La comida siguió transcurriendo entre más puyitas con Héctor, y más vino.

Cuando terminamos de comer, nos fuimos todos a la discoteca.
Héctor fue a pedir y me preguntó qué quería:

  • Pídeme una botella de agua, porfa.
  • ¿¿¿Agua???
  • Sí.
  • ¿No quieres un cubata?
  • No.
  • Aunque sea con “Malibú” o alguna mariconada de esas que bebéis las tías…
  • Jajaja. Que no, que no, que quiero agua.
  • Joooo. Pues una cerveza por lo menos…
  • Que no, coñe… ¡Que quiero agua! ¿Qué más te da a ti lo que beba?
  • Hummm… ¿Y no vas a beber nada en toda la noche?
  • No, porque mañana tengo que ir a la oficina a seguir maquetando el puto libro de las narices, y tengo que estar fresca. Porque con lo coñazo que ya es de por sí, si encima me toca ir de resaca… ¡¡ya es que me muero!!
  • Ohhhh, vaya…
    :-(
  • ¿Qué pasa?
  • Pues que, entonces… ¿no me vas a invitar a ir a dormir contigo a tu casa?
  • O_O
    (¿¿Y el tono de cachondeo, dónde se lo ha dejado esta vez?? Porque yo no lo he notado por ninguna parte…)
    He dicho que no quiero levantarme con resaca… no que tenga que levantarme pronto.
    ;-)
  • Ahhhhh, ¡entonces vale!
  • O_O
  • El agua, ¿la pido del tiempo?
  • O_O Ehmmm, sí, por favor…

¿¿Esta conversación tampoco lo ha oído nadie??
¿¿Por qué solo me dice esas cosas cuando no hay nadie alrededor??
¡Y encima esta vez estoy convencida de que lo decía en serio! ¡No parecía que lo dijera de coña, ni nada parecido!

  • Toma churri, tu agua…
  • ¡Gracias!
  • Pero Sandra… ¿qué haces bebiendo agua?
  • Hummmm… (mirando a Héctor) Aquí, reponiendo líquidos… que me noto yo que estoy perdiendo bastantes…
  • Jajajajaja
  • Jajajajaja
  • ;-)
  • Es que se me hace muy raro no verte con una cerveza en la mano…
  • Es que no quiero beber, porque mañana tengo que ir a currar en el libro…
  • Joder, ¡que moral tienes, hija!
    Mañana lo suyo sería pasarte la tarde entera tirada en casa, descansando y pasando la resaca tranquilamente…
  • La verdad es que sí… pero no me lo restriegues más, porque estoy empezando a encabronarme muuuuuucho cada vez que lo pienso!!!! (Y más desde que barajo la posibilidad de poder estar perdiéndome una agradable charla “post-coital” con mi futuro marido… o echando directamente otro polvo, qué cojones!!! ¡¡¡GRRRRRRR!!!)
  • ¡¡CHICOOOOOOOOS!! Venid corriendo!! Que han puesto un photocall!!
  • Halaaaaaaaaaa, que guayyyy!!!
  • Vamos a hacernos fotos!!!
    Hay un montón de sombreros y de cosas para ponernos!!!
  • Prfffff… Yo creo que no estoy tan borracho como para eso…
  • Yo tampoco
  • Joder, que sosos sois!!
  • Sandra, tú te vienes a hacer fotos conmigo??
  • Hombre, claro!!!!

photocall-boda

Si no nos hicimos veinte fotos, no nos hicimos ninguna, jajajaja.
¡¡Era súper divertido!!

El baile pasó sin más incidentes, y sin más acercamientos por parte de Héctor… que se pasó la noche pegado a la barra, y solamente se acercó a la pista de baile una vez, para darme dos vueltas para un lado y dos vueltas para otro. Aún así, creo que fui con la que más rato bailó, con mucha diferencia.

Por cierto, las botas que compré resultaron súper cómodas. Me había llevado otras planas de repuesto, para cambiarme cuando me empezaran a hacer daño, pero no me las cambié hasta que se terminó el baile y ya nos marchamos todos, porque venía el bus a recogernos para volver a llevarnos al centro.

boda-botas

Menos mal que había llevado la cazadora y las botas, porque cuando salimos para coger el autobús estaba lloviendo bastante.
Por supuesto, en el bus nos volvimos a sentar en parejitas: Oli y Pedrito, y Héctor y yo.

  • ¡Me lo he pasado guay!
  • Yo también.
  • ¡¡Tenemos que quedar más veces todos juntos!!
  • Es una pena que hayan faltado los demás.
  • Ya.
  • ¿Y si organizamos otra casa rural?
  • Por mí, como si la hacemos el fin de semana que viene.
  • ¡A mí me parece una idea cojonuda! Pero ando muy jodida de pelas…
  • Jolín, pero si la última nos salió por 50 euros cada uno o poco más.
    Tía, que eso no es nada ¡¡te lo pagamos entre los demás!! Si solo es poner un poco más cada uno…
  • Hummmm, bueno… la verdad es que sí que nos salió muy barata…
    Venga, vale… ¡me apunto!
    ¡Empezaré a ahorrar desde ya!
  • Vale.
  • ¿Tú te apuntas, Héctor?
  • Hummmm. No creo.
  • Joder, tú nunca te apuntas a ninguna… ¡qué soso eres!
  • Es que cuando empieza el verano tengo muchas cosas que hacer en el pueblo.
    Y os aseguro que mi casa es bastante más rural que cualquiera que busques por ahí, jajaja.
  • Joooo. Pero apúntate hombre… ¡que nos lo pasamos genial! ¡Hacemos un montón de cosas!
  • Hombre… un montón de cosas tampoco. Comer y beber, básicamente.
  • Jajaja. Ese plan me gusta, pero eso ya lo hago yo en mi pueblo.
  • Pues invítanos a tu pueblo, entonces. A mí si me invitas, voy (guiño guiño).
  • Jajajajaja.
  • Bueno, pues pasando de Héctor…. Yo mañana hago un grupo y meto a los demás, para ir empezando a pensar fechas y sitios…
  • ¡Vale!
  • ¡Vale!

Cuando el bus nos dejó en la parada, Héctor dijo:

  • Bueno, y ahora ¿a dónde vamos?
  • ¿Cómo que a donde vamos? ¡¡Pues cada uno a su casa!!
  • ¿¿Cómo?? ¿Pero no vamos a ir a tomar algo por ahí? (Mirándome)
  • A mí me da igual… como queráis.
  • ¿Pero para qué vamos a ir a ningún sitio a tomar algo? Si está lloviendo y hace frío…
  • A mí me duelen ya los pies y estoy muy cansada. 
  • Pero… vamos a tomar la última, ¿no?
  • No no, vosotros haced lo que queráis… pero yo me voy para casa.
  • ¡¡Que nos vamos ya todos, coñe!! Lo que no haya pasado a estas alturas de la noche, ya no va a pasar, así que no veo la necesidad de andar por ahí pasando frío y sueño a lo tonto.
    Venga Sandra, tú y yo vámonos en un taxi, que vivimos al lado y Oli y Héctor que se vayan en otro… ¡Mira, ahí viene uno! ¡¡¡Páralo!!!
  • O_o
    (Joder el otro, que sutileza: “Lo que no haya pasado a estas alturas de la noche, ya no va a pasar”, dice. Jajajaja, que cabrón. Hummmm… ¿Héctor tiene cara de decepción y de “¿ahora qué hago?” o son imaginaciones mías? Supongo que es lo que tiene que solamente me tire puyitas cuando nadie las oye… que los demás no se enteran de nada y se piensan que yo lo estoy acosando mientras él no tiene ningún interés. Prfffff. O lo mismo la que no se entera de nada soy yo… y en realidad si que pasa de mí como de la mierda, y el resto son pajas mentales que me estoy haciendo yo sola…)
  • Bueno Sandra, pues mañana hago el grupo de la casa rural y ya lo vamos hablando ¿vale?
  • Vale
  • Despedíos rápido, que ya viene aquí otro taxi…
  • Muuuack
  • Muuuuuack
  • Bueno churri, pues dame dos besos… ¿no?
    (Cuando me fue a dar dos besos, el primero me lo dio casi rozándome la comisura de los labios. “¿Habrá calculado mal porque está borracho? ¿O lo habrá hecho a posta? Prfffffff. Ya estoy haciéndome pajas mentales otra vez… ¡seguro que ha calculado mal la distancia!”. El segundo me lo dio DENTRO la comisura de los labios)
  • O_o
  • Hummmm… buenas, noches… que descanses…
  • O_o
  • ¡Vamos Sandraaaa! ¡¡¡Que ya está el taxi esperando!!!

Según me monté en el taxi me empecé a encabronar yo sola: ¿A qué ha venido lo de plantarme dos besos a “ras” de los labios? ¿Qué cojones ha querido decir con eso? ¿Que se ha quedado con las ganas de haber hecho algo más?
Y si es así, ¿por qué no me lo dice? ¿Qué quiere? ¿Que dé yo el primer paso? Pues ya es lo que me faltaba vamos.
¡¡¡Llevo dieciséis años metiéndole fichas!!!  ¡¡¡DIECISÉIS!!! Y él lleva quince dándome largas… más uno de “ni sí ni no”.
¿Qué cojones quiere ahora? ¿Que le diga que se venga conmigo a casa, para darme la calabaza número “un millón” ?
Porque tengo clarísimo que delante de Oli y de Pedrito no se hubiera venido conmigo a casa, ni de coña.
Así que ¿¿¿¿por qué leches hace eso????

Está claro que para que pase algo con Héctor, tendríamos que quedar a solas… y eso lo veo muy difícil porque siempre pasa de quedar con nosotros… como cuando Oli le ha dicho lo de ir a la casa rural y ha dicho que no.
¿¿Pero qué coño me estoy pensando?? ¡¡¡Si es que me lo está dejando clarísimo!!! Se lo pongo a huevo, y me da largas. Me dice que si lo invito a mi casa, pero luego no hace ni el amago de venir. Oli le propone irnos de vacaciones juntos a una casa rural y dice que pasa porque prefiere irse al pueblo.
¡¡Está claro que pasa de mí como de la mierda!!
Bueno… y si no pasa, me da igual… Porque si no se decide, al final me vale exactamente de lo mismo, y estoy harta de andar todo el día detrás de él como una acosadora arrastrada y patética.

¡Así que a tomar por el culo! Vale que sea majísimo y simpatiquísimo y que pueda pasar por el hermano de Andrés Velencoso… pero a mí esto ya no compensa!!! Porque antes le metía fichas cuando coincidíamos (que era de ciento en viento), y luego no me volvía a acordar de él hasta la siguiente vez que lo veía… Pero ahora me mola de verdad y ya me está empezando a afectar. Cada vez que le escribo por whatsapp me contesta con frases completamente ambiguas, y luego me estoy comiendo una hora la cabeza para descifrar que cojones querrá decir. Menudo “perro del hortelano”… ¡¡es peor que una tía!!
¡¡Que coño!! ¡¡¡¡ES PEOR QUE DIEGO!!!!

¡A partir de mañana a otra cosa mariposa! ¡Que oportunidades ha tenido de sobra! Que vale que sea tímido y vaya avanzando poco a poco, pero es que es taaaaaaan poco a poco, que esto ya pasa de castaño oscuro. ¡¡Que hace ya más de medio año de nuestra cita y aquí seguimos sin haber tocado pelo!! Prfffff.

La verdad es que no acabo de tener claro si es enfermizamente tímido, o  si es frígido, o le gusta andar jugando en plan calienta-braguetas, o qué es lo que pasa… ¡pero ya me tiene harta! ¡Si tiene algún interés, que mueva el culo, y si no que se vaya a la porra! ¡¡Hasta aquí hemos llegado!!

 

Pdta: Al día siguiente, cuando me levanté lo primero que vi fue un aviso de whatsapp avisando de que Oli me había añadido al grupo de whatsapp “Casa rural verano 2015”, y un mensaje de Héctor diciendo que lo apuntemos a él también, que lo ha estado pensando y que sí que quiere ir.
O_o