Esta tarde, después de comer, me ha llamado Olga:

  • Hola neni, ¿qué tal?
  • ¡Bien!
  • ¿Qué andas haciendo?
  • Mirando vídeos de YouTube.
  • ¿Y eso?
  • ¿Te acuerdas que hace un par de meses, cuando volví de ver el circo del sol con mis hermanos, te dije que a lo que aspiraba en la vida era a llegar a hacer el pino espatarrada patas-arriba?
  • Sí. Estuviste despotricando de que no encontrabas ninguna escuela en Valladolid donde lo hicieran, porque en todas dan un yoga muy tranqui de relajarse y estirarse y poco más… y no hay ninguna en la que hagan un tipo de yoga más acrobático, que es lo que a ti te gustaría.
  • Eso es. Pues he decidido que si lo puedo hacer en ninguna escuela, lo voy a ir haciendo por mi cuenta.
  • ¿Piensas aprender a hacer eso tú sola? ¿¿¿Teniendo una base de yoga nula??? ¡Sandra, que veo que te abres la crisma! Sería mejor que te apuntaras a yoga y cuando ya tengas una buena base, dentro de unos años…
  • Si en clase no lo practican, ya puedo estar yendo 10 años a yoga que en la puta vida conseguiré hacer lo que quiero.
  • Pero alguna base vas cogiendo, mujer…
  • Te pondrás en forma o irás cogiendo elasticidad… pero para efectos de ponerte patas arriba lo mismo te da llevar 10 años haciendo el saludo al sol que haber estado haciendo pesas en el gimnasio… porque no te va a servir ni una cosa ni la otra.
  • ¿¿¿Cómo va a ser lo mismo??? No digas sandeces, tía loca.
  • Hummmm. ¿Estás en casa?
  • Sí.
  • Pues espera un momento, que te llamo al fijo.
  • Vale.

 

  • ¡Hola otra vez!
  • Hola. ¿Se puede saber por qué me querías llamar al fijo?
  • Para mandarte fotos por whatsapp
  • ¿Eins?
  • Vamos a ver… ¿cuantos años llevas tú haciendo yoga?
  • Diez, más o menos. Aunque lo he dejado y retomado unas cuantas veces.
  • Diez años. Vale. ¿Y eres capaz de sostenerte en esta postura?

  • No.
  • Mi pregunta es: ¿por qué?
  • ¡Joder, Sandra! Pues porque eso está claro que es yoga avanzado.
  • ¿Por qué lo ves tan avanzado? Si para esta postura no hace falta elasticidad… Estás recta, exactamente igual que cuando estás de pie.
  • Ya… pero hay que tener fuerza.
  • ¿¿¿Dónde??? Si sostienes el eso repartiéndolo entre los brazos y la cabeza. A no ser que peses 150 kilos, deberías ser perfectamente capaz de sostenerte así sin hacerte daño.
  • En los abdominales y las lumbares… tienes que tener fuerza para no irte para los lados.
  • No más que estando de pie. No creo que las piernas pesen más que el tronco.
  • Hummmm… no creo que sea lo mismo.
  • ¡Pues yo sí! Estoy segura de que solo es cuestión de equilibrio. Y eso se consigue con técnica y práctica.
  • Hummm, sí, en eso puedes tener razón… pero es cuestión de MUCHA técnica y MUCHA práctica.
  • Bueno, tengo tiempo para practicar. Me he dado hasta fin de año para conseguir ponerme así.
  • Ya… Y la técnica ¿cómo la piensas aprender? ¿Mirando vídeos en YouTube?  Jajajaja.
  • Sí.
  • O_o Me estás vacilando, ¿verdad?
  • No. Supongo que la técnica también la irás cogiendo tú según lo vayas haciendo… Pero en YouTube te dan muchas ideas. Por ejemplo, hay gente que empieza haciendo las posturas invertidas en el pasillo o contra el marco de una puerta, para tener más estabilidad y no escoñarse. ¡Es una idea genial!

  • Ay madre, que estás hablando en serio…
  • ¡¡¡Pues claro!!! Cada vez tengo más claro que la única manera de aprender las cosas es poniéndose a hacerlas, y punto.
  • Mira haz lo que quieras, pero ten cuidado anda… ¡que veo que te caes de cabeza y te partes el cuello!
  • Ya sabes que yo soy de todo o nada… ¡O termino el año con el cuello roto o sosteniéndome sobre los brazos! Jajajaja.
  • Prffff. Ya. Ya sé que pasas de cero a cien en un momento.
  • Bueno… en este caso, más bien sería de cero a “zen”, jajajajaja.
  • No puedo contigo.
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