Hoy por la tarde me ha llamado Olga. Llevábamos todo el día como el perro y el gato porque yo la había escrito por Whatsapp y estaba líada… Luego me ha escrito ella y me ha pillado liada a mí… Luego le he vuelto a escribir y estaba comiendo… Me ha escrito ella y estaba durmiendo la siesta… y así hemos seguido hasta las ocho de la tarde que ya directamente me ha llamado… y tampoco se la he cogido porque justo en ese momento no podía. Eso sí, antes de que pasara un minuto le he devuelto la llamada y esta vez sí hemos podido hablar:

  • ¡¡¡Menos mal que me lo has cogido, jajaja!!! Pensé que ahora ibas a estar no-disponible tú otra vez.
  • Hija, que no ha pasado ni un minuto. Lo que no sé es qué estabas haciendo para no cogerlo y llamarme tan rápido…
  • Pues estaba justo trepando por la pared del pasillo para hacer el pino.
  • ¿¿Cómo??
  • ¿No te acuerdas cuando te dije que quería acabar andando sobre las manos y que había visto tutoriales de gente que lo hacía contra el marco de una puerta para sostenerse más fácil cuando todavía no tienes suficiente fuerza ni equilibrio? Pues eso.

  • Ay madre. ¿Pero sigues con eso? Jajaja
  • ¡Pues claro! ¿Por qué siempre me preguntas lo mismo?
  • Porque normalmente cuando te da por algo, te dura como mucho un par de meses… Me flipa que te estén durando tanto las ganas
  • Hummmm… sí, jaja. Esta conversación ya la hemos tenido… Pero ya ves que en este caso todavía no se me ha pasado. Lo que pasa es que me he quedado estancada. Empecé a practicar el cuervo, que es lo que a mí me hacía más ilusión conseguir y el primer día no conseguí nada… el segundo día conseguí levantar un pie… el tercer día me sostuve un segundo… y pensaba que el siguiente día aguantaría dos segundos, el siguiente día tres segundos, y así iría poco a poco. Pero no. El siguiente día solo aguanté un segundo, y el siguiente igual… y así durante diez días. ¡¡No mejoraba nada de nada!! Y me desesperé.
  • ¿Y eso? ¿Cómo es que no mejorabas?
  • Pues porque una de dos: o no me levanto lo suficiente y me caigo para atrás, o me paso y me voy de morros. Pero en ninguno de los casos me sostengo en medio más de un segundo. El lunes descubrí una publicación de yoga en Instagram en la que recomendaban practicar apoyando la cabeza en un ladrillo, y así sí que me sostengo mejor. Ni siquiera hace falta que apoye la cabeza. Vale con que la frente me toque la esquina del ladrillo para pillar el punto de equilibrio.

  • Entonces lo que te falta es equilibrio.
  • Está claro, porque solo con tener la referencia de tocar el ladrillo ya me sostengo varios segundos. ¡¡¡Con ese truco sí que creo que puedo ir mejorando!!! Lo malo es que tampoco aguanto apenas nada porque se me cansan mucho los brazos y me fallan. Por eso esta semana he empezado a practicar lo de hacer el pino, para ir cogiendo fuerza en los brazos poco a poco y acostumbrarme a sostenerme sobre ellos, que es algo que no he hecho en la vida…
  • Pero ¿este mes no habías empezado a ir a clases de yoga?
  • Síííí.
  • ¿Y no crees que puedes ir cogiendo equilibrio y fuerza en los brazos con lo que practiquéis en clase?
  • No. Ni de coña, vamos. Quiero decir… que la profe es súper maja, está súper pendiente de todas para que no nos lesionemos, y nos enseña un montón. Pero en clase no hacemos posturas sobre los brazos.
  • Pensaba que habías dicho que en esa escuela sí que os poníais boca abajo.
  • Sí, sí, pero las posturas invertidas no se empiezan a hacer hasta el segundo año… o sea que todavía me queda. El otro día hizo una excepción y nos mandó colgarnos a todas boca abajo con las cuerdas y estar así un par de minutos.

  • ¿Y qué tal?
  • Yo pensé que me iba a agobiar, pero ¡mola mucho! Me daba la risa porque como soy una friki no hacía más que pensar que si para otro día que nos mande hacer eso llevo unos leggins azules y una camiseta roja puedo pedirle que me haga una foto como si fuera Spiderman descolgándome por la tela de araña… o ir toda de negro y decir con voz ronca “Soy Batman”. Jajajaja. Pero me aguanté las ganas porque no sé porqué me da que a ella no le va a hacer tanta gracia.
  • Jajajaja. Es probable que no…
  • Pero es súper curioso porque al descolgarnos estábamos todas como motos… ¡¡estando cabeza abajo te pones hiperactiva total!! Salimos de allí todas como Speedy González.
  • Jajajaja. A ver si va a ser por eso por lo que esta semana por fin has despertado de tu letargo primaveral.
  • Joder, pues ahora que lo dices, puede ser… ¿Crees que puede afectar tanto? Porque si es así voy a empezar a tomarme más en serio lo de ponerme bocaabajo. Y si no aguanto mucho, quizá podría poner unos soportes para colgarme en la pared, como los que tiene ella en clase.
  • Ay dios…
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