Como recientemente he conseguido volver a hacer la compra yo sola, ya no necesito que el sábado por la mañana venga Enma a traérmela. Eso significa que el sábado tengo que dar un par de viajes al supermercado para poder traerlo todo y pierdo casi toda la mañana solo para eso… pero me da mucha satisfacción poder hacerlo por mí misma y no tener que marear continuamente a la pobre Enma para que me haga de recadera. Como esta tarde queríamos ir al rugby, hoy me he vuelto a pasar la mañana cocinando para tener suficiente comida para la próxima semana. Estaba en plena faena cuando me ha llamado Pili, que lleva toda la semana fuera por trabajo:

  • ¡Buenos días, Sandrita!
  • Buenos días, Pili. ¿Qué tal te va por tierras lejanas?
  • Hasta las narices, tía… porque en teoría iba a volver hoy, pero se ha alargado el proyecto y mi jefe me ha mandado quedarme otra semana más. Prffff. Así que te llamo para que me cuentes algo… porque estoy aquí tirada en la habitación del hotel muerta de asco.
  • Pues vaya… Pero yo poco tengo que contarte. Llevo todo el fin de semana metida en casa…
  • ¿No salisteis ayer?
  • No, porque con las palizas que me pego entre semana en el gimnasio lo último que me apetece es salir por ahí de parranda.
  • ¿Y estás notando alguna mejoría, por lo menos?
  • Muy poco a poco… pero sí. Cada vez aguanto más sin las muletas. Últimamente ya prácticamente solo las necesito para andar por la calle.
  • Pues me alegro de que por lo menos tanto sacrificio esté sirviendo para mejorar esa rodilla…
  • En realidad no estoy segura de que la rodilla esté mejorando mucho, porque yo la noto igual de inestable y lo poco que ando voy muy coja… pero sí que es verdad que por lo menos me está sirviendo para que vaya cogiendo un poco más de seguridad y me atreva a ir prescindiendo de las muletas cada vez un poco más.
  • ¿Y Enma tampoco ha salido nada en todo el finde? ¿No la ha llamado Paco-Will esta vez para volver a quedar?
  • No, pero esta tarde lo veremos en el tercer tiempo.
  • Pues vaya… De todas formas ahora le pegaré un telefonazo… porque hace un rato he hablado a Patri, luego te he llamado a ti, y cuando te cuelgue pensaba pegarle un toque a ella para completar la ronda.
  • ¡Anda! ¿Has hablado con Patri? ¿Te ha contado lo del yogurín de su gimnasio al que se tiró el otro día?
  • Sí, jajaja. ¡Qué tía! ¡Menudo ritmo lleva! No ha terminado el primer mes del año y ya se ha calzado a dos tíos diferentes… Como siga con ese promedio va a terminar el año con un máximo histórico.
  • Bueno, pero eso no va así porque lo mismo un mes te tiras a tres tíos diferentes, que luego se te pasa medio año a verlas venir sin catar a ninguno. Va por rachas y hay que aprovechar las de vacas gordas.
  • Eso también es verdad. Aunque me parece a mí que la vaca más flaca de Patri no ha llegado ni por asomo a durar más de tres meses…
  • Jajajaja. Eso también puede ser.

 

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