Los lunes después de los domingos de rugby siempre son más duros que los lunes normales. Por pronto que nos hayamos retirado a casa el día antes, siempre se hace duro un día entero de trabajo, gimnasio, etc. Últimamente me estaba empezando a desanimar con el gimnasio porque tenía las piernas peor, pero hoy me ha alegrado bastante darme cuenta de que en la máquina de cuádriceps ya casi no me cuesta levantar los quince kilos que me mandó poner la monitora cuando empecé (al principio me costaba horrores), y que ya consigo hacer todos los ejercicios mucho más rápido (porque no necesito descansar tanto entre serie y serie). Sería más feliz si eso implicara pasar menos tiempo dentro del gimnasio, pero eso no es así, porque la cabrona de la monitora me ha mandado hacer más espalda, abdominales y brazos, para rellenar todo ese tiempo que he ido ganando. ¡Grrrrr!

Su explicación ha sido que no se puede ejercitar solo el tren inferior porque hay que tener el cuerpo compensado. Yo le he dicho que si las piernas no las puedo usar con normalidad y los brazos sí, si cojo más fuerza en los brazos voy a estar todavía más descompensada. Pero no ha colado… Así que ahora tengo una nueva rutina de ejercicios de brazo y sigo teniendo que estar allí metida tres horas como mínimo. Señor, ¡qué cruz!

Al salir del gimnasio, he visto que me había llamado Patri. En cuanto he podido, le he devuelto la llamada:

  • ¡Hola, Sandrita!
  • ¡Hola Patri! ¿Qué tal van los carnavales por Cádiz?
  • Los carnavales no están mal… pero a mí lo que de verdad me gusta de aquí son los surfistas. ¡Qué tíos!, ¡qué pibones! ¿Sabes eso de que la élite masculina son los bomberos? Pues yo te digo que son los surfistas. Madre de dios… ¡qué cuerpos! Es increíble pensar que estos maromos sean de la misma especie que mis compañeros de trabajo…
  • Jajajaja.
  • Te juro que el primer día que llegamos a la playa, estaba hablando con mis amigas y al ver a un surfista que pasó a nuestro lado, se me cayó la baba… ¡¡literalmente!! No podía casi ni hablar. Solo balbuceaba. Parecía un zombie hambriento de… bueno, iba a decir de cerebros, pero el cerebro es la parte que menos me interesa a mí de los surfistas, la verdad. ¡Ay madre! ¡Qué deshidratación! ¡Qué fugas de líquidos tengo por todas partes! Dicen estas que es por el calor, pero yo lo que sé es que ellas han bebido un litro de té helado y han ido a mear, y yo llevo dos y no sé donde se me está yendo, pero todavía no he tenido que ir al baño ni una sola vez. ¿Sabes que los pilotos de Fórmula1 pierden dos litros de agua por carrera por lo que se deshidratan? Pues poco me parece a mí en comparación con lo que se pierde viendo un campeonato de surf…
  • Jajajaja. Pero tía… ¿cómo estás tan mal?
  • Prffff. Calla calla, que llevo aquí atrincherada en la toalla desde las siete de la tarde, y creo que ahora no podría levantarme sin llevármela pegada al chirri. Estas me han dicho que fuéramos a conocer Cádiz pero ya les he dicho que no me muevo de aquí porque estoy segura de que por mucho que recorramos no vamos a encontrar mejores paisajes. El turismo urbano esta sobrevalorado, así de claro te lo digo.
  • Jajaja. Bueno, yo confío en que te tires a alguno de aquí a que vuelvas.
  • A uno ya me he tirado, pero no era un surfista, jajaja. Era un tío que nos encontramos por ahí disfrazado de pirata y nos lo acabamos montando en el baño del bar… Así que fue un polvo básico básico en cinco minutos de estos que estas deseando terminar porque te da asco tocar las paredes y todo. Pero ¡a dios pongo por testigo de que antes de que terminen las vacaciones haré todo lo posible por calzarme un surfista!
  • Me parece genial.
  • Por cierto, dile a estas que el miércoles me voy a pasar todo el día de viaje de vuelta, así que os escribiré y así me contáis qué habéis hecho vosotras este finde, ¿vale? Que ahora te tengo que dejar porque acaban de volver estas y me están llamando para irnos de cañas… ¡y necesito beber algo porque tengo que reponer muchos líquidos!
  • Jajaja. ¡Pásalo bieeeeeen!
  • ¡Un besote!
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