Hoy me he pasado todo el día, en la oficina para terminar de maquetar el libro en portugués. Cuando he terminado (¡¡HE TERMINADO, YUHUUUU!!) eran más de las nueve y media, así que al salir he pasado por un chino a buscar algo de cenar, porque tengo el frigorífico vacío. Con tan buena suerte de que de camino al chino he pasado por delante del bar al que vamos siempre Nekane y yo, y el camarero-yogurín que me mete fichas estaba fuera fumando un cigarro:

  • Hola guapa, ¿qué tal? ¿Dónde vas tan sola?
  • A mi casa, que llevo trabajando desde las diez de la mañana… Así que estoy que me caigo.
  • ¿Trabajando hoy? ¿Y eso? ¿De qué trabajas para tener que ir a currar un festivo? ¿Eres enfermera o algo así?
  • No, jajaja. Soy informática, pero hoy no estaba trabajando para la empresa. Es un proyecto propio que tengo, pero que lo tenía que hacer en la oficina, y he aprovechado para avanzar.
  • Ahhh. Yo hoy también tengo mogollón de ganas de cerrar y pirarme para casa, porque anoche salí con mis colegas y cuando he llegado a casa esta mañana ya eran más de las ocho. Encima al llegar he tenido que sacar al perro y toda la pesca… Así que imagínate lo que he dormido. Casi me quedo sobado en el bus cuando venía para acá.
  • Buffff. Yo es que ya no aguanto hasta las ocho de la mañana ni de coña. A las tres ya estoy que me caigo de sueño.
  • Jajajaja. Que exagerada. Yo es que si no aprovecho para salir tarde, no salgo nunca, porque con este trabajo que tengo…
  • Ya, eso sí.
  • A ver si acabo ya de estudiar y encuentro trabajo de lo mío.
  • ¡Anda! ¿Y qué estás estudiando?
  • Hummm. ¿Por qué no pasas y te invito a un calimocho, y te lo cuento? Que aquí fuera hace frío. Así me haces compañía hasta que cierre.
  • ¡Vale!

Yo ya me estaba viendo claramente empotrada contra unas cajas de cerveza en el almacén. Y la verdad es que era lo último que se me hubiera ocurrido hacer al salir del trabajo… pero bien pensado me apetecía más comerme un yogurín que un cerdo agridulce 😋😋😋

  • ¡Vaya! Se me han terminado las coca-colas zero-zero. ¿Quieres que te lo ponga con una normal? 
  • No no, que si tiene cafeína no me duermo. Ponme una caña.

Según me estaba poniendo la caña, de repente ha entrado una chica en el bar, directa hacia él y con pinta de estar muy cabreada. El camarero me ha mirado con cara de terror y se ha marchado en seguida a hablar con ella sin decirme ni mú.

Han estado discutiendo más de un cuarto de hora… y mientras yo ahí, escribiéndome whatsapps con mis amigos por hacer algo, mientras estaba bebiéndome la caña sola en la barra (de hecho sola en el bar entero), como las alcohólicas decadentes.

locas

 

Cuando he terminado la cerveza, la he pagado y me he ido… Los he dejado discutiendo todavía, y a la chica echándole en cara que la tenía harta porque no hacía más que salir de fiesta y tontear con otras tías.

Me he dado cuenta de que en realidad solo cambié la elección de un “cerdo agridulce”, por otro.

¡Qué pena! ¡¡¡Con lo bien que hubiera estado el plan del almacén para rematar el día!!! 😩😩😩