Esta noche hemos estado hablando todas con Patri, porque estaba volviendo de Cádiz y se aburría. Tres horas y cuarto de reloj he estado hablando con ellas por el chat… y eso que cuando yo me he reenganchado (o sea, al llegar a casa de trabajar), ellas ya llevaban casi una hora de palique. Le habían estado contando nuestro fin de semana: primero lo del día de carnaval que salimos y vino Diego… y después las dudas de Enma sobre Paco-Will.

Luego Patri nos contó que al final no consiguió tirarse a ningún surfista, pero que el último día se tiró a un surfero… que no era lo mismo, pero que por lo menos había sido una mejora frente al pirata, aunque solo fuera porque a este se lo había podido tirar en una cama.

Y por último abordamos el tema que más nos intrigaba a todas, con diferencia: lo de Pili con el jugador de rugby.

  • (Pili) Pues nos empezamos a liar en un momento en el que yo me acerqué a la barra a pedir y él me metió morro… así sin previo aviso… Estuvimos allí un rato y después me dijo que nos fuéramos a su casa.
  • (Enma) ¿¿¿Y fuiste??? —preguntó Enma con la misma incredulidad que teníamos el resto, aunque ella fuera la más rápida en hacer la pregunta—.
  • (Pili) Sí. Al llegar me dijo que no tenía condones porque no le gustaban…
  • (Enma) Prfffffff. Ya estamos.
  • (Patri) Menuda novedad.
  • ¿No te lo tirarías a pelo, verdad? Por favor, Pili, dime que no te has vuelto loca del coño y te has follado sin protección a un tío que tiene pinta de que cada fin de semana se tire a una tía diferente… y a todas a pelo.
  • (Pili) Me acordé mogollón de la historia esa de estas navidades del “Coitus interruptus”… porque en la habitación de este chico se estaba oyendo todo el rato salir y entrar a sus compañeros de piso de sus habitaciones, jijiji. Así que nosotros también tuvimos un “coitus interruptus” parecido, jijiji.

Me di cuenta perfectamente de que con esa respuesta Pili había evitado reconocer directamente que sí que habían terminado follando a pelo, aunque quedaba bastante claro que sí… pero preferí no seguir ahondando en el tema, porque si llega a reconocerlo abiertamente, la próxima vez que la vea le arranco la cabeza por inconsciente.

Manda huevos que una persona que parece que tiene dos dedos de frente para casi cualquier cosa en la vida… en este tipo de situaciones se comporte como una completa descerebrada. Y lo peor de todo es que estoy casi segura de que es por no saber decir que no y por el miedo al rechazo que le supone plantarse y exigirle algo a otra persona.

Desde que conozco a Pili (y hace más de veinte años) nunca jamás ha sido capaz de decirle que no a nadie. Ni siquiera a la cosa más tonta que se pueda imaginar… Y no va a empezar ahora cuadrándose con un tío al que se quiere tirar y que es un completo desconocido, claro.

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