Cuando la gente me pregunta por qué me dio por empezar a escribir un blog siempre les digo que porque siempre me están pasando cosas raras. Soy consciente de que soy una persona súper despistada y que en realidad la mayoría de las situaciones las provoco yo sola porque voy por la vida como un pollo sin cabeza y eso hace que me pasen un montón de cosas ridículas. Como este fin de semana, que venía de vacaciones a Las Palmas de Gran Canaria con Olga, y antes de llevar ni una hora con los pies puestos en la isla, ya tenía por lo menos dos anécdotas para contar… la primera antes incluso de coger el avión, jajajaja.

Resulta que como sabía que me iba a pasar todo el día entre el tren, el aeropuerto y el avión, me puse unos pantalones vaqueros que tengo que son muy anchos, para estar más cómoda.

 

Tengo que decir que ya los compré quedándome muy anchos, pero desde que he adelgazado me quedan más grandes todavía, claro, y me tengo que poner un cinturón súper apretado para que literalmente no se me caigan hasta los pies, porque ahora quepo en ellos casi dos veces.

 

El caso es que, como no suelo viajar en avión y creo que es la primera vez que lo hago en pantalones, no me di cuenta de que para pasar el control de seguridad en el aeropuerto, me iban a mandar quitarme el cinturón. Si me hubiera dado cuenta me hubiera puesto exactamente lo mismo, pero por lo menos hubiera ido mentalizada… o hubiera elegido unas bragas más bonitas, jajajajaja.

Y es que, efectivamente, lo que pasó es que enseñé medio culo a todo el aeropuerto, porque al quitarme el cinturón, me quedé agarrándome lo que me sobraba de pantalón con una mano para que no se me cayera y no pasó nada… pero claro, para volvérmelo a poner necesitaba las dos manos… y al soltar el pantalón se me cayó un palmo. 😂😂😂

 

El policía que había en el control, que no pasaría de los 25 años y que para más inri era un pibón como hacía tiempo que no veía uno (parecía el policía aquel que se hizo viral hace un par de años porque parecía un supermodelo), puso los ojos como platos y me dijo “¡Pero tápate un poco!”, y le dije “Si no tengo más manos, ¿qué quieres que haga?”.

Que no te hagan despelotarte, no te jode… Que el cinturón que llevaba creo que estaba bastante claro que no era un cinturón bomba ni nada parecido. Solo faltaba que encima de que es a mí a la que le obligan hacer el ridículo se vayan a ofender encima ellos. 😒😒😒

Porque me pilló lenta de reflejos, que si no le hubiera dicho “Pues sujétamelo tú mientras tanto”. 😂😂😂 Pero bueno, por lo menos después de eso, tuve anécdota para contarles a mis amigos por whatsapp y nos estuvimos riendo un rato en lo que yo esperaba en la cola para embarcar, jajajaja.

 

El viaje de avión transcurrió sin más incidentes, y cuando llegué al aeropuerto me fue a buscar Olga en coche. Fuimos a su casa, aparcamos en el garaje y, como eran las once de la noche, me dijo que si quería podíamos dejar las maletas en el coche, irnos a tomar unas cañas y luego volver a por las maletas, para no andar subiendo y bajando veinte veces.

Me pareció bien, así que fue lo que hicimos.

Estuvimos tomando por ahí un par de cañas y según volvíamos para casa, Olga se dio cuenta de que se había dejado el mando del garaje dentro del coche:

  • Jajajajjaaja, ¿en serio?
  • Sí, tía. Soy gilipollas. Las he posado en la guantera y he dicho “que no se me olvide cogerlas… y ahí han quedado”. Madre mía, que desastre soy…
  • Jajajaja. Está claro que dios nos cría y nosotras nos juntamos.
  • En fin, pues como ahora no la vamos a poder recuperar vamos para casa. Total, de hoy para mañana no necesitas nada…
  • Pues no. Un camisón o una camiseta para dormir y si puede ser líquido para quitarme las lentillas. Nada más.

  • Sí, ahora te busco un camisón y unas zapatillas de andar por casa. Mañana por la mañana, si quieres podemos bajar y sentarnos en la puerta del garaje a esperar que alguien entre y nos abra… porque si no hasta el lunes no vamos a poder entrar.
  • Bueno, pues vamos mañana. Total, ¿qué más nos da estar sentadas en la terraza de un bar que en la puerta de un garaje? Si el caso es estar juntas…

Y, efectivamente, ese fue nuestro plan para el domingo por la mañana, jajajajaja. Tuvimos que estar esperando un rato hasta que entró una chica, pero por fin conseguimos recuperar la maleta.

 

Para rematar, por la tarde fuimos a tomar algo a la playa y yo paré un momento en un cajero a sacar dinero… y de repente me quedé en blanco y no me acordaba de mi pin. Lo metí mal dos veces y seguía sin acordarme como era:

  • Ay madre, que solo me queda un intento y no tengo ni idea de cual es… Veo que todavía me traga la tarjeta el cajero y tengo que venir a por ella el lunes… jajajajajajajaja.
  • Bueno, mientras no te la trague justo el día antes de irte y no puedas recuperarla… ni tan mal. 
  • Espera, que creo que lo tengo apuntado en algún sitio…

Al final sí que lo tenía apuntado, y pude sacar dinero sin problemas.

Lo peor de todo es que ninguna de las dos le dimos excesiva importancia a esas situaciones (ni la del aeropuerto, ni la de la maleta ni la del cajero) porque esas cosas nos pasan continuamente. Y es que ser despistada a veces te puede meter en situaciones un poco incómodas (sobretodo a la gente que te rodea y que que muchas veces tiene ganas de matarte cuando haces esas cosas) pero lo que también está claro es que te hace el día a día mucho más emocionante. 😂😂😂

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