Hoy a mediodía le he escrito a Espeso para preguntarle si al final este fin de semana viene para salir de fiesta con Olga y conmigo . Me ha dicho que sí (¡yuhuuuu!) y que también se lo ha dicho a su amigo Esteve (el gay que el otro día me cayó tan bien) y que también se ha apuntado (¡¡SÚPER YUHUUUUUUU!!).

Espeso no es muy de escribir por Whatsapp (le gusta más hablar de viva voz), así que no llevábamos ni diez frases cuando me ha llamado:

  • ¡Hola, bloguera mía! Te llamo porque por teléfono tardamos menos. ¿Qué tal estás? ¿No te habré pillado haciendo yoga, o estiramientos, o bailando en barra… o alguna actividad rara de esas tuyas, no?
  • No, jajajaja. Me pillas haciendo la comida… , que, teniendo en cuenta como cocino yo, puede ser una actividad de alto riesgo… pero hoy me estoy haciendo una ensalada, así que ni eso.
  • ¿¿Te estás haciendo la comida tan pronto?? Pero si son las doce y media…
  • Es que quiero comer pronto para ir en cuanto termine a Leroy Merlín, a mirar pinturas para pintar mi mueble del salón. He pensado que ya que este fin de semana he gastado uno de mis regalos de reyes… tendré que ir pensando en estrenar también el otro…
  • ¿Cual? ¿El taladro?

  • Sííííí.
  • ¿Y para que necesitas el taladro para pintar un mueble?
  • Pues para hacer agujeros nuevos para las manillas.
  • ¿Por qué? ¿No te valen los que tienes ahora?
  • Pues no.
  • ¿Por qué?
  • Bueno… ¡tú déjame a mí con lo mis cosas! ¡Qué ya sé yo lo que hago!
  • Jajajajajajaja. Vale vale… Haz lo que te de la gana… Confío completamente en tus capacidades para hacer bricolaje, bloguera. Y en las demás también…
  • ¿Eins?
  • Quiero decir que esta mañana, mientras desayunaba, he leído tu post sobre lo del Circo del sol, y me ha hecho mucha gracia lo de que quisieras coger elasticidad para llegar a tocarte los pies porque te das vergüenza como ser humano. Pero estoy convencido de que si te lo propones, ¡lo  conseguirás!
  • ¡¡¡Ohhhh gracias!!!
  • Es que es verdad. Siempre acabas consiguiendo lo que te propones porque te lo curras todo muchísimo. Ya sabes que es una de las cosas que más admiro de ti.
  • Jajajaja. Pues ya eres el que más fe en mí tiene de todas las personas a las que se lo he dicho, porque cuando salimos del Circo del sol y dije que pensaba terminar el año haciendo el pino puente, mi hermano y mi cuñado se descojonaron directamente de mí… y mi hermana me dijo que ella me apoyaba porque además ella también quiere empezar a hacer otra vez ejercicio porque dice que lo tiene muy abandonado porque está muy desmotivada… pero no tenía cara de estar muy convencida. Jajaja.
  • Es verdad, que también iban tu hermano y tu cuñado… ¿Qué tal lo pasastéis?
  • Muy bien.
  • ¿Salisteis por ahí después del Circo del sol? ¿Pasó algo especial?
  • Bueno… salimos por ahí después… pero lo más especial pasó ANTES de ir, no después, jajajajaja.
  • ¿Por qué? ¿Qué pasó?
  • Estuvimos en el bar más surrealista del mundo… Resulta que estábamos de cañas por el centro, y como habíamos salido sin merencar, mi hermana dijo que por qué no íbamos a comer algo antes del circo porque si no al salir iba a ser demasiado tarde… y al resto nos pareció bien. El caso es que, como yo lo tengo bastante complicado para comer fuera de casa por culpa de las intolerancias alimentarias, andábamos buscando algún sitio que tuviera pinta de servir algo apto para mí… y de repente vimos un sitio que tenía un cartel que ponía: “Gerardo: Mesón asturiano. Pollos asados. Kebabs”, y pensamos: “Joder, que bien. Cuanta variedad. Ahí tenemos comidas para todos los gustos”.
  • Jajajaja. Desde luego que sí. Además siendo mesón asturiano está garantizado que comes bien, casi seguro.
  • Eso dijo mi cuñado, que como es asturiano siempre barre para su tierra. Así que entramos… Pero al entrar flipamos. ¡¡¡ERA EL GARITO MÁS CUTRE EN EL QUE HE ESTADO NUNCA!!! Un bar de barrio canijo y cutre… como de hace 50 años… sin haber sufrido ninguna reforma desde hace 50 años y con una capa de mugre por todos los sitios, que no sabías ni donde apoyarte… ¡¡si hasta tenía los cristales de la puerta rotos y habían puesto celo en vez de cambiarlos!!
  • Jajajajaja.
  • Íbamos los cuatro súper lanzados, pero nada más entrar nos quedamos petrificados, mirándonos sin saber si  darnos la vuelta y salir huyendo o qué hacer… Pero entonces, el tío que estaba detrás de la barra, que era lo más parecido a Luis Bonilla que te puedas imaginar y que supusimos que era el tal Gerardo, nos preguntó qué queríamos tomar… y ya no pudimos recular. Mis hermanos y mi cuñado pidieron una cerveza y cuando preguntó si caña o botellín, dijeron los tres a la vez “BOTELLÍN”, y a mí casi me dio la risa porque lo dijeron a la desesperada en plan de “Cuanto menos manipulado esté algo en este sitio, mejor”.

  • ¿¿Pero tan exagerado era??
  • Que sí joder. Ya sabes como soy yo, que no soy nada escrupulosa… Pero te aseguro que no me hubiera extrañado nada si de repente hubiera aparecido una cucaracha corriendo por la barra.
  • Joooder, ¡qué asco! ¿Y dices que eso estaba en el centro?
  • Sí sí. Al lado de la casa de campo, que es donde era lo del Circo del sol. Pero a lo que te iba… El caso es que ellos se pidieron una caña y yo pedí una botella de agua. Y va y me dice el tío que no tiene botellas de agua, pero que si quiero me pone un vaso del grifo, que el agua de Madrid sabe muy bien.
  • JAJAJAJAJA. ¿¿¿¿En serio???? Pero ¿en qué clase de bar no tienen agua?
  • Pues en un mesón asturiano-pollería-kebab, se ve.
  • Jajajajajajajaja.
  • El caso es que, aunque entramos todos con la intención de comer, una vez dentro ninguno hicimos intención de pedir nada, claro. De hecho no nos quitamos ni los abrigos, jajaja. Estábamos deseando bebernos la cerveza para irnos… Pero mi cuñado, señalando el cartel que había en el bar, le dijo al dueño:
    • Vaya restaurante curioso que tienes. ¿De dónde ha salido la idea de hacer un mesón asturiano-kebab?
    • Bueno… es que este local lo tenía mi socio y era un kebab, y yo antes tenía un mesón asturiano, que tuve que cerrar, y se me ocurrió que podíamos dejar las dos cosas juntas en plan comida fusión.
    • Ahhh (dijo mi cuñado mirando alrededor). Pero aquí no tienes rollos de Kebab… ¿dónde los tienes? ¿En la cocina?
    • No, bueno… es que mi socio se ha tenido que volver a Pakistan así que ahora no hay cocinero que haga Kebabs…
    • Hummm, y asador de pollos tampoco, ¿no? (dije yo, que no veía ni máquina para asar pollos, ni ninguna puerta a otra habitación que pudiera ser la cocina… ni nada, en realidad donde se pudiera cocinar nada)
    • No. bueno… asador de pollos tampoco hay.
    • Ahhh (dije yo con los ojos como platos).
  • Jajajaja. Joder, ¡entonces el tío no tenía de nada!
  • No no, solo mugre, jajaja. El caso es que como el tío se dio cuenta de que nos empezamos a mirar unos a otros con los ojos como platos, nos dijo “¡Esperad, que os saco un poco de chorizo!”, y nos puso delante un plato con chorizo y biscotes de pan.
  • Lo mismo esa era la comida asturiana que anunciaba en el cartel, jajajaja.
  • Pues puede ser, pero yo casi me meo de la risa cuando vi que mi hermana cogió un trozo, yo creo que por educación, y cuando se lo metió en la boca puso los ojos como platos y lo escupió en la servilleta…

  • Joder, pero ¿como puede el chorizo estar malo? Quiero decir que por muy malo que sea… se puede comer.
  • Pues ella lo escupió porque dijo que sabía a rancio, como muy revenido… casi a moho.
  • JAJAJAJAJAJJAJA. Jooooooooder.
  • El caso es que mi cuñado, cuando vio la cara que puso mi hermana con el chorizo, para distraer la atención del dueño mientras ella lo escupía, volvió a darle coba:
    • O sea, que entonces ¿usted es asturiano? ¿De qué zona es?, porque yo también soy de Asturies.
    • No. Es que cuando llegué a Madrid, cogí un restaurante que era un restaurante asturiano y ya seguí con él… Pero yo soy de Palencia.
    • O_O
  • Jajajajajajajaja.
  • Te juro que la cara de mi cuñado fue un poema. No supo ni que contestar… y nosotros intentando no mirarnos unos a otros porque si no nos daba la risa, jajajajajaja. ¡¡Es lo más surrealista que he vivido desde hace muchísimo tiempo!!
  • Jajajajajajajajaja. Vamos, que al final niera  kebab, ni asador de pollos, ni mesón asturiano ni nada. Fijo que si le llegáis a preguntar al tío como se llama, tampoco se llamaba Gerardo.
  • Jajajajajajajajajajaajajajajaja. Pues seguro. Porque es lo único que le faltaba.

 

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