Hoy había rugby.

Enma y yo nos hemos levantado casi a la hora de comer porque, pese a que a ayer no nos liamos demasiado, cuando llegamos a casa ya eran las cuatro de la mañana.

Pili se ha levantado más pronto para ir al partido, así que cuando Enma y yo hemos llegado al tercer tiempo ella ya estaba allí. Lo primero que le ha preguntado Enma nada más llegar ha sido:

  • ¿Y Paco-Will? ¿No ha venido hoy?
  • (Pili) Sí. Creo que ha ido a llevar a Oliver a casa y ahora volvía.
  • Ah —dije yo un poco apenada por saber que Oliver no fuera a estar en toda la tarde.
  • (Enma) Bueno… y ¿dónde está hoy el jugador con el que te liaste el otro día? —Le ha dicho en voz baja mientras le daba un toquecito con el codo y le guiñaba un ojo—.
  • (Pili) Es aquel de allí… El que está apoyado contra la columna liándose con una rubia.
  • (Enma) Joder… Lo siento… No lo había visto…
  • Joder, vaya putada. ¿Tú estás bien?
  • (Pili) Sí, jijijijiji. ¿Por qué iba a estar mal? Jijijiji. No pasa nada, ya véis… Si solo fue un rollo tonto, jijijiji. Qué haga lo que quiera, jijiji. A mí me da lo mismo, jijijijiji.

Se volvió a hablar con Elena y sus amigas como que no pasaba nada, pero se notaba que estaba jodida.

  • (Enma) Jooo, ¡qué pena lo de Pili! —Me dijo Enma una vez que Pili ya no podía oírnos—. Para una vez que le gusta un tío y se lía con él, el siguiente fin de semana lo ve liándose con ella delante de sus narices. Qué mal, ¿no?
  • Pues sí.

Al momento llegó Paco-Will y se puso a hablar con nosotras. En menos de cinco minutos, yo ya me había quedado fuera de la conversación, así que me puse a hablar por el móvil… hasta que Enma se me acercó y me dijo:

  • (Enma) Sandra, voy a pedir otra ronda… ¿Tú quieres algo?
  • Ehhhmmmm. Sí, pídeme otro calimocho, porfa.
  • (Enma) ¿Te pasa algo? Tienes una cara un poco rara…
  • Estoy hablando con Diego, que ha empezado a escribirme hace un rato…
  • (Enma) ¿Y eso? Si anoche no pasó nada… ¿para qué te escribe? ¿Qué quiere?

  • (Enma) Jooooooooooder, jajaja. Está claro que o se corta por whatsapp y en persona de desata, o cuando os veis y guarda las formas como si nada, luego por whatsapp te las salta todas juntas. Jajaja.
  • Ya lo ves… En fin. ¿Y tú qué tal vas con Paco-Will?
  • (Enma) No sé, tía… Me desespera porque no lo entiendo. A veces me dice unas cosas… Y cada vez va a peor. Hace un rato, por ejemplo, le estaba contando la noche de ayer y, al decirle que estuvimos en bar que estaba decorado como un puticlub, hemos terminado hablando de las decoraciones de los clubs de alterne y los moteles para parejas…
  • Que es un tema de conversación como otro cualquiera, jajaja.
  • (Enma) Ya ves. El caso es que decíamos que molan los que tienen espejos en el techo de las habitaciones… Y de repente me ha agarrado de la cintura, y mirando al techo me ha dicho: “Mmmmm. ¿Te imaginas un espejo gigante en el techo, y a ti y a mí ahí… en una cama gigante?”
  • Joder… No me extraña que no sepas que decirle… Me he quedado sin palabras hasta yo…
  • (Enma) Jajaja. Lo malo es que luego se ha puesto a tirar balones fuera y ha dicho que es hace mucho que no conoce a ninguna tía que le llame la atención como para llevársela a ningún sitio…
  • ¡Qué raro todo! A mí me parece que tiene razón Pili en que le gustas pero no parece de la clase de tío al que le gusta definirse él primero…
  • (Enma) Ya bueno… Tendré que mentalizarme para decirle algo más claro… Aunque ya sabes que para esas cosas a mí me pasa como a Pili, que soy más parada. ¡Si solo con tenerlo cerca ya no reacciono!
  • Ehmmmmm. Pues mira… parece que Pili hoy no se lo está pensando tanto, porque o yo estoy viendo alucinaciones o se está volviendo a enrollar con el jugador de rugby del otro día.
  • (Enma) ¿Pero ese no le estaba comiendo el morro a otra hace media hora?
  • Sí.
  • (Enma) No entiendo nada…
  • Ya somos dos.
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