Tal y como quedamos ayer por la tarde, esta mañana habíamos quedado con Pili en casa de Enma para hacer los disfraces.

Justo antes de salir de casa se me ha ocurrido que a lo mejor Toni también quería venir en carnavales, y que en ese caso, todavía estaba a tiempo de hacerle un disfraz si quería. Así que lo he llamado (porque Toni es más de hablar por teléfono que de escribir por Whatsapp), pero no me lo ha cogido. Le he mandado un mensaje, y al rato me ha dicho que no va a venir pero que a la hora de comer me llamaba para hablar conmigo un rato. Tal y como era de esperar, a la hora de comer no me ha devuelto la llamada.

Como todo el material que compré ayer con Enma se lo llevó ella para su casa, yo solo he tenido que llevar las cosas que he encontrado hoy por la mía y que he pensado que también nos podrían servir para algo, como un par de cajas de botas que nos pueden servir para hacer las mochilas… y unas cuantas botellas de agua vacías, para hacer de bombonas.

Pili ha aparecido con un montón de cables, vasos de plástico y otros cacharros (como bombillas fundidas y cosas así) que ha cogido del garaje de su casa. Y Enma tenía botellas, un montón de latas de cerveza, y dos bolsas llenas de globos que le sobraron del cumpleaños.

  • Bueno, pues material tenemos de sobra… ¿Por dónde empezamos?
  • (Pili) ¡Por contarme que tal la otra noche con Diego, que me tenéis muerta de la intriga!
  • Ah, es verdad.

  • Que noooo Pili, joder…
  • (Enma) Es verdad, Pili. Porque yo estoy de testigo.
  • (Pili) En ese caso, ¡estoy muy orgullosa de ti, Sandra!
  • Precisamente por eso no entendemos lo de Paula y su hermana, porque…

 

Le contamos toda la historia, lo más objetivamente que pudimos… que no fue mucho, la verdad, porque es inevitable que cada vez que hablamos de ellas las pongamos de putas para arriba. Aunque tampoco tengo muy claro que decir que son unas guarras no sea algo estrictamente objetivo, dado cómo se comportan.

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