Aquí donde me tenéis, hoy he estado a punto del homicidio involuntario.

Resulta que esta tarde me ha llamado Nekane para ver si quería ir con ella de compras  a un centro comercial… Y, como daba la casualidad de que hoy he salido pronto del trabajo, le he dicho que sí porque yo también quería ir a comprarme un kimono para ir a aikido. Más que nada porque a estas alturas soy la única que sigue yendo en chándal y el profesor (o el sensei, o como se diga) ya empieza a mirarme mal.

El caso es que mientras andábamos de una tienda para otra, nos ha parado una chica que estaba haciendo demostraciones de una crema exfoliante para intentar vendérnosla… y el resultado ha sido la situación más hilarante y absurda que he vivido en lo que va de año… y ya es decir, ¿eh?

Os dejo un vídeo que he grabado para contároslo, porque ahora mismo sigo con el ataque de risa y os juro que no me veo capacitada para plasmarlo por escrito, jajajajajaja.