¡Qué ganas tenía de que llegara el viernes! No sé por qué pero esta semana se me ha hecho especialmente dura. Puede que en parte se deba a que, al final, un día por hacer la trampa para fantasmas y otro día por estar hablando por teléfono con Diego hasta la una… no he dormido seis horas ni la mitad de las noches. Así que hoy, al llegar a casa, me he tirado en el sofá con intención de no hacer nada.

Al rato me ha llamado Patri, que estaba camino a Cádiz y, como todavía le quedaban cinco horas para llegar, me ha dicho que le diera toda la conversación que pudiera… Así que le he contado todas las últimas novedades relativas a Diego, sin escatimar un solo detalle.

  • ¿Qué te parece?
  • Pues chica, después de todo el culebrón a mí lo que más gracia me hace es que Diego te dijera que le había preguntado a Simón si…

  • Me sorprende que te hay dicho eso tan directamente porque es como poner las cartas muy sobre la mesa, ¿no?
  • Hummm, sí. La verdad es que sí…
  • Es curioso que parezca que su concepto de Paula va cayendo poco a poco, pero me intriga mucho saber por qué motivo él también está…

  • A ver si te lo tiras… porque vamos… Si ahora resulta que ya pones pegas para follar hasta con ese, no sé a qué aspiras en la vida, de verdad.
  • Hablando de follar… Tú mantenme informada de lo que hagas por Cádiz, ¿eh?
  • ¡Hombre, claro!
  • Supongo que ya habrás metido un kit de condones de todos los tamaños posibles, por lo que pueda pasar, ¿no?
  • Ah, no no. Hace unos meses decidí que no me daba la gana tener que andar comprando condones de todas las tallas por si luego el tío que me encuentro la tiene muy grande o muy pequeña. Si alguno usa una talla rara, que venga con el material comprado de casa. Yo ahora ya hago como el príncipe de la Cenicienta: llevo solo uno y al que le ajuste, bien, y al que no le ajuste, a tomar por el culo.
  • Bueno… es otra manera de verlo.
Compartir:
Personajes: , , , ,