Nunca entenderé la política que tienen en mi empresa para despedir gente…

Cuando he ido al gimnasio a mediodía se lo he estado contando a Enma y también le ha sorprendido un poco esa política de despidos fulminantes aparentemente sin sentido, porque ella siempre en los sitios que ha estado trabajando cuando iban a despedir a alguien lo veían venir. Le he dicho que en mi empresa siempre que echan a alguien organizamos una cena todos juntos para despedirnos de esa persona. Y, aunque yo este año no he ido a ninguna de las anteriores porque no eran dos compañeros que me cayeran especialmente bien, a esta sí voy porque me ha dado mucha pena no haberme podido despedir de ella.

La verdad es que entre el disgusto que me he llevadopor eso, y la bronca que tuvimos ayer toda la tarde con Pili, había empezado el día bastante deprimida, pero luego me he he puesto de mejor humor porque he podido subir otros cinco kilos en la máquina de cuádriceps. ¡Y con esto ya levanto veinticinco! ¡Yuhuuuuuu! Me he sentido tan orgullosa que le he pedido a Enma que me hiciera una foto y la he subido a Facebook.

Pero aunque siga subiendo de peso en el gimnasio y en teoría tenga más fuerza, no noto que por ello tenga la rótula más estable ni que pueda andar mejor. De hecho hoy me ha costado muchísimo volver a la oficina después del gimnasio porque se me encasquillaba la rodilla cada dos minutos por el camino, y tenía que estar parando continuamente para hacerla crujir y poder seguir andando. De tanto chascarme, he llegado a la oficina con la pierna muy dolorida y, según ha ido avanzando la tarde, he empezado a notarla cada vez peor… hasta que me he levantado para ir al baño, y me ha dado un pinchazo en la rótula que me ha obligado a tener que moverme a la pata coja por la oficina todo lo que quedaba de tarde. Le he escrito a Enma para contárselo y para decirle que iba a tener que pedir un taxi para volver a casa porque no podía ir andando… y casi me la como cuando poco antes de mi hora de salida ha aparecido en la oficina con las muletas, porque se había pasado por mi casa para traérmelas.

Está claro que hay días de mierda en los que parece que todo se va volviendo negro a tu alrededor… y luego hay personas como Enma que consiguen iluminar completamente la parte de tu vida que tocan.

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