Ayer me pasé por lo menos tres horas mirando cremas por internet. Y no sé para qué… si al final la chica de la tienda me ha vendido la que le ha dado la gana a ella.

No sé como pudo pasar… Si tenía clarísimo la crema que quería y la tenía ya de la mano cuando apareció una dependienta (que podría perfectamente tener el título de Miss-piel-de-porcelana) diciendo:

Me miró con una cara… como si yo fuera una completa imbécil por tomarme a broma un asunto tan serio como el de las arrugas, y como si fuera imposible ya arreglar semejante estropicio cutáneo.

Ay, madre… que lo he dejado demasiado y ya no va a tener remedio…

  • Tú lo que necesitas es una crema para atenuar las arrugas de expresión que ya tienes y prevenir la aparición de las nuevas. Pero esa que has cogido no te va bien porque… bla bla bla.

Después de diez minutos de disertación sobre los diferentes tipos de cremas, y la importancia de escoger una adecuada, me pregunta:

  • ¿Qué tónico utilizas?
  • ¿Tónico? Pues… Hummm…
  • ¡¡¿Tampoco utilizas tónico?!! Pues es imprescindible para mantener el pH de la piel!! Bla bla bla…

¿Pero tan mal hechos estamos?. Joder, con la madre naturaleza. ¿La piel no debería ser capaz de mantener estable su propio pH.? Pues parece ser que no. Según Miss Piel-de-porcelana lo tienes que mantener tú, a base de seguir un “sencillo” ritual de limpieza por la mañana y por la noche, que consiste en:

  1. Lavar la cara con agua tibia (no fría ni caliente) y un jabón con pH neutro.
  2. Aclarar con agua muy fría para cerrar los poros.
  3. Limpiar con una toalla limpia (¿una toalla limpia por la mañana y otra por la noche? ¿en serio voy a tener que usar dos toallas limpias al día? ¡¿cada día?!) dando suaves golpecitos. Nunca jamás frotar la cara con la toalla! (por la cara que ponía la dependienta al explicármelo, frotar la cara con una toalla debe ser al cutis como a un régimen inflarte a bollos rellenos de crema).
  4. Aplicar tónico. Aquí hay dos variantes: o mojar un algodón y darte suaves golpecitos, o guardar el tónico en un spray dentro del frigorífico y vaporizarte la cara como si te la estuvieras fumigando contra unos extraños virus que te hacen envejecer.
  5. Aplicar una pequeña cantidad de crema anteojeras dando (de nuevo) suaves golpecitos. Parece ser que es importantísimo hacerlo en línea ascendente, para retrasar la caída del parpado (¿caída de parpados? Ay, madre. Yo no sabía que se pudieran estropear al mismo tiempo tantas partes diferentes de la cara… Y no sé si seré capaz de cumplir todos esos protocolos… Buaaa!)
  6. Aplicar la crema antiedad en el resto de la cara. Por supuesto no la puedes aplicar así, a lo loco, de cualquier manera. Hay que aplicarla dando un masaje, de abajo a arriba para contrarrestar el descolgamiento facial, creo.

Descolgamiento facial, caída de parpados… Cuanto más la escuchaba más me parecía que me estaba dando remedios para la lepra, para que no se me cayera la cara en trocitos, en vez de para la edad.

  • Esto lo tienes que hacer cada mañana. Por la noche antes de seguir estos pasos hay que limpiar la cara con una toallita desmaquillante para quitar el rimmel y el exceso de maquillaje.
  • Toallitas desmaquillantes si que tengo (¡Aja! Esto mejorara el concepto de mujer-abandonada que parece que se está haciendo Miss-piel-de-porcelana sobre mí)
  • ¿Y las utilizas a diario, cada noche?
  • Pues… si… bueno… casitodas. (Mierda)
  • (Suspiro de resignacion) Pues es importantísimo limpiar bien la piel porque bla bla bla…

Al final estuve en la tienda más de una hora. Salí con dolor de cabeza y con un pack compuesto de crema para la cara y anteojeras basados en acido hialurónico (que dice ella que es lo ideal para mí), que me costó 74,90€.
No me pareció tan caro porque la otra alternativa que barajaba la paisana era un antiojeras de 130€ y una crema de 65€ para complementarlo.

Como no llevaba más dinero y tengo caducada la tarjeta de crédito (a ver si mañana voy al banco) ya no pude ir ni a apuntarme al gimnasio, ni a por las pastillas de alcachofa, ni mucho menos a comprar la crema anticelulítica.

Hoy creo que tampoco voy a salir. Me voy a pasar la tarde mirando fotos de cuando tenia 15 años, y tenia la piel tersa y firme… y no tenia que gastarme 74,90€ en cremas para combatir los efectos de la lepra. ¡Que depresión, madre!

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