Hacía muchísimo tiempo que no salíamos a cenar por ahí y nos lo hemos pasado muy bien. Como no habíamos reservado en ningún sitio, hemos terminado yendo a un wok.

Hemos comido tanto de todo que al final yo estado por pedir un chupito de Fairy para ayudarme a hacer la digestión de todo lo que me había metido en el cuerpo. Cuando hemos salido de allí, todavía era bastante pronto, así que Enma ha dicho:

  • Bueno, pues ¿a dónde vamos ahora? A un sitio donde nos podamos sentar, ¿no? Que yo estoy llenísima…
  • Sí, por favor. Y si es un sitio que pille cerca, mejor, porque con estos cambios de tiempo que hay últimamente, tengo la rodilla peor y me cuesta un poco andar.
  • Hummm. Vale —Dijo Pili—. Pues si queréis podemos ir a una cervecería que hay aquí cerca. Tiene mesas y sillas para sentarnos en plan tranqui y pilla a unos diez minutos andando.
  • Venga, ¡pues vamos!

Llegamos a la cervecería y nos sentamos en una mesa que estaba libre al lado de una ventana. Enma y yo nos sentamos en un banco que había en el lado de la ventana, y Pili ocupó una de las dos sillas que estaban en frente… concretamente la que estaba en frente de Enma.

Habíamos pedido ya la tercera ronda, cuando se abrió la puerta y vimos entrar a Diego, Javi y el resto de la panda. No me lo esperaba y por un momento me quedé un poco bloqueada, sin saber muy bien qué hacer:

  • (Enma) Joder. Con la de bares que hay. Qué casualidad que justo hayan venido estos hoy aquí, ¿no?
  • (Pili) Bueno, en realidad no es tanta casualidad, porque a mí este bar me lo enseñó Diego. Ellos suelen venir bastante.
  • ¡Joder! Pues avisa, ¡coño! Que me ha pillado de sopetón… y casi me da algo…
  • (Diego) ¡¡Hombre, chicas!! ¿Qué hacéis vosotras por aquí? ¿Qué tal la cumpleañeraaaaa?
  • (Pili) Bien, aquí… Hemos estado cenando y…
  • (Javi) ¡Hola pata-chula! —Me dijo guiñándome un ojo—.
  • Hola Javi.

Me sorprendió un poco que me saludara tan simpático, teniendo en cuenta que es algo que nunca hace… y menos teniendo en cuenta que el último día que estuvimos con ellos me fui sin darle casi opción a despedirse.

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