1. Ayer por fin llegó Espeso a la hora de comer y hoy me duele la mandíbula de tanto reírme.

Como llegó a la hora de comer (más bien tarde), fuimos a comer los tres a un restaurante cerca de la playa.

Cuando llegamos a la puerta, llamaron a Olga por teléfono y nos dijo que entráramos y fuéramos pidiendo, que en seguida entraba ella. Así que entramos Espeso y yo. Nos sentamos, y viene el camarero:

  • ¿Os voy trayendo las bebidas?
  • Sí, por favor (dije yo). A mí tráeme una botella de agua.
  • ¿Natural?

Como yo estoy sobre aviso de que a veces te la ponen con gas, dije “Sí, claro natural”, dando por hecho que si lo contrario de “natural” es “artificial”, el agua natural sería la que no tiene gas, ni está carbonatada, ni nada parecido.

  • Vale, pues agua natural para la señorita.
  • Del tiempo, por favor.
  • ¿Cómo que del tiempo? ¿Qué quiere decir?
  • Pues eso, del tiempo… que no esté muy fría.
  • Antes has dicho que la querías natural.
  • Sí sí, la quiero NORMAL natural. Vamos, agua normal-normal, pero que no esté ni fría ni caliente.

El camarero me miraba como si fuera extraterrestre, o gilipollas (o un extraterrrestre gilipollas, no me quedó claro), y yo me sentí completamente indefensa por no ser capaz de explicarle como quería el agua mejor… Después de apuntarlo en una libreta, pasó a preguntarle a Espeso:

  • ¿Y usted, qué quiere?
  • Yo una coca-cola.
  • Vale. ¿Quiere que se la traiga con hielos?

Ante esa pregunta, esa vez fue Espeso el que miró al camarero como si viniera de otro planeta y le dijo despacito “Sí, por favor, con hielos”.

Al irse el camarero, me dice Espeso:

  • ¿Pero a este camarero qué le pasa? ¿Tú crees que estaba bien o tenía alguna clase de problema?
  • Jajajajajjaa. No sé… A mí es que aquí me cuesta un montón pedir cualquier cosa. No soy capaz de entenderme con los camareros. Parece que hablamos idiomas diferentes. Siempre me acaban poniendo algo que no quiero porque no soy capaz de pedirlo bien. Para evitar confusiones, siempre le dejo pedir a Olga.
  • Pero a ver… ¿quién en su samo juicio se pide una coca-cola sin hielos? A ver, que si estuviéramos en Siberia todavía entendería que te la quisieran poner del tiempo, ¿pero aquí? Con este calor… ¿en serio en algún momento se ha planteado traerme una coca-cola sin hielos? O sea, ¿en serio? Es como si vas al cine, y cuando te sientas, te preguntan ¿Quieres que pongamos la película?

Cuando nos trajeron la bebida y pegué el primer trago casi vomito… porque me habían puesto el agua con gas. Justo iba a llamar al camarero para decirle que me la cambiara porque yo la quería “natural”, cuando entró Olga y nos dice:

  • ¿Ya habéis pedido la bebida?
  • Sí, pero yo tengo que volver a pedir, porque me ha traído una mierda de agua con gas y eso que la había pedido “natural”.
  • Es que “natural” aquí significa “del tiempo”.
  • O_o Joder, por eso me ha mirado tan raro cuando después le he dicho que la quería “del tiempo”, jajajajjaaja. Pero me flipa que con toda la gente que viene de la península no les suene de nada la expresión “del tiempo” como para que te miren sin entenderte…
  • Jajaja. Pues así es.
  • Pero vamos, que tampoco entiendo por qué me la ha traído con gas, si le he dicho expresamente ¡¡que la quería “NORMAL”!!
  • No creo que aquí nadie entienda lo que quieres decir con agua “normal”. Para pedir agua sin gas, tienes que decir expresamente que la quieres “sin gas”. Y después decir si la quieres fría o natural.
  • Uy, la virgen… ¡qué complicación para pedir un simple agua!

La comida transcurrió sin más incidentes, y al terminar de comer el camarero nos preguntó:

  • ¿Quieren algo más? ¿Postre, un café, una infusión, un licor?
  • Yo un café descafeinado, con leche, de máquina (dijo Espeso).
  • ¿Cómo lo quiere?
  • O_o ¿Cómo lo quiero de qué? Descafeinado… Hummm… De máquina… ¿Qué más quieres saber? (Y de repente, abrió mucho los ojos, como si se hubiera dado cuenta de lo que le faltaba, y dijo) ¡Sin gas!

A Olga le dio un ataque de risa, y el camarero nos miró como si le estuviéramos vacilando:

  • ¿Que con cuanta leche lo quieres? ¿Cortado?
  • Cortado no… ¡con leche! ¡CON LE-CHE!

Esto último ya lo dijo un poco desesperado y con cara de “Ay madre, a saber lo que me traen”, y el camarero lo dejó en paz (aunque seguí con cara de no saber que traerle)… y me preguntó a mí:

  • ¿Usted, qué quiere?
  • Un té verde con hielo, por favor.

 

Me miró con la misma cara de no entender nada y yo ya me resigno a beberme lo que me trajera, porque no soy capaz de entender que más especificaciones puede necesitar a alguien para traer un té con hielo. Y, por último, pasó a preguntarle a Olga:

  • Yo un café cortado y un vaso con hielos, por favor.

Todavía nos estábamos riendo del desesperado “¡Sin gas!” que había soltado Espeso al pedir su café, cuando volvió el camarero.

Le puso a Espeso un café de desayuno (o sea en una taza que hacía casi medio litro de leche, que al verla casi se le salen los ojos y yo no pude evitar que me diera la risa)… a mí una taza con el té y un hielo dentro, y a Olga su café cortado y un vaso con un hielo.

  • ¿Pero se puede saber que problema tienen con las bebidas en este sitio? ¿En serio me acaba de poner un café de desayuno por pedirle un café con leche? O sea, ¿en serio? ¿Pero en qué idioma hay que hablar aquí para que te entiendan?
  • Jajajajajajajajajajaja (yo no podía parar de reírme). No lo sé, pero a mí me ha traído una taza de té, con la bolsita dentro y con un hielo… ¿Quién pone un hielo dentro de la taza antes de que esté infusionada? Jajajajajajajaja. Si es que no tiene ningún sentido… Ya casi está derretido y apenas me lo acaba de traer. Jajajajjaajjaajaja. En la vida me han puesto una mierda de infusión así. Vamos, que ni siquiera es una infusión, porque asi ya no se va a infusionar. Jajajajajajajajaja.
  • Es que aquí hay que pedir los hielos en un vaso aparte, si no no te entienden. 
  • Jajajajjaa. Tú cállate que ni pidiéndolos en un vaso aparte te los ponen bien, porque te han traído solo uno… y eso que lo has dicho claramente en plural. ¿O qué pasa? ¿Que los plurales también se construyen de manera diferente?
  • No, pero la verdad es que no sé muy bien que problema tienen con los hielos en las islas, pero sí que es cierto que te miran mal casi siempre que los pides, y la mitad de las veces no saben cómo ponértelos. A mí al principio también me resultaba muy curioso.
  • Yo sigo en shock pensando en la coca-cola sin hielos. Ahora que lo pienso, casi me extraña que no me haya traído la coca-cola en un vaso y los hielos en otro…  (esto lo dijo ladeando la cabeza de un lado al otro con cara de resignación total)
  • Jajajajajjajaajaja.
  • ¡Pero qué exagerados sois!
  • Hombre claro… es menos exagerado el café este de medio litro que me ha puesto… que no viene con tres magdalenas de acompañamiento, de misericordia.

 

Cuando salimos del restaurante, fuimos a una terraza desde la que se ve el mar, a tomar unos cocktails.

Tenían todos muy buena pinta y al final nos decantamos cada uno por uno diferente. Cuando vino el camarero, le pedimos cada uno el nuestro, y antes de que se fuera, Espeso le dijo:

  • Oye, perdona, que no te lo he dicho… El mío lo quiero con hielo, por favor.
  • ¿Cómo que con hielo?
  • Con hielo… (nos miró a Olga y a mí con cara de no saber que hacer y añadió) agua sin gas, congelada hasta que alcanza el estado solido… A ser posible mucho y bien picado, dentro de la copa. O sea, quiero decir, picado y mezclado con el resto del mojito. ¿Sabes como te digo? Como el que está en la foto… Así, con hielo por aquí por dentro del vaso… (esto lo dijo con cara de impotencia total, como sin saber cómo más darle explicaciones).
  • Claro, señor… los mojitos se hacen con hielo picado… ¿cómo lo iba a hacer si no?
  • Prfffffff. A saber…

Jajajajajajajajjaja. ¡¡¡Me meoooooo!!!