Como era de esperar, el viernes Enma tampoco encontró el momento (ni la manera) de pedirle a Paco-Will el teléfono. Y juro que no lo entiendo… porque por la conversación que me ha contado que tuvieron, no lo pudo tener más a huevo. Por lo menos sí que se atrevió a decirle que iba a celebrar su cumpleaños y lo invitó a ir (que no es mucho… pero yo no las tenía todas conmigo de que fuera a ser capaz de decirle ni siquiera eso). Él le respondió que no podía ir porque tenía una reunión familiar fuera, y que no volvería hasta por la noche… pero que ya había quedado con Oliver a las diez en el bar en el que siempre empiezan la noche, así que, si salíamos de casa a partir de esa hora, ya estaba disponible para quedar. Luego añadió que si no nos gustaba ese bar, se lo dijéramos y ya se acercaba él a otro sitio… y entonces, Enma, en vez de pedirle el teléfono para poder avisarlo de a dónde íbamos a estar, que hubiera sido lo más normal, va y le dice que no se preocupe, que justo pensábamos salir de casa a esa hora antes de que fuera demasiado tarde y molestáramos a los vecinos, así que sabiendo que ellos iban a estar en ese bar, íbamos allí directamente. Media hora de bronca le estuve echando por teléfono por ser tan pardilla y, por si no fuera suficiente, le puse como penitencia que llamara a Patri y le pidiera una minisesión intensiva telefónica de descaro y trucos “zorreriles” para que el próximo día no vuelva a escapársele… si es que se le vuelve a presentar una ocasión así de clara… que va a ser complicado.

A pesar de eso, el cumpleaños de Enma ha estado guay. Habíamos quedado para hacer merienda-cena y yo he ido un poco antes para echarle una mano preparando las cosas. Como éramos muchos le hemos regalado bastantes cosas, pero la que más le ha gustado ha sido un corsé de encaje que le compramos mi hermana y yo ayer a última hora, porque, cuando estábamos buscando los regalos de reyes, lo vimos en un escaparate y me acordé de que, cuando compré mi corsé de Xena, Enma estuvo echándole un vistazo a la tienda online donde me lo pedí y le encantó uno prácticamente igual a ese con el que nos acabábamos de dar de bruces.

Como es muy tímida, no teníamos muy claro si se atrevería a ponérselo (porque tiene mucho pecho y normalmente le da mucha vergüenza llevar cosas con las que se le vea demasiado), pero como estaba muy rebajado y tampoco teníamos ninguna idea mejor, se lo cogimos de todas formas.

Hemos estado un buen rato intentado convencerla para que se lo pusiera para salir de fiesta, pero en cuanto se ha visto en el espejo le ha dado tanta vergüenza que ni siquiera nos ha dejado hacerle fotos, porque, a parte de que el corsé de por sí ya realza mucho el pecho y deja una buena parte al descubierto, como lleva varillas metálicas que le obligan a tener la espalda muy recta le sube las tetas hasta la barbilla y le saca más pecho todavía del que normalmente tiene.

 

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