Cuando le dices a alguien que debería controlar su alimentación, suele entender que tiene que empezar a comer menos, pero la verdad es que pocas veces esos dos conceptos van unidos… porque si bien es cierto que yo toda la gente que conozco y que está gorda es porque come mal (ya sé que hay personas que tienen problemas hormonales y enfermedades extrañas que les hacen estar gordos por muy bien que coman, pero como decía, da la casualidad… por lo que sea… de que yo personalmente TODA la gente que conozco a mi alrededor que está gorda es porque come mal… aunque insisto en que puede ser casualidad, ¿eh? 😇😏 😂). Pero lo curioso es que muy pocas de esas personas están así por comer mucho. Al revés… casi todos comen bastante menos de lo normal o de lo que sería recomendable.

Para empezar prácticamente ninguno desayuna, o desayuna un café (vamos, que no desayuna nada). Y eso es el peor error que se puede cometer para intentar bajar de peso, porque si no desayunamos va a ser muy pero que muy difícil poder tener un peso óptimo.

 

Mucha gente piensa que eso es una bobada porque al final las calorías son las calorías, y si comes menos calorías está claro que vas a engordar menos. Pero eso no va así, porque el cuerpo tiene mecanismos para convertir y almacenar la energía que le proporcionamos. Y no lo hace de la misma manera si está acostumbrado a que no le falte alimento (porque comamos cada pocas horas) que cuando lo tenemos 16 horas sin meter nada al estómago.

 

Os lo voy a intentar explicar tal y como me lo explicaron a mí en el instituto (sí, en el instituto nos explicaban esas cosas en clase de química orgánica… y teníamos que saber formular todos los procesos químicos al respecto y saber echar las cuentas de la energía que se gastaba y se sacaba en cada uno de ellos, jajaja). Si ahora dicen que esto ha cambiado (desde que Plutón ya no es un planeta yo ya me creo todo) o me equivoco mucho en lo que digo, que alguien más experto me corrija, por favor.

El caso es que, según nos lo enseñaban a nosotros:

  • 100 gramos de proteína proporcionan 400 calorías aproximadamente
  • 100 gramos de carbohidratos proporcionan 400 calorías aproximadamente
  • 100 gramos de grasa proporcionan 800 calorías aproximadamente (el doble que las proteínas y los hidratos)

Por otro lado, el cuerpo puede convertir las proteínas y los carbohidratos en grasas, para almacenarlas y tener reservas de enegía, sin perder apenas masa durante esa transformación. Eso quiere decir que el cuerpo puede transformar 100 gramos de proteína o de hidratos de carbono (que proporcionan 400 calorías) en 100 gramos de grasas de reserva (que proporcionarán 800 calorías al consumirse). ¿Vais empezando a pillar por donde van los tiros?

Vamos a poner un ejemplo muy sencillo para ver la diferencia entre una persona que está muchas horas sin comer y una que come cada pocas horas (lo voy a simplificar a tres comidas y a cantidades redondas para que sea más fácil… porque lo importante es pillar el concepto).

 

Imaginemos que el gasto calórico de una persona media a lo largo de un día es de 1500 calorías (por hacer las cuentas simples).

Persona que come cada pocas horas:

  • Desayuna 100 gramos de hidratos de carbono. Proporciona al cuerpo un total de 400 calorías que va gastando a lo largo de la mañana.
  • Come 100 gramos de hidratos de carbono y 100 de proteínas. Proporciona al cuerpo un total de 800 calorías que va gastando a lo largo de la tarde.
  • Cena 100 gramos de proteínas. Proporciona al cuerpo un total de 400 calorías que va gastando en lo que queda de noche.

En total su cuerpo ha conseguido una energía de 1600 calorías, y sin hacer nada ha gastado 1500, solo por mantener las funciones vitales. A poco ejercicio que hubiera hecho (caminar media hora o subir andando las escaleras), las hubiera gastado todas, manteniéndose en su peso sin esfuerzo.

 

Persona que pasa muchas horas sin comer (simplemente le voy a quitar el desayuno respecto a la otra):

  • No desayuna. El cuerpo entra en alerta porque no tiene nutrientes con los que pasar la mañana. Empieza a “autodevorarse”: come sus propios músculos para sacar proteínas, los huesos para sacar calcio, etc. Toma buena nota de que la próxima vez que tenga comida tiene que hacer acopio de toda la energía que pueda para la próxima época de “vacas flacas” porque no sabe cuanto puede durar ese ayuno.
  • Comida: 100 gramos de hidratos de carbono y 100 de proteínas (exactamente igual que en el caso anterior). Nada más comer, el organismo transforma todo lo que puede en grasa, consiguiendo almacenar 200 gramos, que proporcionarán 1600 calorías de las cuales va gastanto lo mínimo posible durante la tarde (dáos cuenta de que solo con esta comida ya ha conseguido igualar la cantidad de calorías que el que come bien haciendo las tres comidas completas).
  • Cena 100 gramos de proteínas (igual que el anterior). De nuevo vuelve a convertir todo en grasa para prepararse para futuras épocas de ayuno, almacenando esos 100 gramos en forma de grasa, que podrán proporcionarle 800 calorías.

En total su cuerpo ha conseguido 2400 calorías, y como al igual que en el caso anterior ha gastado 1500 simplemente por mantener las constantes vitales… al final del día le sobran 900 (que según nuestro ejemplo son más de la mitad de las que debería consumir en un día entero… o sea, una burrada) que tiene almacenadas en forma de grasa. 

Conclusión: ya puede matarse a hacer ejercicio y rebajar las cantidades de la comida y la cena a la mitad que el otro… que aún así lo tiene muy difícil para equilibrar el gasto calórico entre lo que come y lo que gasta, por lo que irá engordando día a día irreversiblemente, cuando podría resolver esa situación simplemente con desayunar.

Imagen sacada de sdpnoticias.com

 

Evidentemente este es un ejemplo muy básico. El cuerpo es muy complejo y hay muchos más factores que influyen en la energía que se reserva y la que se consume, como los índices glucémicos, el funcionamiento del tiroides, etc. pero os he puesto precisamente este ejemplo porque sé que el fallo más común que comete la mayoría de la gente es no desayunar y pensar que cuanto menos calorías comas, menos engordas… y eso no va así.

Por eso es tan importante seguir unas pautas nutricionales adecuadas, como hacer 5 comidas al día o desayunar durante la primera hora desde que te despiertas.

Si sois de los que os saltáis el desayuno porque a diario no tenéis tiempo de desayunar bien o porque no os cabe nada sólido con el estómago vacío, en este post os explico una solución para desayunar sano sin complicaros demasiado la vida: Desayunar bien cuando no tienes tiempo“.

 

Aunque al principio parezca un poco exagerado lo de tener que comer cada 3 horas y lo de andar pesando la cantidad de alimentos… es la única manera que hay de adelgazar y es importante hacerlo bien para que nos habituemos a las cantidades que podemos comer de cada cosa y luego pasemos ya de la báscula y lo hagamos a ojo.

 

De hecho yo tengo una amiga que se reía de mi por comer así, porque decía que lo de andar calculando las cantidades era una tontería y una exageración, y que con comer una pieza de fruta a media mañana y a media tarde ya valía, sin tener que añadir frutos secos o proteína… y cuando se quedó embarazada y le detectaron diabetes gestacional le mandaron comer exactamente de esa manera: pesando y calculando los hidratos de carbono en cada comida, comiendo cada pocas horas, y nunca hidratos de carbono aislados.

Curiosamente lo que más le costaba al principio era comer tanta cantidad de alimentos, porque ella estaba acostumbrada a comer mucho menos (lo que os decía antes sobre comer poco)… y sobretodo, en el desayuno (vamos, lo que le pasa a casi todo el mundo).

 

Recuerdo que los primeros meses estaba muy asustada porque pese a estar embarazada y comer mucho más que antes empezó a adelgazar muchísimo (el bebé estaba perfectamente e iba cogiendo el peso adecuado mes a mes… pero sin embargo, según iba pasando el tiempo, ella iba adelgazando de piernas, brazos, etc. O sea, perdiendo la grasa que en realidad le sobraba).

Al final del embarazo solamente había cogido 3 kilos en total (o sea, imagináos la de peso que había perdido de su propio cuerpo) y se le habían quedado las piernas y los brazos en la mitad.

Como ahora se ha acostumbrado a comer así y además le han dicho que si tienes diabetes gestacional tienes muchas probabilidades de ser diabética de mayor (y la mejor manera de prevenir la diabetes es comiendo bien)… aunque ya no tenga necesidad de seguir esos hábitos, los sigue manteniendo más o menos. Y desde hace más de un año que dio a luz, se ha mantenido con el mismo peso sin esfuerzo y sin tener que hacer nada más.

 

Así que, tanto si queréis adelgazar como si queréis tener unos hábitos de vida saludables para prevenir enfermedades futuras como diabetes o enfermedades cardiovasculares, ya sabéis lo que tenéis que hacer: comer más y mejor. 😉

 

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