Madre mía, que frío hace.

Esta mañana hemos empezado a escribir en el grupo de whatsapp de mis amigos, que con este frío no hay quien salga de casa, que hasta el negro de whatsapp está así:

ola de frio

Jajaja. Ya sabéis, chorradas de ese estilo.

Todos hemos coincidido en que este fin de semana no pensábamos movernos de casa, porque no hace para andar por ahí pasando frío a lo tonto, y que en casa calentitos se está muy a gusto. Hasta que alguien ha dicho: “Sí, pero estoy yo pensando que para quedarnos todos en casa este fin de semana, podemos estar todos en la misma… ¿Hace cuanto que no organizamos una casa rural?”.

¡Y es verdad que hace un montón! Desde que hicimos esta hace dos años:
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Total… que uno se ha calentado y ha buscado una casa en la que cupiéramos todos (en total somos diez adultos más tres niños pequeños). Cuando nos hemos dado cuenta, teníamos la casa reservada y estábamos organizando la lista de la compra para que los que no trabajaban hoy por la tarde fueran a comprarlo todo.

Y ya lo tenemos todo listo:

compra 2

compra 1

 

No os preocupéis por nosotros, ¿eh? Que ya veis que si nieva y nos quedamos incomunicados… yo creo que racionando la comida podemos subsistir un mes entero, jajajaja.

Tenemos organizado ya hasta el ocio. Llevamos:

  • Una yenga, que siempre es con la que empezamos a calentar la noche que llegamos, por jugar a algo en plan tranqui mientras estamos de picoteo y de charleta poniéndonos al día (para los que no sepáis lo que es es un juego en el que se hace una columna de piezas de madera y hay que ir quitándolas sin que la torre se caiga).
  • Juegos para la PlayStation (que siempre hay alguien que se empeña en llevarlos aunque luego nunca llegamos a jugar con ellos).
  • Películas de temática variada, una recopilación de capítulos de Juego de Tronos o algo similar (pasa lo mismo que con los juegos de la PlayStation, que no llegan a salir ni de la bolsa).
  • Un par de barajas, para echar la tradicional partida de póker de toda la vida después de comer, o jugar a una variedad más sencilla como el blackjack, que es la veintiuna de toda la vida (y a la que últimamente nos hemos aficionando bastante).
  • Y por supuesto: el party, que no puede faltar en nuestras casas rurales para jugar después de cenar. Para los que no lo conozcáis es una mezcla entre jugar a las películas, el Trivial pursuit, el Pictionary y el Tabú. Casi siempre hacemos equipo de chicas contra chicos… Lo cual es un claro error porque a la una de la mañana los chicos llevan semejante castaña que no son capaces casi ni de leer las tarjetas y no se entienden ni entre ellos.

Todavía me acuerdo de la última casa rural, en la que uno de ellos hizo este dibujo y se ofendió tremendamente cuando ninguno de los demás chicos adivinó lo que era:

pictionary

Todavía no sé como no pudieron adivinar que era una mula, si estaba clarísimo, jajajajaja.

Y mientras tanto, otro por ahí gritando que dónde habíamos puesto el bizcocho: “¿Dónde habéis puesto el bizcocho? ¿Me lo habéis escondido? ¿Se ha terminado ya el bizcocho? ¡¡Quiero más bizcocho!!”. Hasta que Oli le preguntó: “¿Pero qué bizcocho? Si no hemos traído… Solo hay magdalenas… ¿quieres que saque la bolsa?”, y le dice el otro todo indignado: “¿Qué magdalenas ni que niño muerto? ¡Quiero mi DYC 8!”.

Jajajajajaajajajaja. Nos dio tal ataque de risa a todos, que no pudimos reanudar el juego hasta casi media hora más tarde, jajajajaja.

 

¡Qué guay! ¡Qué ganas tengo ya de que llegue mañana!

Lo que yo me pregunto ahora es: ¿cómo hemos podido pasar en unas horas de decir que no pensábamos salir de casa para no pasar frío, a irnos un fin de semana a una casa perdida en la sierra Sanabresa a -4º? 😂😂😂