Con la nariz chupada y cara de circunstancias. Así he vuelto a mi puesto de trabajo esta mañana, después de un curioso incidente en el ascensor.

Resulta que a las 12 o así me han llamado de recepción porque había llegado un paquete para nuestro departamento, y he bajado a por él.

Cuando subía con el paquete de vuelta en el ascensor, se han montado conmigo dos de los becarios de sistemas (que supongo que subirían del café).

Uno de ellos se me ha quedado mirando y me dice:

  • Tienes algo en la nariz… que brilla…
  • Ah sí… Será purpurina… Cada vez que me miro al espejo tengo alguna pintita brillante en la cara… prfff…
  • Pues en la nariz tienes unas cuantas. Espera que te las quito

El paquete que yo había bajado a recoger era grande, así que lo llevaba con las dos manos… por lo que evidentemente yo no podía quitármela en ese momento… y a él le debió parecer que quitarme la brillantina era un asunto urgente que no podía esperar (me refiero a que yo llegara arriba, dejara el paquete en su sitio y me fuera a lavar la cara al baño)… porque no tardo ni un segundo en empezar a rascarme la nariz para quitarme la purpurina…

Yo me quedé un poco flipada con las confianzas… porque en realidad a esos chicos los he visto cuatro veces contadas que he tenido que bajar a sistemas a que me cambien algún acceso a la red, o que hayamos coincidido en el bar de abajo tomando café, y poco más… Pero a él le debía parecer lo más normal del mundo… Así que ahí estaba dale que te pego, venga a rascarme la nariz.

Menos mal que nadie abrió el ascensor en ese momento, porque llegan a abrir la puerta y hubiera sido una estampa… cuanto menos curiosa verme a mí con la caja agarrada a dos manos, y al otro a un palmo de mi cara rascándome la nariz con cara de súper concentración.

Bueno, pues dos pisos más arriba… allí seguíamos con las mismas, así que le dije:

  • Ehhmmm, que pasa? No sale?
  • No… es que está muy pegada… espera…

Y entonces lo ví como a camara lenta: separar el dedo poco a poco… abrir la boca… sacar la lengua… chuparse el dedo… y volver a acercarlo a mi nariz sin dudarlo ni un momento… para seguir rascando.

 

Yo entiendo que soy una persona que doy muchas confianzas (no sé por qué… pero es así), pero aún así hoy en día es rarísimo que alguien sobrepase tanto las barreras físicas… parece que quitando un ambiente estrictamente personal, no nos podemos agarrar, ni rozar, ni practicamente mirarnos fijamente porque es una agresión… Así que me chocó que este chico de buenas a primeras, se atreviera a hacer semejante cosa: chuparse un dedo y frotarme la cara!!!

Yo no soy escrupulosa y me parece una idiotez (desde el punto de vista de la higiene) que alguien te chupe la cara, la verdad… así que casi me pareció hasta un gesto entrañable, por la naturalidad con la que lo hizo… pero me chocó lo inesperado del asunto… Porque cuando eres pequeño ya estás acostumbrado a que venga tu madre a limpiarte las legañas con un pañuelo chupado… pero con treintaypico años, un lunes a media mañana, en el ascensor del trabajo… pues como que no te lo esperas.

Y que nadie se piense cosas extrañas, eh? Que el chico estaba claro que no tenía más intenciones que la de despegarme la brillantina (no hubo ningún matiz de tonteo ni nada semejante) pero no dejó de parecerme sorprendente lo absurdo de la escena.

  • Ya está. Uffff, pues si que cuesta quitarla, jejeje.
  • Sí sí… ya te lo dije… Ehmmmmmm, ¿gracias!
  • ¡De nada! Que te vaya bien. ¡Hasta luego!
  • ¡Hasta luego!

Cuando he llegado a mi sitio, me ha dicho mi compi:

  • Pero de donde vienes tan cargada?
  • De recepción, de buscar un paquete…
  • Por qué no me lo has dicho y hubiera bajado yo? Que tú tienes mal la pierna!
  • Bueno… es que no estabas y tampoco pensé que fuera a ser un paquete tan grande…
  • Jolín… y tanto frío hace en recepción? Si hasta traes la nariz colorada

Está claro que a veces la explicación más sencilla no tiene por qué ser la más acertada :-S

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