😔😔

Así que ayer por la mañana nos levantamos justo para dejar el hotel y no hicimos nada especial hasta la hora de coger el avión de vuelta.

 

Después de la turra que le he dado a Olga todos estos días con que no he visto el sol, esta mañana me ha escrito para decirme:

  • Mándame ahora mismo una foto del cielo de Valladolid porque como, después de todo lo que has estado estos días protestando del sol, allí también esté nublado, te juro que te mato. 😂😂😂
  • Jajajaja. ¡Mira! ¡Así, sí que sí! 37 grados de calor seco  y un sol resplandeciente. Aquí no hay manera de sacar una foto sin sombras, jajaja. ¡¡¡Hoy pienso pasarme la tarde entera achicharrándome en la playa con mi bikini nuevo para desquitarme de no haber visto el sol en una semana!!! 😠😠😠

  • Jajaja. No esperaba menos.
  • Y te diré que ayer, cuando llegué a la una de la madrugada, hacía un calor como para estar en tirantes por la calle. ¡¡No como allí!!
  • No me digas que te fuiste a casa andando…
  • No no. Pedí un taxi. Y, por supuesto, al montarme y darle las buenas noches al taxista, casi le faltó escupirme a la cara.
  • Jajajajajajaja.
  • “Hogar, dulce hogar”, supongo.