Que risas esta mañana comprando los regalos para Pili.

Ha venido Patri y nos ha dicho que la teníamos que acompañar a una tienda para ver si tenían batines de seda de estilo japonés, porque va a empezar a beber vino en casa (¿????), y claro, no se puede estar por casa bebiendo vino toda glamourosa en una copa, si llevas puesto un esquijama. Así tal cual nos  lo ha espetado, jajajajaja.

Después de probarse cada batín 20 veces (que pesada!!!), se ha decidido por uno blanco con flores de colores.

Cuando Enma y yo pensábamos que ya había terminado la compra nos ha dicho que se tenía que comprar unas zapatillas a juego, porque claro… no se puede llevar un kimono tan elegante con unas pantuflas de cuadros y borreguillo por dentro… Yo le he dicho que vaya descalza, que es lo suyo, pero dice que como no friega el suelo se le pondrían los pies negros por debajo y tampoco es nada glamouroso :-S

Conclusión: Otra hora en la tienda para comprarse unas zapatillas a juego.
Creo que la tía de la tienda tenía mas ganas de que nos fuéramos que nosotras mismas, jajajjajaja.

 

Total, que hemos salido a por los regalos de Pili súper tarde.
Menos mal que ya teníamos pensado lo que comprarle y lo encontramos enseguida.

Como Enma y yo llevábamos sin ir de compras todo el invierno, cuando terminamos de comprar los regalos para Pili, dijimos que queríamos ir de rebajas. Patri, por supuesto, también se apuntó. Así que allá que fuimos las tres.

 

Nos metimos en una tienda hippie que tenía unos vestidos chulísimos, pero que a mí me quedaban muy justos.

  • “Yo que tú me lo compraba porque desde que vas al gimnasio has adelgazado un montón, y seguro que adelgazas un poco más: lo justo para que te quede de infarrrrto”, no paraba de decirme Patri. En realidad yo creo que sólo me animaba porque ella tenía de la mano otro igual (además de la bolsa con el batín-kimono y las zapatillas) y no quería ser la única compradora-compulsiva de la mañana.
  • “Mmmm, puede ser… Porque además tengo la regla y estoy más hinchada de lo normal… seguro que la semana que viene me queda mejor” (sí, ya lo sé, cada uno se pone las excusas que le da la gana, ¿qué pasa?). Pero no se cúal llevarme, ¿el naranja o el granate?”
  • “Jolín, pues… el granate te queda mejor, pero el naranja es más hippy y bla bla bla”

Al final me llevé los dos.
Y Patri el azul.

 

No sé que extraño proceso compulsivo te asalta cuando estás de rebajas, pero hasta que no llegué a casa no me di cuenta de que mis “flamantes” compras en realidad eran:

  • un vestido de color naranja, en el que parezco una butifarra
  • idem, en color granate
  • una minifalda de cuero negra, de superchoni-buscona
  • un vestido con la cremallera rota, que compré porque estaba rebajadísimo por la tara y era el único que quedaba (¿¿¿por qué te dan ganas de llevártelo todo solo con que te digan que es el último que queda???)
  • un vestido largo, que también tenía un tirante roto
  • un fular de leopardo

El caso es que llegué tan contenta, que no me dí cuenta de la mierda de compra que había hecho hasta que no se lo conté a mi hermana por teléfono y le hice exactamente la misma descripción que acabo de plasmar aquí :-(

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